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Ronnie Arias reveló que padeció cáncer de garganta: “Estuve mudo casi un año”

El conductor de radio y televisión recordó su lucha contra la enfermedad, que concluyó hace casi tres años.

“Tuve cáncer de garganta. Estoy repuesto hace tres años, estuve mudo casi un año. En marzo se cumplen tres años que vivo libre de cáncer”, confesó Ronnie Arias, sentado a la mesa de Almorzando con Mirtha Legrand, en un momento muy sensible del programa.

El relato del conductor se disparó como respuesta a Mirtha, quien le preguntó por qué había estado tanto tiempo ausente en los medios de comunicación en los últimos años. Aunque Arias ya había hablado públicamente sobre serios problemas en su voz, ésta fue la primera vez que se refirió a su enfermedad frente a cámaras. En 2014 había trascendido que el conductor de Sarasa (La 100) sufría de un problema en las cuerdas vocales, que él calificó como “un estresaso” en aquel momento.

Cuando ‘La Chiqui’ se enteró de la noticia, en vivo, enseguida invitó a brindar con espumante por la recuperación de Arias.

“Pasé por momentos súper duros. Pero nunca tuve miedo a que me fuera a morir, jamás. Sí a quedarme mudo”, agregó Ronnie entre risas en la mesa, que compartió con la estrella teen Tini Stoessel, la astróloga Ludovica Squirru, el cumbiero Rubén “El Pepo” Castiñeiras, y el cantautor Odino Faccia.

“Hice de todo. Medicina china, vidas pasadas, constelación familiar y todos me decían que lo mío era de salud, no psicológico”, agregó sobre sus tratamientos.

Debido a su silencio en aquel momento, y su anuncio ahora, una vez superada la enfermedad, Ronnie explicó: “Quería esperar que pasen tres años, que es lo que hay que esperar. Cuando uno habla de una enfermedad, a la que tiene que darle ilusión es a la gente. Si salís y decís ‘Tengo cáncer’, se te frunce el culo. Si decís ‘Tuve cáncer, se puede curar, se puede hacer detección temprana, se puede seguir adelante’, provocás otra cosa”.

El relato tuvo su lado sumamente emotivo cuando Arias comenzó a llorar al recordar a su padre, quien padeció la misma enfermedad al poco tiempo que se la habían diagnosticado a él, pero a diferencia de su hijo no se pudo sobreponer y falleció el año pasado, a los 72, rodeado de sus hijos.

“No lo quise decir (públicamente) porque mi papá estaba pasando un momento con el cáncer jodido. Era sumarle una carga a la familia”, le agregó a los motivos para reservarse en su momento, y contó cómo fue darle aliento a su padre cuando se enteró del cáncer. “Le dije: ‘Escuchame, yo tuve cáncer hace un año y medio y estoy bien’. Lo ayudé a perder el miedo. Si tenés miedo, ya está, perdiste”.

En cuanto a cómo fue su vida durante el tratamiento, dijo: “Siempre trabajé. No dejé de hacer absolutamente nada de lo que hacía. Solamente dejé de correr, porque por culpa de los rayos bajé mucho de peso. A todo aquel al que le digan que los rayos no duelen, es mentira. Duele como la muerte viva, pero te cura. No hice quimio, por suerte”.