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Una nueva oportunidad Por Javier Giangreco

Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Nuestro querido país ha sido gobernado por los militares, y nos fue muy mal. También fuimos gobernados por los llamados dirigentes políticos y, con sus matices, seguimos disconformes. Ahora son los empresarios, los CEOs, los que están en el gobierno, y vemos que las cosas empeoran o, de mínima, no mejoran como esperábamos.

Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Hasta ahora nos han gobernado personas que no viven el día a día como nosotros. No les pasó llegar con lo justo a fin de mes, o ni siquiera llegar. No pasaron hambre, frío, y ni siquiera saben lo que es vivir alquilando (quizás conocen lo que es vivir gracias a los alquileres, o la renta financiera). Nunca tuvieron que hacer fila en un hospital público, o pelear una vacante en una escuela. No saben lo que es hacer las cuentas para poder pagar las cuentas, y por eso no entienden si uno reclama por un tarifazo.

No estoy proponiendo la antipolítica, y ni siquiera postulo la no política. Lejos de mí. Estoy convencido que los problemas que nos golpean como sociedad (corrupción, inflación, inseguridad, desocupación, pobreza, etc.) se resuelven con más (y mejor) política. Pero una política encarnada por políticos honestos que sean verdaderos representantes del sentir popular. Ciudadanos haciendo política. Política como vocación de servicio al pueblo, como búsqueda, construcción del bien común. La gente haciendo política con la gente. No los de siempre, la clase dirigente, la elite, la jerarquía, la casta, los de arriba, los que siempre ganan y nunca pierden, sino los que día a día nos esforzamos por hacer de nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país un lugar mejor para nosotros, nuestros padres, nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros abuelos, nuestros nietos, nuestros hermanos, nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestros conciudadanos… en fin, para todos.

Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Mientras el pesimista es un mero espectador de la tragedia humana, el optimista es el verdadero actor que a través de un compromiso de trabajo con la realidad, transformará las lágrimas y las angustias momentáneas, propias y ajenas. Llegó el momento de pasar de la protesta a la propuesta. Sabemos que en nuestras manos no están las soluciones a todos los problemas, pero frente a todos los problemas tenemos que poner y ofrecer nuestras manos. No podemos construir una Nación diferente con un Pueblo indiferente.

Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Hay una nueva oportunidad. Generar una política donde se viva la cultura del encuentro, desde el diálogo respetuoso, alejándonos de fanatismos que se benefician del conflicto y atentan contra la unidad que construye.

Es innegable el descreimiento hacia la clase política, la crisis de representatividad. Hace quince años pedimos “que se vayan todos” pero muy pocos se animaron a jugarse y meterse, implicarse y complicarse. Llegó el momento de dejar la queja destructiva y pasar al aporte constructivo. Se puede ser joven, honesto, trabajador, buscar el bien común, meterse en política y llegar sin traicionar los propios principios. Sí, se puede. Podemos.

Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Llegó el momento de cambiar. Llegó el momento de cambiar para mejor. Cambiemos. Podemos. ¡Animate!. Hay una nueva oportunidad…