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Porno feminista: la revolución del cine XXX

Este cine adulto, también llamado ético o alternativo, aspira a la inclusión y la igualdad con guiones más elaborados y un tratamiento artístico propio del séptimo arte para narrar una sexualidad diversa y placentera para todos los cuerpos.

Lejos de los estereotipos sexistas del porno mainstream, plagado de mujeres plásticas como único objeto de deseo de hombres inmutablemente viriles, el porno feminista viene a narrar una sexualidad diversa y placentera para todos los cuerpos. El consenso como bandera, tanto delante como detrás de las cámaras, y buenas condiciones económicas y emocionales para los performers son parte de sus principios. Así, este cine adulto, también llamado ético o alternativo, aspira a la inclusión y la igualdad con guiones más elaborados y un tratamiento artístico propio del séptimo arte.

Una de las pioneras y referentes de este movimiento, la directora sueca Erika Lust, dice que la pornografía, en tanto discurso sobre la sexualidad, presentaba hasta hace poco una única mirada: el sexo como “algo” que los hombres hacen a las mujeres y no con ellas. “Pero, ¿acaso las mujeres no tenemos nada que decir?”, plantea Lust quien, además de hacer sus propias películas desde 2004, es cientista política especializada en feminismo y género.

Una de las principales rupturas que propone el porno feminista es el rol de la mujer en todo lo que conlleva la realización de una película. La proliferación de directoras y artistas -que se hacen cargo de la producción de films con un discurso propio fuera de los cánones convencionales- representa un quiebre en sí mismo.

El Porn Film Festival Berlin, uno de los festivales más representativos de este movimiento, que el 26 de octubre presentará su décimo primera edición, recibe al menos un cincuenta por ciento de películas dirigidas por mujeres cada año. “Es fundamental que cada vez más mujeres tengan voz y espacio en la industria del sexo para diversificar las representaciones que se ofrecen. Pero no solo la visión y expresión artística de ellas, sino también de todas las personas disidentes de la lógica binaria de género, son imprescindibles a la hora de cambiar el imaginario colectivo de la sexualidad”, dice Paulita Pappel quien, además de ser curadora del festival alemán, es realizadora y performer.

Paulita Pappel. Fuente: Confessions de Erika Lust

Por otro lado, las actrices que ponen su cuerpo para componer las escenas de sexo explícito reivindican su trabajo como una forma de expresión y de exploración del propio deseo. Lejos de culpas y estigmas, la argentina María Riot -que ya participó en más de veinte películas en el exterior- dice que las mujeres nos volvimos completas dueñas de nuestra sexualidad y hacemos con ella lo que queremos, intentando dejar atrás todo tabú y demostrando que nosotras también buscamos placer. “Para mí, hacer porno es poner esas palabras en acciones”, asegura.

Una buena retribución económica a los performers y un trato ético son, también, cuestiones fundamentales de esta corriente. A la hora de planificar un rodaje, los realizadores se interesan por conocer los gustos y preferencias de los actores para que efectivamente sean compatibles con la escena a filmar. Son muchos los directores que dejan que los performers directamente elijan con quién o quiénes trabajar para que el resultado en pantalla sea un momento de disfrute real.

Lucie Blush, la directora francesa reconocida en el Feminist Porn Awards de Toronto por su sitio web (welovegoodsex.com), explica que el trato con el equipo de trabajo tiene que ser de total respeto. “Me aseguro de que los actores se sientan cómodos y no hagan nada que no tengan ganas de hacer. La idea es que expresen sus fantasías y estén motivados a vivir una experiencia bella sin ser tratados como productos, ni como estereotipos ambulantes”.

Lucie Blush en rodaje

“Yo no dirijo las escenas de sexo explícito”, agrega Lust. “Los actores hacen lo que consienten entre ellos y les resulta natural. No les digo pon la pierna aquí, el culo así”. Además, la directora sueca señala otra de las diferencias fundamentales con el porno mainstream: “En mis películas hay una historia que anticipa lo que va a pasar. Puedes ver una conexión entre los personajes, tal como suele pasar en el mundo real: los besos, las caricias, toda la intimidad que precede al sexo”.

El tratamiento estético de las realizaciones también es parte de lo que persigue y propone este movimiento. En el porno alternativo -como en el cine convencional-, la dirección de arte, el desarrollo del guión y la forma en la que se presentan las escenas son valores a considerar. “Para que una película sea seleccionada en el Porn Film Festival Berlin ha de presentar un mínimo de calidad y originalidad en cuanto a contenido o forma”, explica Pappel.

Por último, diversidad, inclusión y un quiebre con estándares de belleza y roles de género son constantes del porno alternativo. En este sentido, Blush les indica a los actores que se liberen de la exigencia de estar en erección permanente. “No estoy ahí para filmar la penetración, sino un intercambio y conexión entre personas”, y es una forma de romper con la idea de que el hombre tiene que ser “una máquina desprovista de sentimientos”, explica la realizadora francesa. Menos plástico y más realidad, Riot dice que su cuerpo no es el que alguien espera ver en una película de sexo explícito y se enorgullece de que así sea: “Me gusta ser parte de esto para terminar con ese estereotipo de quiénes son las personas que trabajan en porno”.

Así, el cine adulto ético, feminista o alternativo, que cada vez gana más terreno y adeptos, no es porno solo para mujeres, ni sexo vainilla (aunque también). Entre sus etiquetas figuran anal, bondage, sexo grupal, lésbico, trans, queer, bisexual y más. Entonces, ¿cuál es la diferencia? “El impulso de reivindicar la diversidad y el deseo sexual libres de constructos hegemónicos heteronormativos, ofreciendo guiones alternativos, centrándose en la autonomía y el placer sexual de los sujetos delante de la cámara”, concluye Pappel.

Por Manuela Castro, periodista. En Twitter, @mondemanola – EntreMujeres

 

Erika Lust y María Riot

Erika Lust y María Riot