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UNDEF, la universidad fantasma de la resistencia kirchnerista

Sin presupuesto ni justificación, la Universidad de la Defensa Nacional le permitió al exministro Agustín Rossi nombrar a gente de su confianza, entre ellos, el rector de la institución, quien seguirá en su cargo hasta 2020. Para los detractores, se trata de una “cueva de ñoquis” que el kirchnerismo utilizó para “premiar” a los suyos.

“Están construyendo un (Emilio) Massera. Se los pido por Dios: no construyan un Massera”, imploraba en noviembre de 2014 la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, contra la terquedad de un oficialismo que, entonces, no cesaba en otorgarle poder al cuestionado exjefe del Ejército, César Milani.

El temor de aquella fecha surgía a raíz de la creación de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF) que, sin embargo, le dio mayor influencia, no a Milani sino al exministro de Defensa, Agustín Rossi, quien, a través de esa iniciativa resistida por toda la oposición, colocó a “trabajar” a gente de su propio riñón, muchos de los cuales hoy continúan enquistados en la casa de estudios.

De hecho, para los detractores del kirchnerismo, la institución no tiene “razón de ser”, entienden que es una de las tantas cáscaras vacías del gobierno anterior, una “cueva de ñoquis” pensada como trinchera de la resistencia K y una confirmación más de la “catástrofe” que hicieron los Kirchner en materia de Defensa nacional.

Otros la definen como uno de los innumerables proyectos “fantasma” de la administración anterior “para premiar a su gente”.

Es que la UNDEF se propuso englobar en una sola estructura los institutos universitarios del Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Promovida por la gestión del ex ministro, Arturo Puricelli, luego fue impulsada por Rossi, quien puso como rector a un hombre de su máxima confianza pero sin experiencia castrense: Jorge Fernández, exviceministro de Defensa y exprosecretario del bloque del Frente para la Victoria en la cámara baja, cuyo titular era Rossi.

Seguro de su poder, Fernández elaboró un estatuto que le daba al rector un mandato de 5 años -un plazo inaudito para las universidades nacionales-. Por esa cláusula continuará, junto a su gente, en el cargo hasta octubre de 2020, es decir, durante toda la gestión macrista.

Derrotado el kirchnerismo, la disposición se relee ahora como una intención más por aferrarse a cierta permanencia.

Otro punto grave al fundar esta Universidad tiene que ver con el presupuesto. El Congreso no estableció con qué fondos funcionaría la academia castrense; tampoco se respetó la Ley de Educación Superior, que dice que cualquier creación de una universidad debe ser aprobada con antelación por el Consejo de rectores de las universidades nacionales; carece de horizontalidad, porque no cuenta con elecciones de autoridades ni gobierno tripartito, sino que directamente la maneja el Ministerio.

Uno de los mayores detractores de la UNDEF es el actual ministro de Defensa, Julio Martínez, quien no se explica la relevancia de una academia militar cuando las tres fuerzas ya contaban con sistemas de enseñanza de nivel universitario. Por eso, ya estaría planeando una auditoría sobre la institución, dentro de un plan más general que incluye la purga de “ñoquis militares” en las Fuerzas Armadas.

Argentina indefensa

La creación de la Universidad Nacional de la Defensa Nacional (UNDEF) para resistir, contaminando el cuidado de la soberanía nacional con banderas partidarias, se enmarca en el lamentable legado que dejó el kirchnerismo en las Fuerzas Armadas (FAA), donde, amparándose en una pseudo defensa de los Derechos Humanos, no fue capaz de distinguir a los militares que usurparon el poder en 1976, con la nueva camada apegada a las reglas democráticas (el nombramiento de Milani como Jefe del Ejército es un símbolo de esta incapacidad).

Así, los Kirchner borraron del imaginario colectivo una institución emérita nacida bajo el ala del General Don José de San Martín.

Hoy, las postales entristecen: cuarteles militares mal equipados, soldados desguarnecidos, con apenas el 17% de los aviones de la FAA operativos; con el desmantelamiento de los aviones Mirage que sirvieron en la guerra de Malvinas; con apenas el 0,87% del PBI destinado a Defensa; con el Ejército limitado en materia de respuestas, munición para instrucción y renovación de equipos.

Es decir, el estado de indefensión configurado por los K es preocupante y peligroso. Por esto, el gobierno de Cambiemos deberá fortalecer a las FFA, formarlas en el respeto de la soberanía nacional, para el cuidado ante las agresiones extranjeras y/o internas, por ejemplo, por vía del narcotráfico, un flagelo ante el que el kirchnerismo hizo la vista gorda.

Será tarea de estas Fuerzas volver a representar y defender al pueblo, sin otra carga ideológica o política que no sea la argentinidad.

Cajas políticas de la “década ganada”

Fue una regla, y no una excepción, de la era K. Crear universidades o carreras fantasmas, reparando, antes que en el valor educativo de las mismas, en los favoritismos políticos, convirtiendo las academias en verdaderas cajas políticas en beneficio de funcionarios y amigos.

Hoy ha dado cuenta de ello en reiteradas ediciones y son conocidos los casos de la Universidad del Oeste en Merlo, la de Avellaneda, Hurlingham, José C. Paz, San Martín, Moreno, la Arturo Jauretche en Florencio Varela, todas beneficiadas discrecionalmente con fondos millonarios, en detrimento de otras con planes de estudio críticos al kirchnerismo.

Esta práctica se extendió hasta 40 días antes de que Cristina Kirchner abandonara el poder, cuando repartió $747 millones entre las facultades mencionadas y otras del Conurbano, creadas entre 2003 y 2014, con estrechos vínculos con los K.