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Robaban caballos de carrera para hacer chorizos

Miguel Ángel Tigua fue condenado a nueve años de cárcel por robar animales de competencia valuados en miles de dólares

El hombre robaba caballos de carrera y caballos de polo en Pilar. Se calcula que habrá robado unos 80 en total. ¿Qué hacía con ellos? ¿Corría cuadreras? No. ¿Los revendía en el mercado negro? No. ¿Qué hacía con ellos, entonces? Chorizos. Miguel Ángel Tigua fue condenado a nueve años de prisión  por el juez Alberto Ortolani, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 por abigeato agravado reiterado y fue declarado reincidente, debido a que tenía una condena anterior por el mismo delito en Mercedes.

Entre la noche del 10 de febrero y la madrugada del 11 de febrero de 2014, en dos campos vecinos a las canchas de la Asociación Argentina de Polo, en Pilar, Tigua se llevó cinco caballos y dos potrillos pura sangre. En términos de dinero, hablamos de 20 mil dólares. También se robó riendas, un electrificador de cercos y remedios para los animales.

En otro campo, Tigua se robó una yegua zaina criolla. La yegua salvó su vida porque el cuatrero se la vendió a un botellero al precio de $1500 y cuatro lechones. “Desde que está preso, no se robaron más caballos”, dijo el productor Hernán Agustín Ruiz a la agencia Télam. “Vi una sierra de carnicero, sangre, aparejos en un árbol, una pata de caballo tirada en el piso y muchas crines. También vi una máquina de hacer chorizos”, contó. Tigua declaró en el juicio que él “jineteaba” y “hacía salamín para el invierno”, pero negó haber sido el autor de los robos y también negó que los caballos fueran la materia prima de sus embutidos. Sobre los restos de caballos hallados en su propiedad, declaró que pertenecían a animales suyos que habían muerto allí.

Miguel Ángel Tigua