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Radiografía del grooming y ciberacoso en pandemia

Durante el aislamiento social preventivo y obligatorio, exactamente entre el 20 de marzo y el 31 de octubre 2020 las denuncias por ambos ciberdelitos subieron un 133% respecto al mismo período del año anterior, así lo señala el Director Nacional de Ciberseguridad, Gustavo Sain. 

El coronavirus provocó estragos en todo el mundo en materia sanitaria como todos sabemos, pero también lo hizo en el ámbito digital, hubo un gran incremento de los delitos en línea entre ellos el grooming y el ciberacoso infantil. Esta situación se vio favorecida por la hiperconetividad en época de pandemia donde aumentaron notablemente la cantidad de horas que los niños y niñas dedican a internet y a las distintas actividades en dispositivos online.

Durante el aislamiento social preventivo y obligatorio, exactamente entre el 20 de marzo y el 31 de octubre 2020 las denuncias por ambos ciberdelitos subieron un 133% respecto al mismo período del año anterior, así lo señala el Director Nacional de Ciberseguridad, Gustavo Sain.

En base a estadísticas del Programa “Las víctimas contra las Violencias” del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, la mayoría de los casos de grooming o acoso sexual lo sufren las niñas y adolescentes mujeres en un 79% mientras que el restante 21% son varones menores de 18 años. El 65% de las víctimas tienen entre 12 y 17 años y el 35%, entre 6 y 11 años.

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Por otro lado, tanto las redes sociales y los servicios de mensajería en los celulares fueron los espacios donde tuvieron lugar estas situaciones de acoso infantil: el 54% a través de la plataforma de Instagram, el 30% por medio de WhatsApp, el 11% por Facebook mientras que el 3% fue por Youtube y un 2% en TikTok.

La metodología más habitual del grooming

Según el especialista en cibercrimen, Gustavo Sain el grooming en tanto un adulto intenta socavar moral y psicológicamente a un menor de edad con el fin de abusar sexualmente de él, no es algo nuevo. Antes de la llegada de la internet comercial a mediados de los 90, los grupos de pedófilos se movían en el mundo físico en lugares clandestinos e intercambiaban experiencias y recomendaciones sobre cómo abordar a menores de edad en espacios públicos como plazas y parques para tratar de ganarse su confianza. A diferencia del mundo físico, Internet facilita a los ciberdelicuentes de construir identidades ficticias, entrar en contacto con un menor en una red o plataforma con un perfil falso, adoptando terminologías y frases propias de un niño, niña o adolescente en el proceso de comunicación y así establecer un vínculo cercano. El delito sucede, luego de varias conversaciones. Particularmente, se produce la sextorsión que consiste en tratar de convencer a la víctima que pose denudo frente a la webcam o le envíe una fotografía autoproducida o selfie de sus partes genitales. Una vez obtenido ese material -grabado por el acosador con herramientas gratuitas de software en el caso de la webcam- amenaza al menor de edad con viralizar esos contenidos y hacerlos públicos en la red o contárselo a sus padres sino produce nuevo material o concreta un encuentro personal con él para llevar a cabo la violación.

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Esta radiografía detallada sobre la metodología del grooming y el ciberacoso tiene que alertar a los adultos para detectar comportamientos extraños en los niñas, niños y adolescente. Ante una conducta extraña se debe denunciar a la línea 137. Es gratuita, nacional y brinda contención, asistencia y acompañamiento las 24 horas, los 365 días del año. Asimismo, según los expertos en psicología infantil, es indispensable que los padres hablen con sus hijos y los adviertan sobre este tipo de ciberdelitos, además de tomar las medida de seguridad necesarias para minimizar los riesgos en internet y mantener una vigilancia cibernética en estos tiempos de pandemia donde muchas de las actividades de los chicos giran en torno a la red.

Por Karina Serra