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Por qué China apuesta por la alianza estratégica con Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llegó a Pekín para llevar adelante reuniones de alto nivel con su homólogo chino Xi Jinping y otros importantes funcionarios del gigante asiático. Conoce algunos detalles por los que China apoya al país caribeño, mientras muchos países apuntan el dedo en su contra.

En palabras de Maduro tras su encuentro con Xi, las relaciones entre ambos países “están muy sólidas y robustas y apuntan a un desarrollo mayor”. Esto se pudo ver con la firma de acuerdos económicos y memorandos de cooperación. En total, se suscribieron 28 acuerdos sobre ciencia, tecnología, petróleo, minería, economía, seguridad y salud.

Según explicó a Sputnik Sergio Rodríguez Gelfenstein, analista internacional, “contar con un aliado estratégico y global como China es para Venezuela muy trascendente”. Particularmente ante “un esfuerzo extraordinario por parte de EEUU y de los gobiernos de derecha de la región” por menoscabar los intereses de Caracas.

El primer ministro de China, Li Keqiang, también se reunió con Maduro. En dicho encuentro, según informa la agencia Reuters en base a un reporte de la televisión estatal china, el alto funcionario de Pekín aseguró que apoya los esfuerzos económicos del país caribeño para apuntalar su economía y dijo estar dispuesto a entregar la ayuda que pueda.

Cooperación en materia energética

En el marco de estos acuerdos, la estatal venezolana PDVSA cederá a la Corporación Nacional de Petróleos de China (CNPC) 9,9% de las acciones de Sinovensa, una empresa establecida entre ambas firmas para potenciar la producción de crudo en la franja del Orinoco. La parte china ya poseía 40% de las acciones de la compañía mixta, indica Reuters.

Otras empresas mixtas propiedad de PDVSA y CNPC estuvieron sobre el tapete: Petrourica, que participará en la perforación de 300 pozos en la División Ayacucho; y Petrozumano, para la que se firmó una “hoja de términos para el financiamiento” en el marco de un “préstamo especial por un monto de 184 millones de dólares”, según un comunicado de la presidencia venezolana.

Por otra parte, PDVSA y CNODC firmaron “un memorándum para fortalecer la cooperación conjunta” en materia de “exploración y explotación de gas en la República Bolivariana de Venezuela”.

China ya había anunciado su apoyo para dinamizar el sector petrolífero de Venezuela en julio. En ese momento, el ministro de Finanzas venezolano, Simón Zerpa, aseguró que el Banco de Desarrollo de China había autorizado la inyección de 250 millones de dólares para aumentar la producción en PDVSA.

Asimismo informó que el país asiático también estaba dispuesto a ofrecer un préstamo de 5.000 millones de dólares, cuyo desembolso es uno de los puntos que se deben abordar en esta reunión.

Mucho más que un tema económico

Según Rodríguez Gelfenstein, el vínculo de China con Venezuela “es mucho más” que una cuestión bilateral y se inserta en las relaciones crecientes con América Latina en su conjunto. Pekín “es el primer socio comercial de varios países” de la región, recordó.

Y aunque el comercio y las cuestiones económicas tienen un peso importante, hace falta mirar el contexto desde un punto de vista geopolítico, aseguró el experto.

Esto implicará “una presencia de China mucho más importante en todas aquellas decisiones que involucran a la humanidad en su conjunto”. Si en algún momento el gigante asiático permaneció “un tanto ajeno”, ahora deberá jugar un papel de “potencia global”.

Así, además de América Latina, el vínculo con regiones como África también es cada vez más fuerte, como ha quedado de manifiesto en el Foro de Cooperación China-África (Focac), citado por Rodríguez Gelfenstein.

En el discurso de apertura de este evento, Xi Jinping dijo que “China y África deberían unir esfuerzos para forjar juntos una comunidad” basada en principios de responsabilidades, cooperación y ganancia compartidas, “prosperidad común de las culturas, seguridad común, y convivencia armoniosa”, según una nota de prensa del Ministerio de Exteriores de Pekín.

Asimismo, el líder chino hizo referencia a “ocho acciones” prioritarias: “el fomento industrial, la conectividad infraestructural, la facilitación del comercio, el desarrollo verde, la construcción de capacidades, la sanidad, el intercambio cultural y la paz y seguridad”.

En el caso de América Latina estas prioridades se comparten, pero Pekín se encuentra con un contexto diferente. En la región, percibida tradicionalmente por EEUU como su “patio trasero”, la presencia china “juega un papel distinto”.

Washington, opinó Rodríguez Gelfenstein, está volviendo a aplicar la llamada doctrina Monroe. Este principio de política exterior se suele resumir en la máxima ‘América para los americanos’, y fue consolidada en el siglo XIX cuando crecía la influencia británica y de otras potencias europeas en una región contigua a EEUU.

Ahora, dicha doctrina no se dirige más a Gran Bretaña sino a otros actores globales como China o Rusia. Pero Pekín es consciente de su importancia y “la ya importante ayuda y cooperación económica entre China y Venezuela juega un papel muy decisivo no solo en términos económicos y comerciales, sino también en términos políticos”.

No obstante, en los últimos 200 años, las economías latinoamericanas “se han establecido como muy dependientes” de EEUU, lo que limita “la capacidad de respuesta” y aumenta la “fragilidad” cuando toman decisiones contrarias a los intereses de Washington.

“El papel que pueda jugar China para apoyar, sostener y hacer respetar los principios del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas es fundamental”, aseveró el especialista.

En la relación entre China y América “se produce un conflicto de civilizaciones”. Desde América Latina “se conoce muy poco” de la parte asiática, de su cultura y su tradición. Lo mismo sucede del lado chino, opinó el experto.

En el caso de su país, Rodríguez Gelfenstein opinó que a China le ha costado comprender las dificultades que Venezuela tiene para “gozar de eficiencia administrativa y gubernamental”. Esto se debe a la configuración que ha adoptado el Estado prácticamente desde su fundación. La dependencia de sus riquezas, como el petróleo, han fomentado dicha situación.

“Eso es muy difícil de entender para los chinos, que han pretendido que sus inversiones funcionen con la lógica de ellos, que tienen un país con una civilización milenaria, con una cultura del trabajo y de la disciplina muy distinta a la que tiene Venezuela”, consideró.

Fuente: sputniknews