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Preguntas y respuestas en la investigación por Débora Pérez Volpin

La causa por la muerte de Débora Pérez Volpin no tendrá fácil resolución. Los expedientes de mala praxis rara vez terminan en condenas civiles o penales. La familia insiste en que la periodista y legisladora ingresó sana a la clínica.

Además del tremendo, inconmensurable dolor, la realidad es que los casos de condenas penales por mala praxis se pueden contar con los dedos de una mano y las condenas civiles existen –el pago de indemnizaciones– en pocas oportunidades. Para la familia de Débora Pérez Volpin hay algo que está claro: ella no entró a la clínica La Trinidad en situación difícil ni complicada. Tenía dolores de estómago, pero nada más. Para la clínica, en cambio, ingresó con un cuadro ya complejo, hepatitis, líquido en la cavidad abdominal, derrame en el tórax y otras afecciones. Nada de eso explica la muerte y tampoco se encontró algo categórico en la autopsia macroscópica. El día 16 la patóloga citó a las partes para hacer otro análisis del esófago y el estómago y recién después se trabajaran los tejidos de esos órganos en el microscopio. Habrá que ver qué surge de esos estudios complementarios. El caso plantea una serie de preguntas que habrá que responder.

1 ¿Puede haber condena para los médicos o la clínica?

Por supuesto que puede haber una condena por homicidio culposo, es decir que la muerte se produjo por negligencia. La pena es de uno a cinco años de prisión. Normalmente queda en suspenso. El médico o los médicos no van a prisión. Una de las consecuencias más serias es la inhabilitación, es decir que no puede ejercer por el doble del tiempo de la condena. El otro aspecto es el de la indemnización, o sea una condena en el juicio civil, que está en relación a la edad y las capacidades de la persona fallecida. Como es natural, en este caso se trata de una legisladora, periodista de prestigio, la lógica anticipa una indemnización alta. Tanto los médicos como la Clínica tienen seguros, de manera que tarde o temprano entrarán a lidiar las compañías de seguros.

2 ¿Son habituales las denuncias por mala praxis?

Los médicos y abogados coinciden en que hay muchas denuncias, en especial de familiares de pacientes que murieron sorpresivamente o en casos en que la familia está convencida que hubo errores de diagnóstico. Buena parte de los denunciantes piensa que las causas son bloqueadas por lo que llaman “la corporación médica”. En los juicios penales, porque el Cuerpo Médico Forense (CMF) es reacio a dictaminar que hubo mala praxis. Y en el caso de los juicios civiles, porque el juez designa un perito médico que tampoco le suele dar lugar a la denuncia. Los médicos, por su parte, afirman que los denuncian por cualquier cosa, sin fundamento. Algunos jueces sostienen que las causas por mala praxis son aproximadamente el uno por ciento del total y que la cantidad de condenas es mínima. Uno de los factores que incide es que, a veces, las familias terminan arreglando una indemnización y desisten de la causa penal y se extingue la civil por el acuerdo.

3 ¿Qué ocurrió en el caso de Ricardo Fort?

La muerte del artista-empresario, en noviembre de 2013, puso en marcha una causa penal por homicidio culposo, con Marta Fort, la madre, como denunciante. El juez Diego Slupsky dictó el sobreseimiento de los diez médicos de la clínica La Trinidad por el beneficio de la duda: sostuvo que resultaba imposible determinar si la muerte se produjo por las infecciones que traía Fort o por errores en el accionar de los galenos. Sin embargo, en 2017, por apelación del abogado de Marta Fort, el doctor Ignacio Irurzun, la Cámara del Crimen revocó el fallo de Slupsky por dos votos a uno. Mirta López González y Ricardo Pinto sostuvieron que antes de sobreseer a los médicos se necesitaban más estudios médicos, mientras que Rodolfo Pociello Argerich consideró que no se puede establecer la culpabilidad de los médicos y que por lo tanto correspondía confirmar el sobreseimiento. Lo cierto es que la Cámara ordenó que el CMF vuelva a hacer estudios y que dictamine otra vez. Es decir que transcurridos cuatro años y medio, el caso está sin resolver. Es una muestra de que las condenas en el terreno penal son muy difíciles.

4 ¿Qué es lo que sostiene la familia de Débora Pérez Volpin?

En palabras de su abogado, Diego Pirota, “está claro que Débora ingresó sana, sin ninguna patología declarada y sin ninguna situación severa y en menos de 15 o 20 minutos falleció de una manera muy crítica. Si la lesión fue por falta de prudencia, por un error involuntario o por el mismo procedimiento, lo desconozco, pero existió. Si se ve un sangrado hay una lesión. No tengo dudas de que algo sucedió. Si no hubo mala praxis, la familia lo va a aceptar. No se busca venganza. Se quiere saber qué pasó”.

El forense de parte, el gastroenterólogo Ernesto Da Ruos, fue muy cauto. y sostuvo que no están claras las razones del fallecimiento. El profesional, de enorme prestigio, admitió que la periodista tenía dolencias previas, no entró sana a La Trinidad y señaló que los médicos cumplieron con los procedimientos. Sin embargo, la familia –mientras espera más resultados de la autopsia– sigue considerando que la muerte se produjo por la endoscopía.

5 ¿Qué es lo que dice la clínica La Trinidad?

En off the record hicieron trascender lo que sería la historia clínica de Débora. Según ellos, la periodista tenía un cuadro de hepatitis y liquido en la cavidad abdominal, alrededor del hígado; principio de hipertensión y diez o doce incisiones en la cara posterior del estómago. En resumen, que la lesión fatal se produjo en forma espontánea por afecciones que ya traía. “Los médicos actuaron correctamente”, le dijo a PáginaI12 un alto directivo de La Trinidad, defendiendo a todo el plantel, incluyendo al endoscopista Diego Bialolenkier. En la autopsia, la clínica estuvo representada por el forense Julio Ravioli, el mismo que fue forense designado por Sandra Arroyo Salgado en el caso de la muerte de Alberto Nisman. Respecto de la inexistencia del video de la endoscopía, en La Trinidad sostienen que no todas las endoscopías se filman y que, en todo caso, se filma cuando se va sacando el endoscopio. En este caso, como Débora sufrió una desaturación de oxígeno, se retiró de manera urgente y por lo tanto no se filmó. El conocido gastroenterólogo Eduardo Segal, que realizó decenas de miles de endoscopías, señala que es habitual que no se filme. En algo que ya es típico, la clínica ve fantasmas en algunas coberturas mediáticas: dicen que se está utilizando el caso en una especie de guerra entre empresas o prepagas.

6 ¿Cómo queda la situación de la anestesista, Nélida Puente?

La profesional reaccionó rápidamente, casi seguro asesorada por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación, organización muy férrea y de enorme poder. Puente se presentó con abogado, Eduardo Gerome, y dos forenses que participaron de la autopsia, Carlos Salgueiro y Claudio Sabino. Los demás profesionales no lo vieron con buenos ojos, porque implica desmarcarse del conjunto, del equipo, pero es algo habitual en los anestesistas. La mayoría de los médicos sostienen que el Propofol, el sedante utilizado, no implica ningún riesgo, y Gerome difundió que la autopsia descartó responsabilidad de la anestesista en lo ocurrido. En verdad, por ahora no hay nada descartado, pero sí parece poco probable que el deceso tenga que ver con la sedación. Si Puente no termina imputada, será una testigo de importancia.

7 ¿Qué conclusiones salieron de la autopsia?

Por ahora no hay ninguna conclusión firme. De entrada se dijo que había una perforación del esófago y del estómago. Ni siquiera lo del esófago está del todo claro y menos todavía el origen de la perforación. Sí está claro que tenía incisiones en el estómago. Según el doctor Segal, nada explica la muerte hasta el momento. Tampoco lo explica lo que dice la clínica: ninguna de las supuestas afecciones previas llevan al deceso. Para el día 16, la patóloga de la morgue citó a las partes para que se empiece a trabajar en los dos órganos que serían la clave: el esófago y el estómago. Se hará un análisis otra vez macroscópico y se cortarán pequeñas partes del tejido, que luego se ponen en formol para sacarle el líquido. Esos tejidos después se someten al microscopio, en lo que constituye el histopatológico. Todo ese trabajo, que se hace íntegramente en la morgue, tal vez permita concluir algo respecto del origen del fallecimiento.. Recién después –cerca de fin de mes–, el autopsiante, Roberto Cohen, firmará el informe de la autopsia, al que podrán adherir o no las distintas partes. El que no adhiera seguramente presentará un informe en disidencia.

A partir de la autopsia, el informe oficial y las disidencias, es posible que el juez Gabriel Ghirlanda y la fiscal Nancy Olivieri tomen decisiones. Es que hoy no hay nadie imputado y habrá que ver si la fiscal y el magistrado terminan imputando a alguien por la muerte de la periodista. El delito sería, seguramente, homicidio culposo. Pero también está la posibilidad –nunca se puede descartar– de que no se pueda esclarecer o que quede en la duda y en la controversia la causa del fallecimiento.

Lo único cierto es que todavía hay un largo camino por recorrer en búsqueda de la verdad y, para la familia, será un camino con el dolor a cuestas.