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Ricardo Mollo: “Hay que abrir los ojos sobre lo que pasa en la noche”

El líder de Divididos habló sobre la responsabilidad que tienen los músicos en la seguridad de los recitales y reconoció que canceló una fecha en Cromañón.

En comunicación telefónica con Catalina Dlugi en La Once Diez/Radio de la Ciudad, Ricardo Mollo habló sobre la responsabilidad que tienen los músicos sobre la seguridad en los recitales, y reveló que “nosotros en Cromagnón íbamos a tocar, no lo hicimos porque no estaba en condiciones”.

Consultado sobre la seguridad en los recitales y la forma en que los músicos la encaran, Mollo recordó la trágica noche en que 194 jóvenes perdieron la vida en Cromañón y reveló: “Nosotros íbamos a tocar en Cromañón, íbamos a tocar el día que pasó lo peor. Pero vimos que el lugar no estaba preparado para albergar tanta gente, vimos que las instalaciones no eran aptas, que no eran seguras”, precisó.

Asimismo, rememoró que “fuimos ese día a visitar las instalaciones, y pregunté por las salidas de emergencias, por las telas que estaban colgadas, me dieron muchas respuestas que no me convencieron… dijimos, ‘gracias’ y nos fuimos”.

En este sentido se refirió a que como grupo, Divididos asume responsabilidad sobre su público y se encuentran atentos: “El horario también es importante, dejar a la gente tirada a las 3 de la mañana en un barrio que tiene cierta peligrosidad, siempre tratamos de tocar temprano, un horario como las 10 de la noche, cosa que la gente pueda llegar a su casa sano o que haga lo que quiera después”.

Al preguntarle sobre la tragedia en la Time Warp de Costa Salguero, donde fallecieron 5 jóvenes, respondió que “la única manera de proteger es no poner el ‘no’, sino estar ahí, abrir los ojos y los oídos a ver qué es lo que está pasando. La comunicación es un ejercicio y no hay que perderlo porque después vienen las sorpresas”, consideró.

En referencia a la asociación que hacen de la música y la droga, opinó que “creo que se trata de echar el ojo en el más débil, en alguien que salió a divertirse y terminó en manos de lo que se va estableciendo, en ese afloje de controles y relajarse de esta situación, en esa desprevención pasan las cosas, pasan porque dejan de estar atentos al otro”.

Insistió enseguida que “controlamos mucho eso nosotros (Divididos), por eso tocamos en lugares chicos, porque sino en los lugares grandes hay cosas que se te van de la mano, hay mucha desidia”.

Por otra parte, hizo alusión a su presente profesional, e hizo referencia al nuevo proyecto deregrabar todos los discos de Divididos. “Lo que pasa es que cuando firmas un contrato con una compañía discográfica hay cláusulas que al no ser abogado, hay cosas que son de por vida”, dijo, y detalló que “la trampa en el soporte fonomagnético es ese, que el soporte está dentro de lo que les corresponde de por vida”.

Así, celebró que “por suerte estamos sanos vivos y con ganas de volver a tocar todos los discos que hemos grabado desde el ’88 hasta ahora”. En cuanto al proyecto, resaltó que “es muy divertido lo que estamos haciendo, reencontrándonos con otras canciones, revisar sonidos, es un mundo maravilloso, estar al servicio de la canción que queremos poner. Nos encontramos con muchas cosas lindas, las tomamos como canciones nuevas, nos estamos divirtiendo a pesar de que pensamos que iba a ser más fácil”, admitió.

Sobre cuál es la clave de la permanencia de Divididos, afirmó que “yo creo que son las ganas, a mi no me da fiaca ir a la sala de ensayo, transitar 35 kilómetros tres veces por semana, tengo siempre ganas de estar ahí”.

Evocando el recuerdo de SUMO, rememoró cómo llegó a la banda, a través de Diego Arnedo, y el vínculo que estableció con Luca Prodan. “Cuando Luca falleció yo tuve ganas de abrazarlo. Con el tiempo uno establece vínculos sentimentales, a mi me pasó que hubo mucho sentimiento de pertenencia juntos, compartimos códigos, en los viajes”, resaltó. Y confesó que “le tenía un cariño muy grande, cuando él se fue me sorprendió, cuando lo ví en su colchón quise tirarme arriba de él porque estaba helado y quise calentarlo. A esa edad nadie piensa en la muerte, y cuando te pasa con alguien así, tan cercano y contemporáneo, te resulta incomprensible”.

Acerca de cómo se rearmaron tras el fallecimiento de Prodan, relató que “después armar Divididos fue encontrarnos otra vez con Diego (Arnedo), en una situación de huérfanos en desgracia. Era verano y nos fuimos con un grabador a pasar unas vacaciones con (Roberto) Pettinato y cuando Diego volvió de su duelo, nos pusimos a tocar. Así pasamos el dolor, el duelo, lo convertimos en música, era la única forma”.

Por otro lado, al ser consultado acerca de qué siente cuando se encuentra involucrado en escándalos mediáticos que buscan perjudicarlo, contestó que “mi gran compañera (Natalia Oreiro) me dijo algo que me ayudó muchísimo, esas revistas ya están en el tacho de basura, porque enseguida llega otra que la reemplaza y con la nueva víctima en la portada, y así van pasando. Esas cosas pasan, lo que queda es lo real, lo demás es una industria, formas de movilizar morbo en quien lo consume, pero hay que confiar en los valores internos, porque sino la vida parece no estar buena”, indicó.

En cuanto a la posibilidad de tener más hijos, aclaró que “ahora no sé si tengo ganas de tener hijos, tengo mucho amor para los que tengo, y si viene alguno nuevo se repartirá”. Sobre la educación de sus hijos, comentó que “yo les agradezco a mis padres que no me hayan inculcado una religión por ejemplo, me parece importante no condenarlos a algo que no eligieron, a mi siempre me importa hacer eso con mis hijos, darles libertad”.

Por último, adelantó los próximos conciertos de Divididos: “Ahora los primeros días de Mayo tocamos en el Teatro de Flores, y pegadito a eso tocamos en El Coliseo, nos encanta porque está buenísimo volver a los recitales de los ’70, que los veíamos sentados, podemos ir más a fondo con la parte mas sutil de la música”.