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¿Qué es el amor líquido, la forma de vincularse de Jorge Rial?

La separación repentina del conductor puso en escena la figura de “amor líquido”. La escritora Esther Feldman explica de qué se trata.

Sin duda la separación de Jorge Rial y Agustina Kämpfer causo sorpresa no sólo en el mundo del espectáculo. Estuvieron en pareja durante nueve meses y la periodista ya se había vinculado de forma muy cercana a las hijas del conductor.

Sin embargo, todo llegó a su fin de manera demasiado tempranera teniendo en cuenta que se trata de dos personas adultas y que conocen de tener relaciones serias y duraderas. A este tipo de vínculos amorosos los especialistas los llaman como “amor líquido”.

Para entender de qué se trata de esta característica, la escritora y guionista Esther Feldman explicó: “Es un concepto que habla de relaciones efímeras, frágiles. Creo que es un concepto de lo urbano. Hay que hacer una diferencia entre el amor en las grandes urbes y en el interior, donde realmente la forma de vida y los estímulos son menores y no hay iguales características”.

Asimismo, asoció a este tipo de romances con el ritmo de vida que llevan sus intérpretes, como es en este caso puntual el de Rial. “El concepto se ajusta a las grandes ciudades, a los múltiples estímulos, a la vorágine en la que vivimos, al consumismo. Está vinculado a las ciudades, la dinámica capitalista y la mercantilización de las relaciones. Hoy existen muchas aplicaciones para conocer gente, hay atajos para vincularnos con el otro y, al mismo tiempo, falta de tiempo para vincularnos”, amplió la especialista.

En cuanto a las razones o factores que desencadenan en estas actitudes, Feldman clarificó: “Hay un concepto que puede explicarlo: la capacidad para la frustración. Tenemos muy poca capacidad para la frustración. En una relación interpresa da lugar a la frustración. Cuando perdés esa capacidad, es más fácil decir: ‘Paso al que sigue'”.

Por otro lado, también remarcó que no es una tendencia definitiva, sino que hay personas que deciden apostar fuerte a los vínculos amorosos. “En contrapunto, cada vez veo más parejas que volvieron a los rituales del casamiento, a los pedidos de mano. El concepto para toda la vida también hay que replantearlo. Ahora el toda la vida pueden ser 90 años, antes era menos. A lo mejor hay que encontrar un equilibrio. No hay que pensar que es a cualquier costo toda la vida. Quizás una relación larga son 20 años y podés tener tres de esas en tu vida”, opinó la escritora.