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Ya nadie escucha a los radicales

Tal como anticipó bairesparatodos.com la interna en el radicalismo está que explota. El enojo de dirigentes del radicalismo que apoyaron la alianza Cambiemos crece y ya muchos ponen reparos porque sienten que no forman parte de las tomas de decisiones y algunos miran nuevos horizontes.

Tras aceptar la alianza con el PRO, el radicalismo esperaba ser fundamental en la tarea para gobernar, pero eso nunca sucedió y las últimas semanas fue peor porque Mauricio Macri le dio a Sergio Massa mayor protagonismo y consecuentemente con eso los espacios de poder que ansiaban dirigentes radicales.

Los radicales aspiraban a que la relación comience a modificarse a partir de marzo, cuando arranque la actividad en el Congreso y el peso de los votos radicales se haga sentir para cada sesión, pero esta estrategia también parece tapada por Massa, más aún en la provincia de Buenos Aires, donde María Eugenial Vidal, con los propios y los legisladores del Frente Renovador se asegura la mayoría.

En el Senado las cosas están peores. El despido de 2035 empleados del Senado descolocó a los pocos radicales de esa casa que empezaron el año cerca de Capital Federal y se encontraron con menos gente en sus despachos.

El más furioso fue el vicepresidente de la Cámara Juan Carlos Marino, desconcertado porque no sabía como cuidar el trabajo de los correligionarios. Intentó llamar Ángel Rozas, jefe del bloque radical, pero no atendió porque estaba de vacaciones.

Ernesto Sanz, sin cargo pero aún con acceso a la Casa Rosada, debió viajar de urgencia desde Mendoza para calmar a sus ex pares y a Gabriela Michetti, amiga de su esposa. Lo logró a medias.

En Diputados las cosas no están mejores. Mario Negri se enojó porque no pudo poner a ninguna dirección de la Cámara de Diputados, donde sólo le concedieron la secretaría parlamentaria a Eugenio Inchausti.

Así están las cosas para el radicalismo, que se entregó a la alianza con el PRO y hoy quedó en clara desventaja y en una posición muy incomoda.

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