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Puerta: “El peronismo es una cosa, el PJ es otra cosa, no hay que dejarse confundir”

La periodista Claudia Peiró entrevistó para Infobae a Ramón Puerta, amigo personal del presidente y quien será su embajador en España.”Mauricio Macri es un hombre de ánimo equilibrado; no pasa de un extremo al otro” asegura.

“No tengo un minuto de kirchnerismo”, sostiene el ex Senador y ex gobernador de Misiones (1991-1999), que también fue Presidente de transición durante los días de la crisis del 2001. Peronista de lealtad partidaria, pese a su cercanía con Macri –fue el primero en alentarlo a sumarse a la política- aspira a reconstruir su partido y liberarlo de la herencia kirchnerista. “A esta altura es muy difícil identificarnos con el PJ”, explica. Cree que el nuevo gobierno ha tenido muchos aciertos en este primer mes de gestión pero que no pone suficiente acento en explicar la herencia recibida. “¿Qué institución argentina quedó en pie?”, pregunta.

¿Cuándo vio al Presidente?

— El lunes (11/01) lo fui a saludar a la Casa Rosada. Estaba dolorido por la costilla que se había fisurado tres días antes, pero en acción… Cuando yo fui presidente, Mauricio me visitó en la Casa de Gobierno; ahora fui yo la visita y el Presidente es él. No debe haber muchos antecedentes de esto…

“Mauricio es la contracara de aquellos que por ahí tienen altibajos, es bastante parejito”

¿Y de ánimo cómo lo encontró?

— Mauricio no es una persona de mostrar estados de ánimo distintos, no lo van a ver pasar de un extremo al otro. Es la contracara de aquellos que por ahí tienen altibajos, es bastante parejito.

Se lo ve aparentemente sereno, ¿es realmente así?

— Mire, muchos de los adversarios de Mauricio en el campo empresarial, deportivo o político perdieron porque creyeron que era un chico bien con plata. Mauricio es un hombre equilibrado. Está espiritualmente armado para soportar lo difícil y también para no llenarse de vanidad ante un éxito. Es un valor muy importante ese en la persona.

¿Cómo evalúa este primer mes de gestión? ¿Hubo algo que no le gustó? ¿Se lo dijo?

— (risas) No soy el profesor de Mauricio, más allá de que tengo la culpa de haberle inoculado el virus de la política. Yo soy muy optimista en cuanto al valor que la política incorporó con Mauricio. Y en estos primeros días de gobierno se nota: llevó al país a cuestiones sensatas, si hubo algún error, lo rectificó o lo discutió. El hecho de que haya reuniones de gabinete, conferencias de prensa, respeto al que piensa distinto; todo eso es importante. Yo creo que la Argentina estaba en un camino muy equivocado. El es ingeniero y yo también. Un ingeniero no va a hacer un cuadro como un Picasso, no somos artistas, somos ingenieros, y hoy la Argentina necesita estructura, la estructura republicana, el restablecimiento de la independencia de los poderes, el esqueleto de un país que tiene que volver a ser fuerte. Esta etapa lo tiene a Mauricio muy bien posicionado.

“¿Qué institución argentina quedó en pie? No quiero hablar del pasado, pero es imposible no hacerlo…”

La “triple fuga” puso en evidencia la emergencia en materia de seguridad. ¿Lo notó especialmente preocupado por este tema?

— No hablé de ese tema con él pero creo que todos los temas del país le preocupan. Y así como sorprendió que lo económico se haya encarrilado con mucho menos costo y más rápido de lo que pensaba la mayoría -al menos los primeros pasos fueron muy acertados-, hay otros que son más difíciles. De diez decisiones importantes, que 8 ó 9 hayan salido bien es un balance altamente positivo. Yo no soy un especialista en seguridad, sin embargo el sentido común me dice que habrá muchas responsabilidades en este incidente pero los que menos responsabilidad tienen son los que recién llegaron. ¿Qué institución argentina quedó en pie? Un gobierno que en trece años nunca hizo una reunión de gabinete… no quiero hablar del pasado pero es imposible no hacerlo. Como gobernador yo hacía dos veces por semana reuniones de gabinete: los ministros son la clave de la acción. Esto de tener el poder tabicado y todo en forma radial atrasa casi un siglo.

“Mauricio no es un intolerante y yo tampoco”

¿Cuándo viaja a España a hacerse cargo de la embajada?

— Bueno, en el caso mío, como fui presidente del Senado y de la comisión de Relaciones Exteriores, le pedí a Mauricio que mi pliego pase por el Senado y entonces dependo de que haya sesiones extraordinarias o no. Si no hubiera extraordinarias, la comisión de acuerdos no se reunirá hasta marzo, pero es posible que haya extraordinarias en febrero, me parece. Insisto, como trabajé en la aprobación de pliegos de muchos, me pareció que correspondía en mi caso específico, contar con ese acuerdo; es un tema personal mío. El Presidente lo entendió y me dijo que sí, que estaba bien.

¿Le sorprendió esta designación?

— No. Yo soy un peronista que no tiene un minuto de kirchnerismo y he trabajado en la candidatura de Sergio Massa, en segunda vuelta apoyé el cambio con Mauricio presidente, así que me parece que es de buena práctica que un presidente convoque a todos aquellos que tenemos el mismo rumbo, más allá de la posición partidaria. Yo tengo una larga experiencia en el campo político, Mauricio me conoce bien, no me sorprendió para nada. Y me pareció que, a los 64 años, después de más de 40 de vida política ininterrumpida, era el aporte que tenía que hacer a mi país y a un gobierno que busca restablecer una política que es acorde con mi visión, que es el entendimiento, la armonía.

¿No se sintió molesto Macri porque usted apoyó a Massa?

— ¡Mauricio no es un intolerante y yo tampoco! Al no haber un frente entre el peronismo y Mauricio yo no podía estar en esa lista, más allá de que habíamos estado en cuatro elecciones anteriores juntos porque pudimos concretar Unión Pro en Misiones. En esta ocasión no se pudo. La democracia argentina está muy vapuleada del 2003 en adelante en cuanto al esquema electoral, que blanco o negro, ni Mauricio ni yo somos así, entonces cuando no pudimos lograr un acuerdo electoral, cada uno fue por su camino, paralelo al fin y al cabo, porque en la segunda vuelta la realidad nos puso en la misma instancia, en el cambio, la diferencia era mínima: uno hablaba del Cambio y otro del Cambio Justo. Mi posición era que lo más conveniente hubiese sido ir juntos ya en las PASO, pero bueno, no se pudo.

¿Y Massa comparte su posición?

— Sí, obviamente, yo antes de aceptar la embajada hablé con Sergio. Así como Sergio apoya y hay un entendimiento muy beneficioso para la provincia de Buenos Aires, en mi caso es lo mismo. Sólo que me toca representar a la Argentina.

“Debe haber un Nunca Más en materia de enfrentamientos estériles”

España es uno de los países al que la gestión anterior designó como culpable de nuestros males. ¿Será difícil recomponer la relación?

— De ninguna manera. Si hay dos naciones que yo diría es imposible que rompan relaciones son Argentina y España. Y quiero hacer una acotación: hubo problemas de un gobierno hacia el otro, no entre España y Argentina, y hay plena conciencia en ambas partes de que se deben limar todas las diferencias, buscar coincidencias y mirar hacia adelante. Veo una tarea relativamente fácil por la voluntad de ambas partes. Nuevamente, no me gusta hablar del gobierno que se fue, pero vale la pena recordar que hasta consiguió plantear una hipótesis de conflicto con Uruguay. Siempre dije que era para el Guiness que el gobierno argentino hubiese conseguido pelearse hasta con Uruguay. Recordar estos temas debe servir para que no se repitan. Debe haber un Nunca Más en materia de enfrentamientos estériles. Digo estériles, porque por ejemplo en el tema YPF no hacía falta llegar a una ley para resolver un conflicto. El contrato era muy claro y bastaba aferrarse a él: si había cumplimiento, era una cosa, y si no era otra. Y si se quería negociar también se podía negociar. Por eso fui el único legislador de Misiones que votó en contra de esa ley.

¿Cómo definiría la política exterior de este gobierno?

— Por ahí es un atrevimiento de mi parte, ya que es un tema para el Presidente y la Canciller, pero desde mi visión política y no siendo aún embajador, yo diría que la política exterior se caracteriza por recuperar rápidamente el terreno perdido y volver a poner a la Argentina en un plano que nuestro país por peso específico tenía y lo va a volver a tener. Esto requiere prácticas normales, coherentes, y sobre todo mirar hacia adelante. El pasado debe servir para no reiterar errores. La Argentina, se enojen muchos o no, en los 90 llegó a estar en un nivel muy superior en cuanto a inserción internacional que el que tiene ahora; es indiscutible. De toda Latinoamérica solamente teníamos a Brasil por encima de nosotros. Ni siquiera México… Y hoy somos el 4° o 5° país de Latinoamérica.

¿Es un momento adecuado para reorganizar el peronismo que acaba de transitar dividido una elección? ¿No es mejor esperar un poco a que decanten las posiciones?

— Voy a ser claro. En primer lugar, yo quiero la reorganización de todos los partidos. No hay democracia de personas. Es un gravísimo error eso de “yo voto a la persona, no voto al partido”. No es bueno eso, las personas nos equivocamos, somos falibles, los partidos son instituciones y las instituciones morigeran el riesgo de error. Yo quiero partidos. No sólo el mío, también el del Presidente, el PRO, organizado en todo el país. Que el radicalismo se recupere del embate transversal, también eso es bueno. Ahora, el PJ es otra historia. A estas alturas es muy difícil identificar el peronismo con el PJ. Salvo en algunos distritos: Córdoba, San Luis y por ahí me olvido de un par más. En el resto del país, el PJ fue arrasado por el kirchnerismo; esa es una casa que yo no puedo visitar. Yo tengo militancia política en el peronismo, pero creo en el peronismo democrático, en el peronismo federal.

¿Qué propone entonces? ¿Crear otro partido?

— Yo propongo reorganizar el peronismo y luego veremos la denominación. Yo sugiero Partido Peronista. Si el fundador de nuestro movimiento cambió tantas veces de nombre: Partido Laborista, Justicialista, Partido Peronista –craso error porque él estaba en vida y fue el culto a la personalidad que el propio Perón criticó en el 72-, luego en el exilio fue Unión Popular, nombre que yo vengo utilizando hace más de diez años en mi provincia; después vuelve la denominación Partido Justicialista, que venimos usando durante 30 años, del 73 al 2003. Ahora, a partir del 2003 empieza un fenómeno muy curioso: el kirchnerismo primero detesta al peronismo, ordena sacar los cuadros de Perón, de Eva, y con la crisis del campo empieza el retorno a una casa que era nuestra casa y hoy es ajena; en mi provincia es una casa ajena y eso pasa en muchas provincias. Entonces, el tema de la denominación dejémoslo para el final. El peronismo no se va a reorganizar de un día para el otro, va a llevar un tiempo.

¿Pero cómo se haría esa reorganización?

— Hay que hacerlo federalmente, provincia por provincia; un partido moderno con los cánones de la democracia. No me gusta el culto a la personalidad, el caudillismo. Por eso el federalismo, que va a permitir tener un peronismo con 24 identidades, 24 distritos, que son la Argentina federal. Y ahí decidiremos una serie de cosas, entre ellas la denominación. ¿Por qué le doy tanta importancia a la denominación? Porque se paga un costo gratuito, yo no tengo nada que ver con el kirchnerismo y la práctica kirchnerista estuvo muy lejos de lo que fue el Perón del 72.