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Quién es Juan González, el enviado de Biden para sondear a Fernández

Busca sumar a la Argentina al club de aliados de Estados Unidos. Ni la paloma imaginada ni el halcón temido. Venezuela y Cuba. China y Rusia.

Juan Sebastián González, director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional y hombre clave en el diseño de la política de Estados Unidos para la región, llegó a la Argentina para mantener este martes una serie de reuniones al más alto nivel, en las que buscará responderse hasta qué punto el gobierno de Alberto Fernández será un aliado firme del presidente Joseph Biden.

En el marco de una gira que incluye a Colombia y a Uruguay, el funcionario, que llegó acompañado por la subsecretaria interina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Julie Chung, mantuvo un almuerzo con el Presidente, quien participó de manera virtual en Olivos debido al covid-19 que cursa. Además de ellos tres, participaron el canciller Felipe Solá, el secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz y la encargada de Negocios a cargo de la embajada norteamericana, MaryKay Carlson.

Este martes por la tarde, debe encontrarse nuevamente –en el Palacio San Martín– con el canciller, además del secretario de Relaciones Exteriores Pablo Tettamanti y el jefe de gabinete de la Cancillería Guillermo Justo Chaves.

Aunque el vínculo entre los dos países transcurre a través de las vías formalmente diplomáticas, González es quien más influye sobre el mandatario demócrata, lo que lo convierte en una referencia ineludible.

La Cancillería nacional ha observado su nombramiento como un avance en relación con la era de Donald Trump: es mucho más lo que se puede dialogar con él que con quien en su momento ocupó el mismo cargo, el hoy presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, el halcón cubano-estadounidense Mauricio Claver-Carone. Pese a eso, González no es necesariamente una paloma.

Vivió en Nueva York, donde estudió su carrera de grado, y luego se trasladó a Washington, donde hizo un posgrado en la Escuela de Servicio Exterior Edmund A. Walsh de la Universidad de Georgetown.

Ingresó al Departamento de Estado, donde, como profesional de carrera, se desempeñó durante el gobierno de George W. Bush como asesor de Thomas Shannon, entonces Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.

Continuó trabajando durante la administración de Barack Obama y entre 2013 y 2015 fue asesor del entonces vicepresidente Biden, con quien trabó una relación de confianza tal que lo llevó a representarlo en varias reuniones vinculadas a la política regional.

Durante el mandato de Trump, pasó definitivamente al bando demócrata y en 2017 se acercó al líder de la bancada entonces opositora en el Senado, Chuck Schumer, con foco en el problema del narcotráfico. El vínculo con Biden permaneció inalterable.

Encargado hoy de asuntos de seguridad nacional, su mirada acaso decepcione algo a quienes imaginaban un giro drástico respecto de lo hecho por Trump, aunque los matices son nítidos.

Considera a Nicolás Maduro un dictador, pero está abierto a buscar su salida del poder más en base a la diplomacia y la cooperación con otros actores internacionales que en función del expediente de las sanciones y el fogoneo del golpe militar interno. Eso le abriría a la Argentina una posibilidad de encontrar un punto de encuentro dada su militancia en el Grupo Internacional de Contacto (GIC) junto a varios países europeos. Sin embargo, González querrá asegurarse de que el reciente abandono del país del Grupo de Lima, que reúne a los halcones sudamericanos del antichavismo –un paso que Fernández no se animó a dar mientras Trump estuvo en la Casa Blanca–, no implicará un alineamiento con Venezuela.

Con respecto a Cuba, señala que no hay hoy condiciones para un acercamiento como el iniciado en el tramo final del segundo mandato de Obama, algo por lo cual, claro, culpa a las autoridades de la isla. Sin embargo, no ha dejado de denunciar que la política trumpista hacia ese país, de extrema dureza, ha estado dictada por los elementos más extremistas del exilio cubano de la Florida.

Otro tema de interés en sus contactos en la Argentina, muy especial, dada la insistencia de Biden en esas cuestiones, es el de la relación con China y Rusia.

El primero de esos países es descripto por el jefe de la Casa Blanca como un competidor directo por la hegemonía internacional, algo que, desde ya, tiene un importante capítulo sudamericano. El segundo, en tanto, es fuente de enormes recelos por sus ambiciones globales y por su influencia en la región, en especial a través de la llamada “diplomacia sanitaria”, con la provisión de la vacuna Sputnik V, central en el programa de inmunización del Gobierno.

Por Marcelo Falak – Letra P