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Pesca ilegal en el Mar Argentino: entre la destrucción del ecosistema y las pérdidas millonarias

La pesca ilegal en el Mar Argentino es un problema sin resolver que año a año continúa agravándose. Al daño ambiental provocado por la depredación de la fauna marina se le suman las millonarias pérdidas económicas por la competencia desleal. Expertos en conservación ambiental y funcionarios nacionales dialogaron con Juan Pollio para #BORDER sobre esta problemática.

Durante las últimas semanas se viralizó un video que mostraba cómo pesqueros extranjeros cazaban de manera ilegal fauna marina oriunda del Mar Argentino. Lejos de ser un hecho aislado, la pesca ilegal en territorio nacional por parte de barcos extranjeros aumentó en los últimos años, generando enormes pérdidas, ambientales y económicas, para el país.

El origen de la pesca ilegal en nuestro país se remonta a los setenta, cuando se registraron los primeros conflictos internacionales con el ingreso de pesqueros soviéticos y búlgaros en 1977 al Mar Argentino. Luego, durante los ochenta y noventa se volvieron comunes las violaciones a la soberanía nacional por parte de balleneros japoneses.

Hoy en día, sin embargo, los perpetradores de esas acciones provienen de otros países y el número de embarcaciones ha aumentado. Desde hace más de cinco años que el promedio de barcos pesqueros capturados es de dos por año, con un pico de tres durante el año pasado. Sin embargo, el número de barcos que pescan en el límite es mucho mayor que ese.

De acuerdo al experto en conservación marina Milko Schvartzman la flota de pesqueros extranjeros que entre marzo y abril arriban al Mar Argentino llega a sumar “más de 500 embarcaciones” debido a la temporada alta del calamar illex argentinus, una de sus presas predilectas junto a la merluza negra, merluza común y el abadejo, aunque también se dedican a cazar focas y lobos marinos.

Respecto a la procedencia de los barcos el experto fue claro. Aseguró que de esas 500 embarcaciones el 45 por ciento pertenecen a China, 20 por ciento a Corea del Sur, 18 por ciento a Taiwán y 12 por ciento a España.  Además, Schvartzman denunció a los países de origen y a la Unión Europea por “subsidiar a los barcos para que sus rutas de pesca sean rentables”.

“El combustible de los barcos chinos se lo provee el gobierno e incluso algunos barcos pertenecen al propio Estado chino, como es el caso de un barco capturado realizando pesca ilegal en el Mar Argentino en 2018”, ejemplificó el experto en conservación marina sobre la captura de la embarcación Jing Yuan 626 hace tres años. La misma pertenecía al grupo empresarial estatal Beijing Fisheries.

MODUS OPERANDI

Consultado sobre el modus operandi de estos pesqueros, el miembro del Círculo de Políticas Ambientales (CPA) explicó que el accionar de estas embarcaciones es lo que se denomina “alambrar”: “navegan al borde del límite y cuando no hay vigilancia, y las mayores capturas se pueden obtener dentro del Mar Argentino, ingresan a pescar ilegalmente”, detalló el experto para #BORDER.

En este sentido, agregó que estas incursiones dentro de la jurisdicción nacional suelen ser de entre 500 y 2 mil metros pasados el límite con aguas internacionales, aunque se han registrados casos en donde llegaron hasta 100 kilómetros mar adentro.

Para la Coordinadora de la campaña de Greenpeace por la protección del Mar Argentino, Luisina Vueso, el origen del problema se debe a que las aguas internacionales “están desreguladas” y por lo tanto los pesqueros buscan “maximizar sus ganancias” sin rendir cuentas por la depredación de la fauna marina, lo que los lleva muchas veces a ingresar al Mar Argentino en cuanto tienen la oportunidad.

Esta búsqueda del mayor rédito económico posible no solo se refleja en la intensidad con la que pescan o con en el uso de redes de arrastre de más de 500 metros para capturar fauna marina de manera indiscriminada. Las condiciones insalubres de los trabajadores de estas embarcaciones también dan cuenta de eso.

“Los barcos de estos países solo tienen capitanes y oficiales del país de bandera. El resto de la tripulación, el 80-90 por ciento, son indonesios, filipinos o africanos”, aseguró Schvartzman y agregó que China “es el país número uno en el mundo” tanto en pesca ilegal como de esclavitud en la pesca.

“Hay un caso de un barco chino que fue a Montevideo y la Cancillería de Uruguay confirmó que los 28 tripulantes africanos que tenía  ese barco trabajaban encadenados en los tobillos. Mediante datos de la Armada de Uruguay también se sabe que estos barcos  desembarcan en el puerto de Montevideo al menos un tripulante fallecidos por mes”, ejemplificó a este medio.

DAÑOS AMBIENTALES Y ECONÓMICOS        

Los daños que produce la flota pesquera en el Mar Argentino y las aguas circundantes se pueden dividir en dos tipos igualmente perjudiciales: los ambientales y los económicos. En el caso de los ambientales la depredación de las especies marinas y la contaminación son dos de los ejemplos más claros.

De acuerdo a lo explicado por el miembro del CPA, de todas las especies depredadas, la más amenazada es el calamar. Dicho animal “es la especie más importante del Atlántico Sur” debido a que es un eslabón central en la cadena alimentaria. De él dependen desde los peces como la merluza, pasando por los pingüinos, lobos marinos, aves marinas e incluso hasta los cachalotes.

Por otra parte, la contaminación que producen estas embarcaciones se debe a los “cientos y cientos de toneladas” de basura que lanzan diariamente por la borda: aceites usados, compuestos químicos tóxicos y artes de pesca que ya no utilizan.  Estas últimas generan un daño terrible al ecosistema porque siguen matando fauna marina mientras permanecen flotando en el mar “durante años e incluso décadas”.

Sumado al daño ambiental, el daño económico genera enormes pérdidas para el gobierno argentino. A pesar de que no existe un número exacto, debido a la clandestinidad en que operan, de acuerdo a las estimaciones del Círculo de Políticas Ambientales el desfalco causado por la pesca ilegal en nuestro país se calcula entre 1.200 y 2.000 millones de dólares anuales. A modo de comparación, las exportaciones pesqueras en 2018 generaron ganancias por 2.148 millones de dólares.

RESPUESTAS GUBERNAMENTALES

Consultado respecto a las medidas implementadas para combatir la pesca ilegal, el Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores, Daniel Filmus aseguró que el combate de la pesca ilegal “es una prioridad absoluta” para el gobierno de Alberto Fernández.

En este sentido, citó las acciones de patrullaje y vigilancia que se realizan en los límites del Mar Argentino desde fines del año pasado de parte de los ministerios de Defensa y Seguridad, en colaboración con la Subsecretaría de Pesca y la Cancillería de Relaciones Exteriores.

De acuerdo a un comunicado oficial, desde diciembre de 2020 la Prefectura Naval Argentina ha identificado y realizado un seguimiento diario de 314 buques pesqueros: 240 provenientes del Pacífico, 65 del Atlántico y nueve del Atlántico Norte. Además, Filmus destacó la sanción de la ley 27.564 el 1 de octubre de 2020, la misma actualizó el régimen de sanciones a la pesca ilegal.

Pero para el experto Schvartzman esas medidas no son suficientes. Por un lado, porque considera que en cuanto al patrullaje Argentina “mínimamente” debería tener una embarcación que vigile la zona de manera permanente, algo que “lamentablemente” no sucedió durante varios días de diciembre y enero para el experto.

Por otra parte, de acuerdo a su criterio, la actualización de las multas aprobado el año pasado es  “es un monto irrisorio para las empresas y los Estados” a los que responden los barcos capturados: “En Argentina la pesca ilegal es sancionada como una infracción civil, ni siquiera es un delito penal, debería ser como en Ecuador en donde los capitanes y oficiales van presos y los barcos son capturados de manera indefinida”, ejemplificó.

Por último, se refirió a la cuestión las medidas “jurídico-diplomáticas” que debería tomar el país. Principalmente abogó porque el gobierno nacional proteste ante los países que subsidian la pesca ilegal y “lleve esos casos a los organismos internacionales  para resolverlos”.

En respuesta, Daniel Filmus remarcó que Argentina “ha sido uno de los protagonistas en los foros multilaterales” contra la Pesca INDNR (Ilegal, No Declarada, No Registrada) y que incluso “lideró fuertemente” los debates en contra de los subsidios a la pesca en el marco de la Organización Mundial del Comercio.

Desligándose de ambas posturas, la coordinadora de Greenpeace aseguró a este medio que a pesar de que se puedan “poner multas”, el verdadero “problema de fondo” es la desregulación en aguas internacionales. Sin embargo, además insistió en la necesidad de crear santuarios marinos dentro del Mar Argentino, tales como las áreas marinas protegidas Yaganes y Namuncurá