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Una final sin título y un pedazo de historia Por César Menotti

Subirse al avión, volar once horas, encontrarse con los compañeros después de varios meses, hacer dos entrenamientos y salir a la cancha. Messi por un lado, Neymar ySuárez por el otro. El asunto cambia cuando se trata de eliminatorias sudamericanas. La falta de horas de ensayo no ayuda a que podamos ver un buen fútbol, pero aun así estamos ante dos grandes partidos: Chile- Argentina y Brasil – Uruguay .

Chile y Argentina se vuelven a encontrar después de la final de la Copa América, pero es difícil hablar de una revancha. Aquella final definió a un campeón y en ésta estamos sólo ante tres puntos importantes. Pero la Argentina los necesita, y si no los lograra el partido podría adquirir un peso psicológico y generar una crítica despiadada desde algunos lugares. El nivel de los futbolistas argentinos, sobre todo de Messi, Di María, Agüero e Higuaín, es en estos momentos excelente. Y si bien ya se conocen desde hace tiempo, creo que es importante que puedan seguir adaptándose a la idea de juego que tiene el entrenador. Cuanto antes Martino encuentre los titulares, me parece que va a ser más fácil para todos.

Del lado de Chile, evidentemente hay un impacto con la salida de un entrenador que se va en su mejor momento. Estará en Pizzi encontrar la manera de que esto siga igual. Tiene un buen carácter, es un chico serio y se supone que no debería haber demasiadas decisiones encontradas con el estilo que tenía el Chile de Sampaoli. Es un equipo ya constituido, con futbolistas que hace tiempo están jugando juntos y han conseguido cosas. Y él es inteligente, así que no creo que demande demasiadas cosas. Pero son dos entrenadores que no son lo mismo. Ni mejor ni peor, distintos.

En cuanto a Brasil-Uruguay, no hace falta decir que estamos ante un pedazo de historia del fútbol sudamericano. Puede gustar o no, pero Uruguay logró a través de una conducción de muchos años de Tabárez una manera definida de jugar. En cambio, con Dunga nunca se sabe a qué se juega. Se sabe que exige sacrificio, pero eso es trabajar doce horas por día de albañil, no jugar al fútbol. Lo veo muy mal a Brasil en todo nivel. El otro día vi al Palmeiras contra Rosario Central en la Copa Libertadores y parecía un equipo de segunda división. Y tampoco el San Pablo juega bien. No veo un solo club que juegue ni siquiera regular. El fútbol brasileño está atravesando una crisis que nosotros vivimos en la Argentina. Pero al menos pareciera que la nuestra se va superando lentamente, mientras que la de ellos cada vez se acentúa más. Pero aun así la selección brasileña sigue teniendo jugadores muy buenos que tienen capacidad de improvisación. No será fácil para Brasil ante Uruguay, pero espero un partido apasionante.

No puedo dejar de hablar de Ecuador, equipo que hace rato vengo sosteniendo que juega bien al fútbol. Veo a este Ecuador muy convencido de jugar de igual a igual, de asumir los riesgos de la tenencia con capacidad ofensiva. Es un equipo con mucha claridad en el modo y muy complicado para cualquiera. Pero del otro lado se encontrará un Paraguay que ha sabido tener protagonismo y que tiene un técnico con experiencia, como lo es Ramón Díaz, así que espero otro partido complejo.

En cuanto a Colombia, que será rival de Bolivia, últimamente la he visto muy confusa. Por miles de razones, pero siempre pasa algo que no los pone en donde da la impresión de que deberían estar. Es ya algo histórico. Al que vi mejor es a Perú, más comprometido con la idea que yo sé que el técnico tiene. Subió su rendimiento, pero no sé si le alcanzará al equipo de Gareca para estar en el Mundial.