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Un doble cortocircuito sacudió la alianza de Alberto Fernández y los gobernadores

El viernes, el Presidente mencionó al pasar la decisión de autorizar salidas recreativas. Ningún mandatario se animó a contradecirlo. Reacción tardía, falta de rosca previa y un error de comunicación.

La alianza que Alberto Fernández empezó a construir con los gobernadores peronistas durante su campaña y que se terminó de consolidar en el último a principios de marzo con la incorporación de los opositores con el objetivo de enfrentar al coronavirus, se sacudió este fin de semana, con culpas repartidas, con el cortocircuito que generó el rechazo por parte de los mandatarios provinciales a la decisión presidencial de autorizar salidas recreativas en plena evolución de la pandemia.

La armonía en las relaciones se alteró en los 24 distritos el sábado por la noche, cuando los gobernadores escucharon que, a la información sobre una nueva extensión de la cuarentena, el Presidente agregaba un permiso para “salir a airearse”, destinado a adultos, adolescentes y niños. Los teléfonos de los colaboradores de Fernández empezaron a sonar.

“De ninguna manera nosotros podemos aceptar esto”, se adelantó el jefe de Gabinete de la Ciudad, Felipe Miguel. Mientras, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, hablaba en paralelo con el gobernador Axel Kicillof para tomar una decisión común. Desde Córdoba, llamó el vicegobernador Manuel Calvo. “No hay problema, hablen entre ustedes”, los tranquilizaron en la Quinta de Olivos, donde rápidamente advirtieron una cadena de errores que derivó en un choque imprevisto.

La primera falla en el circuito, que dio origen a las demás, fue la videoconferencia que el Presidente mantuvo con los gobernadores el viernes desde Olivos, en la que los jefes territoriales le dieron su apoyo para la extensión de la cuarentena. En ese diálogo, Fernández mencionó que analizaba la autorización de salidas recreativas, pero no lo confirmó como una decisión tomada. En la charla, el tema pasó de largo. En el momento, ningún gobernador intervino para marcar su posición ni expresar diferencia alguna.

La temática no era nueva. Los infectólogos que asesoran al Presidente habían planteado en varias oportunidades la necesidad de atender las consecuencias psicológicas que el encierro genera en grandes y chicos. Lo reiteraron durante la reunión que mantuvieron el jueves 23. Un día antes, Fernández había escuchado el mismo pedido, orientado particularmente a los niños, en boca de los representantes de Unicef.

“No hay problema, hablen entre ustedes”, los tranquilizaron en la Quinta de Olivos, donde rápidamente advirtieron una cadena de errores que derivó en un choque imprevisto.

Para cuando el Presidente habló con los gobernadores, el jujeño Gerardo Morales ya había decidido habilitar las salidas recreativas en su distrito. La preocupación no resultaba ajena y a Fernández “no le pareció excesivo”, en el marco de los pedidos de excepción que había recibido el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, según relató a Letra P un colaborador estrecho del jefe de Estado.

“Hubo pedidos muchos más riesgosos que salir a caminar una hora”, dijo Fernández este lunes, en diálogo con Radio Con Vos. Aunque no entró en detalles, según pudo saber este portal, el comité asesor en la pandemia les rebotó a los jefes territoriales algunas solicitudes de apertura vinculadas con la actividad productiva. El viernes, sin embargo, ningún jefe territorial se animó a contradecir al Presidente, cuya imagen en las encuestas está por las nubes a raíz del manejo de la crisis del coronavirus.

Con todo, en el entorno presidencial admitieron dos errores propios. Por un lado, que no hubo “rosca” previa al anuncio grabado del sábado que advirtiera a los gobernadores sobre la decisión. Por el otro, que hubo un error en la comunicación de Fernández, al no aclarar en el mismo mensaje que la autorización para las salidas recreativas estaban sujetas a la regulación de cada jefe distrital.

“Se me pasó”, admitió el propio Fernández este lunes, cuando ya Kicillof, Rodríguez Larreta, Omar Perotti (Santa Fe) y Juan Schiaretti (Córdoba), habían consensuado que no aceptarían la decisión en sus distritos y habían publicado un documento común. En la Quinta de Olivos aseguran que la alianza de los caciques provinciales “no molestó” porque hubo previa comunicación y “no hay mala intención de ninguna de las partes”.

“Acá nadie quiere que las cosas salgan mal. Solamente hubo un error”, dijo un hombre de la mesa chica albertista, donde desdramatizaron el cortocircuito. El domingo, tras el sacudón, los diarios nacionales publicaron una solicitada firmada por el gobierno nacional y los 24 distritos, mostrando que la alianza goza de buena salud.

Por Gabriela Pepe – Letra P