Image default

¿Qué está pasando realmente entre las fuerzas de seguridad y los prófugos?

La aventura de los tres fugados fue digna de una película. La escapatoría de la cárcel de Álvear ya hablaba de cosas raras y complicidades. Luego recorrieron la provincia de Buenos Aires casi como quisieron y llegaron a Santa Fe, donde solo Martín Lanatta fue capturado a pesar de que se informó que los otros dos prófugos habían sido detenidos. El Gobierno habla de datos falsos intencionales y apunta a la connivencia de los efectivos.

La película, que ya lleva 13 días, todavía no terminó. Ayer, la Policía santafesina apresó a Martín Lanatta en la localidad de Cayastá y hasta ahora es el único de los fugados de la cárcel bonaerense de General Alvear en ser recapturado. Martín Lanatta es el hombre que involucró al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández en el caso de los asesinatos por la efedrina. Se sigue buscando a los otros dos condenados, Cristian Lanatta y Víctor Schillaci.

Cerca de las 10 de la mañana, Lanatta levantó los brazos y en silencio, sin ninguna resistencia, se entregó a un grupo de policías de Santa Fe que lo llevaron a un pequeño y deteriorado calabozo. El convicto fue trasladado anoche a Buenos Aires en medio de un gran despliegue de seguridad. El juez federal Sergio Torres, a cargo del caso, le tomó declaración y después fue alojado en el penal de Ezeiza. Aunque no hay expectativas en su testimonio es necesario para comprender cómo lograron sortear tantas persecuciones sin complicidad de las fuerzas de seguridad o algún apoyo externo.

A la mañana todo quedó envuelto por un clima de entusiasmo en el Gobierno. Parecía que se ponía fin a una pesadilla que se inició cuando los tres convictos se fugaron hace trece días de la cárcel de General Alvear y sortearon una serie de persecuciones frenéticas hasta llegar a Santa Fe. Esa atmosfera de satisfacción comenzó a mutar con el correr de las horas, mientras quedaban agujeros negros de información sobre lo que realmente había pasado con los tres prófugos.

Martín Lanatta y sus dos cómplices huyeron durante la madrugada desde Santa Fe, por la ruta N° 1, hacia el Norte. Iban en una camioneta con las inscripciones de Gendarmería, y quedaron desorientados tras volcar en un camino de tierra. Luego retuvieron a un productor ganadero, al que le robaron una camioneta Toyota Hilux, que quedó empantanada a un kilómetro. Siguieron a pie un tramo y Martín Lanatta prefirió separarse para poner fin a la novela de la fuga. Los otros dos se esfumaron, una fibra que ya ejercitaron en Ranchos hace 9 días y en San Carlos el jueves pasado. Después del mediodía comenzó a enrarecerse lo que era hasta ese momento la buena noticia de que Martín Lanatta estaba preso en un calabozo de la comisaría 5a de Cayastá. Desde el Ministerio de Seguridad se confirmó después que los otros dos prófugos también habían sido detenidos.

Durante el transcurso de la mañana, la Policía de Santa Fe informó que había detenido a los otros dos prófugos. La información fue reproducida en todos los medios de comunicación del país. Con la falsa información, el Gobierno nacional se apuró en decidir el envío de una comitiva encabezada por la ministra de Seguridad, que más tarde dio una conferencia de prensa junto al secretario del área, Eugenio Burzaco. También fueron la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y su ministro de Seguridad, Christian Ritondo, pero con el giro de los acontecimientos ambos optaron por volver a Buenos Aires sin mostrarse en público.

También el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, habló de tres detenciones: “Mi reconocimiento a los hombres y mujeres de la Policía de Santa Fe que capturaron a los tres prófugos”. Se sumaron Mauricio Macri, la vice Gabriela Michetti y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. También hubo un comunicado de la Procuración, a cargo de Alejandra Gils Carbó, informando de tres capturas. El encargado de dar la noticia sobre la falsedad de las detenciones de Cristian Lanatta y Víctor Scillaci fue el jefe de la Policía Federal, Román Di Santo.

Lo cierto es que todavía se busca a Cristian Lanatta y Víctor Scillaci y es cada vez más evidente que los fugitivos tienen recursos, no solo monetarios o de armas, sino un claro apoyo logístico y de información que apunta a las fuerzas de seguridad.