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Paula Chaves habló de su mamá: “Se deprimió y buscó alivio en el alcohol”

La conductora se refirió en una entrevista al momento más duro que debió atravesar su familia. 

Paula Chaves rompió el silencio y reveló la dramática historia que hay detrás de los posteos que en ocasiones le dedica a su mamá, Alejandra Schulz, en las redes sociales.

“Mi mejor ejemplo a seguir … la mas buena del mundo entero… la mamá mas copada y canchera, la que queres llevar al viaje de egresados jajajaja … es ella, que pudo superar momentos feos de la vida y hoy volvió a ser la de siempre… con el corazón mas grande que nunca … me hace muy feliz tenerte cerca!!! Te amo ma”, escribió la modelo hace unas semanas junto a una postal donde aparece abrazada junto a su madre.

Ahora en una nota que brindó a Gente, en el marco de la promoción de su debut en The Bake off en Telefe, la conductora contó el difícil momento que pasó Alejandra, quien cayó en una depresión tras separarse de su padre, Miguel Ángel Chaves.

“Mamá, con cuarenta y pico, se vio sola. Sin profesión. Sin saber hacer nada. Y se deprimió. Comenzó a tener actitudes raras y debió recibir atenciones psiquiátricas”.

“Mis hermanos (Delfina Gonzalo), que todavía eran chicos, decidieron vivir con papá. Yo estaba embarazada de Oli, me molestaba mucho con ella: ‘¡Ma, no puedo creer que llores! ¡Debés estar bien, por nosotros!”, relató Paula.

“Al poco tiempo buscó alivio en el alcohol. Después comenzó a tomar dosis dobles de antidepresivos, a mezclarlas con la bebida y entonces se perdió. Porque todos los adictos necesitan tocar fondo”.

Cuando entramos en su casa y la vimos, era un cuadro tremendo, con la frente lastimada, supimos que no había otra opción más que la internación. Mamá estaba en peligro. Yo misma, embarazada de Balta, la llevé a la comunidad terapéutica. Con todo el dolor que implicaba: estaba tratando de ayudar a mi vieja en el momento en que yo más la necesitaba. Me iba de ahí preguntándome: ‘¿volverá a ser mi mamá de antes?’, recordó.

“Cuatro meses después nació Balta. Ella había comenzado la desintoxicación, que es algo muy difícil, y no pude ir a verla”, dijo y añadió: “Después de un año y medio de tratamiento volvió a Lobos con mi tía Claudia, donde pasó algunos meses. Si hoy soy más feliz es porque la veo feliz. Recuperamos a la mamá que nos acompañaba de cerca, que estaba pendiente en la primera fila de los actos del colegio, la que nos enseñó a cocinar y comer saludable. Mi vieja pelea fuerte, porque es una lucha diaria. Como buena budista, quiere ayudar a los demás. Hoy se mudó a Las Cañitas, y está empeñada en conseguir trabajo”.

“Recuperamos a la mamá que nos acompañaba de cerca, que estaba pendiente en la primera fila de los actos del colegio, la que nos enseñó a cocinar y comer saludable. Mi vieja pelea fuerte, porque es una lucha diaria. Como buena budista, quiere ayudar a los demás”.

“Ya quisiera yo la garra de mi vieja. Me enorgullece mucho haber acompañado de cerca a esa mujer que alguna vez creyó que no tenía nada y hoy redescubre la vida con valentía”, concluyó Paula.