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“Precariat”, la fuerza detrás de Donald Trump y la extrema derecha europea

La renta básica universal o renta básica incondicional es una garantía básica de ingreso ciudadano: todos los ciudadanos o residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones, ya sea desde un gobierno o alguna otra institución pública, además de cualquier ingreso recibido de otros lugares. La gran pregunta: ¿crea vagos o no crea vagos?.

Suiza rechazó en consulta popular la renta incondicionada, y Finlandia la llevará a las urnas ya que un gobierno de centro derecha se dispone a ensayar su aplicación en una muestra piloto antes de generalizarla a toda la población. Una experiencia similar ocurrirá en la ciudad holandesa de Utrech con 3 grupos de control. Y existe en Alaska, donde se reparte entre la población un cheque petrolífero de alrededor de US$ 2.200 anuales, que redujo la desigualdad. En Namibia ocurre en una región donde la entrega de US$ 100 a cada residente menor de 60 años disminuyó la pobreza del 76% al 16%, aumentaron los negocios, se eliminó el ausentismo escolar y la delincuencia se redujo casi a la mitad, el Gobierno estudia su introducción en todo el país. En medio del debate, el periodista español Juan Carlos Escudier reflexionó: “Si aceptamos que el ser humano al nacer tiene derecho a tener cubiertas sus necesidades más básicas, la única pregunta que cabe hacerse es si el modelo es financiable y sostenible o se trata de una idea peregrina que hay que rechazar de plano.”

“(…) Los estudiosos de la renta universal han enumerado sus ventajas, que son muchas. En primer lugar, no disuade de trabajar sino justamente lo contrario. Al no estar condicionada por ningún requisito la percepción del ingreso, facilitaría la aceptación no sólo de trabajos estables sino de ocupaciones temporales u ocasionales, lo que aumentaría la ocupación y la recaudación fiscal. Al mismo tiempo, impediría los abusos laborales, ya que nadie se vería obligado a aceptar trabajos penosos por necesidad, y paralelamente elevaría los sueldos y contribuiría a aflorar en parte esa economía sumergida de quienes se ven obligados a compatibilizar ayudas oficiales y trabajos puntuales.

En segundo lugar, serviría para eliminar de un plumazo los costes administrativos de un sistema de ayudas que exige control, verificación e inspección de cada una de ellas. Eliminar la pobreza haría disminuir drásticamente además sus consecuencias asociadas, ya sean sanitarias –drogodependencia o alcoholismo- o sociales –desestructuración familiar, violencia y delincuencia-, que también tienen un coste elevadísimo.

Ahora que tanto se habla del emprendimiento, facilitaría el autoempleo, un camino vedado para quien no tiene recursos ni para pagar la calefacción en invierno y ha de ocuparse de conseguir de cualquier manera el dinero necesario para sobrevivir. Habría, en consecuencia, más actividad económica y más recursos para el Estado. ¿Qué existiría gente que se conformara con la renta básica y se dedicara a la vida contemplativa? Quizás en un porcentaje mínimo, aunque es algo que también ocurre ahora. Lo que sin duda facilitaría es la autonomía necesaria para elegir un camino en la vida, que no sea forzosamente el que imponen las circunstancias. (…)”.
Juan Carlos Escudier,
Publico.es/
Madrid (España).

El domingo 5 de junio, Suiza sometió a votación un proyecto para otorgar una renta básica universal (US$ 2.550 por mes por adulto y alrededor de US$ 625 por niño) para todos los residentes del país, que fue rechazado por el 78% de los votos. El referéndum celebrado el domingo 05/06 encendió la llama de un debate global de larga data. El preludio del retorno con fuerza de la idea de la renta básica universal es:

> 3 décadas de crecimiento desigual,
> sociedades doloridas tras la crisis financiera del 2008, y
> miedos y preocupaciones que han surgido en torno al potencial disruptivo de las tecnologías digitales.

El economista británico, Guy Standing, ha popularizado el término“precariat” para referirse a un grupo social de gente cuyas vidas se han vuelto muy difíciles o precarias porque no tienen seguridades ni derechos laborales.

“El precariat (N de la R: la traducción sería el precariado) consiste de millones de personas que luchan por sobrevivir con trabajos y vidas inestables, que carecen de identidad ocupacional o carrera. Dependen del salario nominal, que está estancado y es volátil, lo que los mantiene en un estado de miedo constante y deuda insostenible. Los políticos han ignorado al precariado, que representa el 40% de la población adulta de Canadá. En algunos países, es más; está creciendo en todos lados”, escribió Standing en el periódico canadiense The Globe and Mail.

Guy Standing no inventó la palabra \

Guy Standing no inventó la palabra \”precariado\”, pero casi. En su libro The Precariat, institucionalizó el uso de un vocablo aplicado a una masa creciente de ciudadanos unidos por la inseguridad económica, la incertidumbre laboral y pérdida de derechos.

Jason Karaian del portal Quartz describe al precariat así: “Los trabajadores part-time perpetuos, los del sueldo mínimo, los trabajadores extranjeros temporarios, los trabajadores domésticos del mercado gris a los que se le paga en cash… los tecno-empobrecidos cuyo trabajo fragmentado no tiene oficina ni fin, los mayores que sufren por beneficios cada vez más escasos, los indígenas que están fuera del sistema, las madres solteras que no tienen apoyo, los trabajadores que no tienen ahorros, la generación para la que la pensión y el retiro no están disponibles ni son deseables.”

Este grupo marginalizado, “alienado, ansioso y enojado”, según Standing, es el que está impulsando el ascenso de políticos populistas como Donald Trump en Estados Unidos, asegura Quartz, y de la extrema-derecha europea.

Silicon Valley apoya la renta universal básica, ¿alerta roja?

En abril, cientos de personas se vistieron como robots y marcharon por las calles de Zúrich llamando a una pensión universal que permita hacerle frente a la pérdida de empleo por la automatización.

Uno de los grandes defensores de la renta básica universal es Silicon Valley, que la considera esencial para el futuro del trabajo mientras la automatización va en aumento.

Marc Andreessen, inversionista de Facebook, Pinterest y Twitter, dijo que la renta básica universal es una “idea muy interesante”. Pero para Emran Mian, del periódico británico The Independent, cuando los millonarios de Silicon Valley empiezan a predicar sobre políticas públicas, “es tiempo de alerta roja”.

El periodista británico John Rentoul ha minimizado desde la BBC los argumentos de los defensores de la renta universal básica, diciendo que la idea de que la tecnología nos va a quitar los puestos de trabajo es una idea tan o más vieja que la idea de la pensión universal misma. El mercado de trabajo cambia, pero no desaparece, afirma Rentoul.

Un dato curioso sobre el concepto de renta universal básica es que tiene defensores y detractores tanto en la izquierda como en la derecha, no es patrimonio absoluto de ninguno de los dos sectores ideológicos. Una cierta parte de la izquierda está en contra de la renta universal básica porque considera que esta debilitaría la fuerza de los sindicatos y la solidaridad entre los trabajadores.

Cambiaría la relación entre ciudadanos y Gobierno

Para algunos, la renta básica universal es una manera de asegurar la supervivencia de todos en un mundo en el que prolifera la inteligencia artificial. Los defensores argumentan que además de aportar seguridad, alentaría a la gente a empezar nuevos negocios, sabiendo que mantendrían un nivel decente de ingreso, explica Brian Blackstone, del diario The Wall Street Journal.

Además, simplificaría el entramado de agencias que se encargan actualmente de las pensiones, el bienestar, la discapacidad y otros apoyos, ahorrándole plata al gobierno al mismo tiempo que libera a la gente de la burocracia de otros programas. “Debemos separar el ingreso del trabajo”, dijo Che Wagner, uno de los promotores del referéndum en Suiza. “El ingreso básico es una especie de ingreso start-up para todo el mundo.”

Pero el semanario británico The Economist, advierte: “El futuro es un paraíso de abundancia tecnológica, dicen algunos, en el que el trabajo pago es opcional y a nadie le falta nada.” Sin embargo, falta explicar cómo hacer que funcione de manera adecuada y estudiar qué efectos negativos podría tener, dice la revista. El principal problema es evidente: el costo. Por otro lado, la pensión universal garantizada modificaría la relación entre el trabajo y el ingreso como la conocemos hasta ahora, así como el nexo entre bienestar y necesidad.

“Cambiaría la relación entre los ciudadanos y el gobierno de manera dramática”, dijo Michael Strain, miembro senior del American Enterprise Institute, de Washington DC, citado en el artículo de Blackstone. “Cambiaría la relación entre los ciudadanos y la sociedad dramáticamente.” El punto en el que coinciden tanto defensores como detractores de la idea de la renta básica universal es que el proyecto desafía la centralidad que tiene hoy el trabajo rentado en lo que hace al tipo de vida que lleva la gente, afirma The Economist.

Ideas radicales en la agenda global

Quienes promovieron el referéndum en Suiza sabían que no iba a ser aprobado pero llevaron adelante la campaña igual porque querían imponer el tema en la agenda global. El referéndum proponía pagarle a todos los residentes una mensualidad mínima, sin hacer ninguna pregunta, si trabajan o no, si lo necesitan o no. Se trataba de una cifra alta y universal, que no contempla el empleo, la educación, la discapacidad, la edad o la riqueza. Lo obtenía tanto un millonario como un desempleado.

Para Brian Blackstone, se sabía que el proyecto sería rechazado porque en su contra tenía al Gobierno, las empresas y muchos sindicatos, pero que la idea -que había estado limitada a los círculos académicos durante décadas- haya encontrado su camino a las urnas en Zúrich, muestra cómo ideas económicas radicales y políticas monetarias dormidas hace tiempo, ahora tienen lugar en el debate público debido a la crisis prolongada y el cambio provocado por el rápido avance tecnológico.

Cambio de rumbo en el pensamiento económico

“Dar plata gratis, podría decirse, es el próximo paso lógico en un mundo en el que los bancos centrales se han vueltos los principales compradores de deuda de los Gobiernos y hasta potencialmente bonos corporativos, y en el que hay una discusión seria sobre si regar las economías con ‘dinero helicóptero’ y en el que billones de dólares de deuda se están vendiendo a rendimientos negativos”, escribió Blackstone.

La propuesta en Suiza y, en una escala menor en Finlandia (en donde se lanzó un programa piloto en el que algunos miles de personas recibirán alrededor de US$ 671 por mes), marcan un gran cambio en el pensamiento económico. Desde la post-crisis financiera, los bancos centrales tomaron el timón mediante la compra de bonos y las tasas de interés negativas. Han regado la economía global con dinero, con la esperanza de estimular el crecimiento y la inversión.

Según The Economist, una respuesta a la crisis de 2008, en gran parte del mundo desarrollado, ha sido subir el salario mínimo. Pero los economistas advierten que la paga mínima sólo puede subir un poco antes de que el empleo sufra. Los crecientes costos del trabajo hacen que las compañías busquen alternativas para ahorrarse contratar trabajadores, derivando en una creciente inversión en la productividad que puede ser buena para el PBI pero exacerba la escasez de empleo para los trabajadores menos calificados.

“Los políticos populistas dicen, equivocada pero seductoramente, que la llave para impulsar el bienestar del trabajador es deshacer las medidas liberales de la generación anterior”, apunta el semanario británico. “Los defensores de la renta universal básica, en cambio, dicen que el rediseño del sistema de bienestar que ellos plantean puede permitir a las sociedades el disfrutar de los frutos de una economía dinámica al mismo tiempo que haya distribución.”

Apoyo a la renta universal atraviesa el espectro ideológico

La idea de la renta básica universal ha sido apoyada por grandes figuras deliluminismo, asegura The Economist, como el Marqués de Condorcet yThomas Paine.

3 siglos más tarde, un puñado de gobernantes alrededor del mundo, principalmente en países ricos, están lanzando programas experimentales de pensión universal, o al menos lo están pensando. La renta universal básica es la ruta que se está tomando en Holanda, Finlandia, Canadá y probablemente Suiza, pese al resultado del referéndum, según el periódicoThe Independent.

El movimiento en favor de la renta universal básica crece también en Estados Unidos, país en el que los programas de bienestar condicionados existentes no están logrando contener el avance de la desigualdad: segúnLuke Shaefer, de la Universidad de Michigan; y Kathryn Edin, de la Universidad de Harvard, el número de personas viviendo en la extrema pobreza en ese país aumentó bruscamente, de 636.000 en 1996 a 1,5 millón en 2011.

El Cato Institute, un think-tank norteamericano que se la pasa pregonando en favor de un estado más chico, publicó un análisis minucioso sobre el proyecto de la renta universal en 2015 en el que plantea que, si bien prefiere un mundo sin redistribución gubernamental, la renta básica es la manera más simple, menos intrusiva y menos condescendiente de proveer redistribución, si es que debiera haberla.

Los liberales estadounidenses como Paul Krugman, economista y columnista; y Robert Reich, ex secretario de Trabajo; el escritor británicoAnthony Atkinson; y el líder sindical norteamericano Andy Stern, ven a la pensión universal como una manera de expandir el Estado de Bienestar para reducir la desigualdad, explica The Economist.

La idea es también celebrada en ciertos sectores de la izquierda que, en las palabras de un paper publicado en 1986, lo llaman una “ruta capitalista al comunismo”.

En contra de la pensión universal: es costosa, desmotivadora y alienante

Pero, ¿cuáles son las principales controversias de la renta universal básica y quiénes son sus mayores opositores? El gobierno suizo que se oponía a la implementación de la pensión universal, argumentaba que era estrepitosamente cara y corrosiva moralmente, y que iba a dejar al país con unas finanzas públicas insostenibles y una sociedad de personas sin motivación para trabajar, explica The Economist.

“No es financiable”, dijo Rudolf Minsch, economista jefe deEconomiesuisse, que representa a más de 100.000 empresas suizas. Él estimó que el PBI suizo se reduciría hasta 17% y que aumentarían los impuestos en una cifra significativa. “Sería un desastre para Suiza”, dijo.

Cualquier pensión universal lo suficientemente generosa como para combatir la pobreza sería muy cara. El resultado sería una gran transferencia de dinero de los que hoy reciben el bienestar a aquellos que tienen trabajo. Los mayores perdedores serían los ancianos y otros que ya recibían algún tipo de ayuda estatal.

Otro gran temor, explica The Economist, es que la renta universal básica podría generar apatía respecto del trabajo. Incluso dentro de la izquierda se teme eso, algo que podría ser alienante y corrosivo socialmente.

Otro temor dentro de la izquierda es que se debilitaría el poder de las uniones laborales y el sentimiento de solidaridad que lo acompaña. La pensión universal llevaría a la irrelevancia económica y política de la clase trabajadora.

La gente depende del trabajo para ordenar su día y darle propósito a sus vidas, no solo necesitan la plata para pagar por techo y comida, y podrían no encontrar alternativas con sentido y satisfactorias en su ausencia, dice The Economist. Otro factor a tener en cuenta: la renta universal básica en los países de Europa endurecería la crisis migratoria que ya afecta hoy al continente, ya que sería un incentivo más para personas de que personas de otros países emprendan su ruta hacia Europa.

Un mundo lleno de heladerías vacías

Algunos argumentan que el aburrimiento producido inicialmente por la pensión universal podría terminar derivando en mayor innovación, ya que del aburrimiento nacen ideas. Es el caso de Peter Rubi, de 64 años, de la ciudad de Olten (ciudad y comuna suiza del cantón de Soleura), quien recibe una pensión por haber sido enviado a jubilarse temprano, un caso que presenta The Economist.

Peter Rubi, el caso de \

Peter Rubi, el caso de \”GlaceGalerie – Swiss Exotic Ice Cream\”, que The Economist utilizó en su nota crítica de la renta básica universal.

Él utilizó su pensión para poner una heladería de gustos exóticos, que enfrenta muchos desafíos como por ejemplo cómo hacer para sobrevivir en invierno. Todavía no sabe cómo generar ganancias.

“En un mundo de pensiones universales, es posible que las calles estarán llenas de heladerías vacías, mientras la gente usa el dinero de la sociedad para proyectos que nadie necesita. También es cierto que proveería a los trabajadores el impulso en ingresos que hace décadas no tienen, el tiempo de descanso adicional para disfrutarlo, y eso haría a negocios como el de Rubi más rentables”, apuntó el semanario británico.

Fuente: Urgente24