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Pena de muerte en 2020: a pesar de la pandemia, 18 países mantuvieron las ejecuciones

Mientras el mundo realizaba esfuerzos para proteger la vida de sus ciudadanos del COVID-19, un grupo de 18 países mantuvo las ejecuciones de personas durante 2020. Amnistía Internacional publicó hoy su informe anual sobre la pena de muerte, donde puede observarse que, si bien se mantiene una tendencia general hacia la disminución de la pena capital, algunos países la mantuvieron o incluso aumentaron las ejecuciones. 

Ejecuciones en el mundo

  • Entre los países que llevaron a cabo ejecuciones en 2020 se encuentra Egipto, que triplicó su cifra anual respecto al año anterior. Al menos 23 personas habían sido condenadas a muerte por violencia política tras juicios injustos, empañados por “confesiones” forzadas, tortura y desaparición forzada. 
  • China ejecutó al menos un hombre en el marco de su decisión de castigar delitos relacionados con las medidas de prevención del COVID-19. 
  • Estados Unidos, el único país de América donde hubo ejecuciones en 2020, aplicó la pena de muerte a 17 personas. El gobierno del ex presidente Donald Trump la reanudó a nivel federal después de un paréntesis de 17 años, con la alarmante cifra de 10 en menos de seis meses. 

Las restricciones relacionadas con el COVID-19 tuvieron preocupantes repercusiones en el acceso a la asistencia legal y en el derecho a un juicio justo en varios países, entre ellos Estados Unidos, donde abogados y abogadas de la defensa dijeron que no habían podido realizar trabajo fundamental de investigación o reunirse en persona con sus clientes.

  • India, Omán, Qatar y Taiwán también las reanudaron.

“La crueldad de ciertos Estados queda expuesta en el marco de un enorme esfuerzo colectivo por proteger la vida de las personas de un virus que ya mató a casi tres millones en el mundo. La pena de muerte es un castigo intolerable”, sostuvo Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina. 

Los cinco países que más ejecuciones realizaron

China clasifica todas sus ejecuciones y condenas a muerte como secreto de Estado e impide el escrutinio independiente. Por lo tanto, las cifras analizadas por Amnistía Internacional no incluyen las realizadas en ese país. Sin embargo, se cree que la nación asiática ejecuta a miles de personas cada año, lo que convierte una vez más a China en el mayor verdugo, por delante de Irán (246), Egipto (107), Irak (45) y Arabia Saudita (27). Estos últimos tres países llevaron a cabo el 88% de todas las ejecuciones de las que se tuvo conocimiento en 2020.

El derecho y las normas internacionales prohíben el uso de la pena de muerte para delitos que no implican el homicidio intencional. Sin embargo, fue utilizada para delitos de drogas en China, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Sri Lanka, Tailandia y Vietnam, por corrupción en China y Vietnam, y por blasfemia en Pakistán. En Bangladesh y Pakistán se impusieron condenas a muerte en tribunales establecidos mediante legislación especial y que normalmente utilizaban procedimientos diferentes de los empleados por los tribunales ordinarios. En Maldivas seguían condenadas a muerte cinco personas que tenían menos de 18 años en el momento de cometerse el delito.

Las ejecuciones alcanzan su cifra más baja de la década

A nivel global, al menos 483 personas fueron ejecutadas en 2020 (sin contar a los países que clasifican los datos sobre pena de muerte como secreto de Estado, o sobre los que existe información limitada: China, Corea del Norte, Siria y Vietnam). Por escalofriante que resulte esta cifra, es el número más bajo registrado por Amnistía Internacional en al menos una década. Representa una disminución del 26% respecto a 2019, y del 70% desde el máximo de 1.634 ejecuciones alcanzado en 2015.

Las ejecuciones registradas en Arabia Saudita disminuyeron un 85%, de 184 en 2019 a 27 en 2020, y se redujeron en más de la mitad en Irak, de 100 en 2019 a 45 en 2020. No se registraron en Bahréin, Bielorrusia, Japón, Pakistán, Singapur o Sudán, países que sí las habían llevado a cabo en 2019.

El número de condenas a muerte de las que se tuvo noticia que se habían impuesto en todo el mundo (al menos 1.477) también disminuyó un 36% respecto a 2019. Amnistía Internacional registró disminuciones en 30 de 54 países. Estas disminuciones parecerían estar relacionadas con retrasos de los procedimientos judiciales, debidos a la pandemia.

Las excepciones notables fueron Indonesia, donde las condenas a muerte registradas en 2020 (117) aumentaron un 46% respecto a 2019 (80), y Zambia, que en 2020 impuso 119 condenas a muerte, 18 más que en 2019 y la cifra más alta registrada en el África subsahariana.

Es hora de abolir la pena de muerte

En 2020, Chad y el estado estadounidense de Colorado abolieron la pena de muerte, Kazajistán se comprometió a abolirla de acuerdo con el derecho internacional, y Barbados concluyó las reformas para derogar la pena de muerte preceptiva.

Hasta abril de 2021, 108 países han abolido la pena de muerte para todos los delitos y 144 la anularon en la ley o en la práctica.

“Instamos a los dirigentes de todos los países que aún no han derogado esta pena que conviertan 2021 en el año en que pongan fin para siempre a los homicidios autorizados por el Estado. Seguiremos haciendo campaña hasta que la pena de muerte quede abolida en todas partes, de una vez por todas”, concluyó Mariela Belski.

 

La pena de muerte en 2020: Datos y cifras

Cifras globales

En 2020, Amnistía Internacional registró 483 ejecuciones repartidas en 18 países, lo que supuso un descenso del 26% respecto a las 657 ejecuciones registradas en 2019. Se trata del número más bajo de ejecuciones registradas por Amnistía Internacional durante los últimos 10 años.

La mayoría de las ejecuciones de las que se tuvo noticia se produjeron en China, Irán, Egipto, Irak y Arabia Saudita, por ese orden.

China siguió siendo el mayor ejecutor mundial, aunque se desconoce la verdadera magnitud del empleo de la pena de muerte en ese país, al estar clasificados los datos relacionados con ella como secreto de Estado; la cifra oficial de al menos 483 ejecuciones no incluye las miles de ejecuciones que se cree que tuvieron lugar en China.

Excluyendo a China, el 88% de todas las ejecuciones registradas tuvieron lugar en tan sólo cuatro países: Irán, Egipto, Irak y Arabia Saudita.

Amnistía Internacional tuvo constancia de que, de las 483 personas que se sabe que fueron ejecutadas en 2020, 16 eran mujeres (3%), en los siguientes países: Arabia Saudita (2), Egipto (4), Irán (9) y Omán (1).

India, Omán, Qatar y Taiwán reanudaron las ejecuciones. Amnistía Internacional no registró ejecuciones en Bielorrusia, Japón, Pakistán, Singapur y Sudán, a pesar de que sí lo hizo en 2019 y 2018, y tampoco registró ninguna en Bahréin, que llevó a cabo ejecuciones en 2019 pero no en 2018.

Egipto triplicó con creces las ejecuciones allí registradas (de al menos 32 a un mínimo de 107).

Las ejecuciones registradas en Irak se redujeron en más de la mitad (de 100 en 2019 a 45 en 2020). Arabia Saudita disminuyó su número de ejecuciones en un 85%, de 184 a 27.

Chad abolió la pena de muerte para todos los delitos en mayo. Kazajistán firmó el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte, y en diciembre tomó medidas para ratificarlo. En Estados Unidos, Colorado se convirtió en el estado abolicionista número 22. Barbados concluyó las reformas para derogar la pena de muerte preceptiva.

Al concluir 2020, 108 países (la mayoría de los países del mundo) habían abolido la pena de muerte en la ley para todos los delitos, y 144 países la habían abolido en la ley o en la práctica.

Amnistía Internacional registró conmutaciones o indultos de la pena de muerte en 33 países: Afganistán, Bangladesh, Barbados, Camerún, Corea del Sur, Estados Unidos, Ghana, Guyana, India, Indonesia, Japón, Kenia, Kuwait, Lesoto, Malasia, Marruecos y el Sáhara Occidental, Myanmar, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán, República Democrática del Congo, Sierra Leona, Singapur, Siria, Sri Lanka, Sudán, Tailandia, Tanzania, Trinidad y Tobago, Yemen, Zambia y Zimbabue.

Se registraron al menos 18 exoneraciones de personas condenadas a muerte: Camerún (3), China (1), Estados Unidos (6) Singapur (1), Taiwán (1) y Zambia (6).

Amnistía Internacional registró la imposición de 1.477 condenas a muerte en 54 países, lo que constituía una disminución del 36% respecto a las al menos 2.307 de 2019.

Al concluir 2020 se tenía constancia de al menos 28.567 personas condenadas a muerte.

Los métodos de ejecución utilizados en todo el mundo 2020 fueron los siguientes: decapitación, electrocución, ahorcamiento, inyección letal y arma de fuego.

Tres personas fueron ejecutadas en Irán por delitos que se habían cometido cuando eran menores de 18 años. Los informes indicaban que otras personas de esta categoría permanecían condenadas a muerte en Maldivas e Irán.

Se supo que se habían llevado a cabo al menos 30 ejecuciones por delitos de drogas en tres países (Arabia Saudita, China e Irán), una disminución del 75% respecto a 2019 (118).

Se tuvo constancia de la imposición de condenas a muerte tras procedimientos que habían incumplido las normas internacionales sobre juicios justos en varios países, como Arabia Saudita, Bahréin, Bangladesh, Egipto, Irak, Irán, Malasia, Pakistán, Singapur, Vietnam y Yemen.

Análisis regional

América

Por duodécimo año consecutivo, Estados Unidos, volvió a ser el único país de la región que llevó a cabo ejecuciones.

El número de ejecuciones registradas en 2020 (17) descendió respecto a 2019 (22). El número de condenas a muerte registradas en Estados Unidos (18) se redujo en casi la mitad respecto a las cifras de 2019 (35).

Después de 17 años, el gobierno de Trump reanudó las ejecuciones federales en Estados Unidos, y finalmente dio muerte a 10 hombres a lo largo de cinco meses y medio.

Sólo dos países de la región, Estados Unidos y Trinidad y Tobago, impusieron condenas a muerte.

 Informe  Pena de Muerte 2020

Fuente: Amnistía Internacional Argentina