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Ponen bajo vigilancia al partido ultraderechista “Alternativa para Alemania”

El servicio de inteligencia alemán puso formalmente bajo vigilancia al partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) por intentar socavar la democracia nacional, según informaron fuentes gubernamentales este miércoles. Un informe de casi 1.000 páginas atribuye a diversos representantes del partido supuestas violaciones del orden democrático, lo que convierte a la formación de extrema derecha en la primera en ser vigilada desde la era nazi.

Afirmaciones como la del exmiembro de AfD, Christian Lueth, quien decía que los migrantes que llegan a Alemania “podrían ser fusilados o gaseados”, han hecho que los servicios de inteligencia alemanes lleven tiempo detrás de los discursos y movimientos del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Hace un año, la agrupación más radical del partido –abiertamente antiinmigrante–, conocida como Der Flügel (El Ala), fue declarada extremista por la Oficina para la Protección de la Constitución alemana (BfV). Ahora, es el partido completo el que pasa a ser considerado como sospechoso de ir en contra de los principios democráticos.

Esta decisión convierte a la formación política en la primera que es sometida a vigilancia tras la Segunda Guerra Mundial y la época nazi en Alemania. La clasificación, que según medios alemanes se produjo el jueves pasado, se considera un intento por frenar el ascenso y ataque al orden democrático por parte de las fuerzas de extrema derecha, presentes en todo el globo.

La batalla contra la extrema derecha en el ‘súper año’ electoral

El movimiento del Ejecutivo es controvertido por una razón: AfD es la principal fuerza política opositora al Gobierno de coalición entre los socialdemócratas y conservadores, que lidera Angela Merkel. Con 88 asientos de un total de 709 en el Parlamento alemán, el partido ultraderechista goza de popularidad en el país europeo.

Su ascenso al Bundestag se dio en 2017, cuando la decisión de Angela Merkel de dar acogida a más de un millón de migrantes enfadó a parte del electorado alemán. Polémico desde sus inicios, el partido ha sido acusado de fomentar discursos de odio contra los migrantes.

Con la decisión de vigilar formalmente a la formación extremista, la Oficina para la Protección de la Constitución alemana (BfV) podrá intervenir teléfonos y otras comunicaciones, y vigilar los movimientos de los miembros del partido. Los miembros del AfD rechazaron la noticia y acusaron a la BfV de actuar siguiendo criterios políticos.

“El BfV interfiere con los recursos del Estado en la libre competencia de los partidos democráticos. Aunque no está permitido revelar el caso sospechoso, lanza la información correspondiente a los medios de comunicación para perjudicar al AfD. Esto es algo sin precedentes en la historia de la República Federal”, dijo el portavoz federal del partido, Tino Chrupalla, a través de un trino.

Para Alemania, lidiar con la extrema derecha es un asunto de especial importancia este año electoral, con la vista puesta en los comicios de seis Estados federados y la elección de los nuevos representantes en el Bundestag en septiembre. Un año que verá la salida de Angela Merkel después de 16 años como canciller, en los que se convirtió en un símbolo de ruptura con el pasado nazi de la nación, abriendo las puertas del país a refugiados en busca de asilo.

Esta es la razón por la que los mecanismos estatales, que velan por que un partido extremista –o de ideología nazi– no pueda volver a ascender al poder desde dentro, están especialmente preocupados.

“El extremismo de extrema derecha y el terrorismo de extrema derecha son actualmente el mayor peligro para la democracia en Alemania”, señaló el año pasado Thomas Haldenwang, presidente de Oficina para la Protección de la Constitución alemana, durante una comparecencia.

La base de la investigación contra AfD: discursos abiertamente xenófobos

La base principal para someter al AfD a investigación es un informe de casi 1.000 páginas que la BfV envió al Ministerio de Interior hace unas semanas. En este se recopilan numerosas intervenciones en público y en medios de comunicación de miembros del partido que son deliberadamente xenófobas. Tras concluir que existen “pruebas contundentes y tangibles suficientes de actividad extremista”, los miembros de la agencia de inteligencia alemana podrán empezar con la vigilancia.

No obstante, por el momento, la BfV tendrá que renunciar al seguimiento de diputados de los parlamentos federal y europeo, además de los regionales. Esto tras comprometerse con el Tribunal Administrativo de Colonia, donde AfD tiene puesta una demanda contra los servicios secretos, a no hacerlo. Además, la agencia tampoco puede filtrar información sobre el caso.

Varios líderes de otras formaciones políticas aplaudieron la decisión de controlar al partido ultraderechista. “La extrema derecha está dictando el tono de la AfD. Por lo tanto, la clasificación como caso sospechoso por parte de la BfV es absolutamente correcta. Independientemente de esto, seguiremos luchando políticamente contra la AfD. Esto no tiene cabida en los parlamentos”, dijo el secretario general del partido CSU, Markus Blume, a través de redes sociales.

Si los servicios secretos consiguen encontrar pruebas contundentes de políticas contrarias al orden democrático, el caso podría acabar en el Tribunal Constitucional y la formación de ultraderecha y proclive a salir de la Unión Europea, ilegalizada. De momento, se tienen pruebas de su conexión con otras organizaciones de extrema derecha como el “Movimiento Identitario” o “One Percent”.