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Patricia Palmer: “La gente no se empobrece en nueve meses”

Creo en la juventud y en que es mucha la gente que no quiere más estos modelos de corrupción, abuso y desigualdad”, afirma la reconocida actriz Patricia Palmer, una de las protagonistas de Falladas, la comedia con funciones de miércoles a domingos en el Multiteatro.

En una charla en la que da lugar a la reflexión pacífica y comprometida, reconoce que le genera desconfianza que ahora parezcan reactivarse causas judiciales de corrupción que no son nuevas, y “mucha desesperanza” la no resolución de casos como el de la muerte del fiscal Alberto Nisman o el atentado a la AMIA. “La sensación que me da es que la Justicia sabe lo que pasó, pero como están todos ‘entongados’ con todos… Por ahora veo casi las mismas figuritas y ardides de siempre. No veo nadie preso, que devuelva la plata y que con ella hagan hospitales”, lamenta, a lo largo de la entrevista.

¿Cómo la hace sentir el país que tenemos hoy?

-Con sentimientos encontrados. Por un lado me duele porque es un país donde hay muchísima necesidad, pobreza e inseguridad; cosa que también nos habla de la pobreza educacional, producto de la falla de los gobiernos. Tenemos una clase política y una clase sindical corrupta. No sabés de dónde agarrarte, fundamentalmente porque la Justicia es corrupta. Al mismo tiempo, tengo esperanza de que los atisbos débiles de querer recomponer la situación algún día tomen mayor seriedad. Lo veo a muy largo plazo. No veo muchas señales de que el país esté cambiando radicalmente. Y no sé si las que hay son demagogia, cosa que ya he vivido muchas veces. En cada cambio de gobierno me han hecho creer que la situación iba a cambiar.

¿Considera que los cambios, para ser verdaderos, deben ser drásticos?

-No. Lo drástico daña a la gente. Cualquier decisión que se tome tiene que estar basada en la sensibilidad social, siempre priorizando lo mejor para la mayoría. No soy amiga de los cambios drásticos pero sí profundos; que lleven el ritmo que lleven pero que tengan coherencia y no sean efectos que se desvanecen como los fuegos artificiales. He pasado por tantos gobiernos -militares y felizmente democráticos pero desastrosos- en los que siempre paga el pobre, el que no tiene, el que trabaja, el que paga los impuestos.

¿Qué opina del aumento de tarifa de los servicios?

-Uno de los defectos de la sociedad argentina es que es opinóloga. Yo soy ignorante del tema, pero sí puedo decirte como ciudadana que tiene que haber sensibilidad social. Si hay una tarifa que se tiene que ajustar, hay que hacerlo de una manera gradual para que la gente pueda ir acomodándose.

¿Hay representantes políticos que le generen confianza?

-María Eugenia Vidal. Y me gusta Margarita Stolbizer. Es gente a la que le creo. No las veo efectistas sino coherentes.

Y ¿qué piensa de las declaraciones de Cristina Kirchner en las que afirmó que “la Argentina hoy hay hambre”?

-Hubiese hecho algo en su gobierno. En nueve meses la gente no se empobrece. Algo tiene que ver con lo que hizo antes. Lo interesante es que ella pueda decir lo que quiera y que quien la escuche pueda pensar y discernir qué está bien y que no. La cosa fanática o enceguecedora, no me parece.

Que ya no haya mayorías absolutas en el Congreso, ¿le da la pauta de que habrá más diálogo?

-Vivir en democracia nos costó mucho y aún nos cuesta expresarnos. Las decisiones deben consensuarse con reuniones donde estén representados todos los sectores. Y que no surjan a partir del capricho de un presidente o de un ministro. Eso no es una muestra de madurez democrática. Apenas empezó este gobierno tuvieron que ir para atrás con varias medidas. Eso no me hizo feliz; me hubiese gustado mucho más empezar con un gobierno que entendiera que las cosas tienen su curso. Creo que es un proceso de maduración y no pierdo esperanzas de que la sociedad política madure y deje hábitos corruptos.

Qué opina del proyecto de paridad de género para integrar las listas de candidatos?

-No me parece que tiene que ser un requisito, sino que exista la posibilidad. Que estemos peleando por eso me parece casi retrógrado. Lo importante es que haya más capacidad, más gente idónea, sin importar su sexo. Hay que discutir lo que es esencial.

¿Cuál es su opinión sobre la llamada ‘justicia por mano propia’?

-Me parece una aberración producto de la falta de educación de un país en desarrollo. Situaciones como esa no tienen que ver con una sociedad civilizada. Es muestra de los quiebres de la educación y de la justicia. Lo que pasa es que las leyes no se cumplen. No creo en esta justicia. Tenemos leyes y códigos maravillosos pero no hay quien los haga cumplir. Me parece que un ser humano, sin importar lo que haya hecho, tiene que estar resguardado por la justicia. Eso es una sociedad organizada.


Emprendedora creativa

Es una de las protagonistas de Falladas, la nueva comedia dirigida por José María Muscari en la que la amistad, la psicología y el mundo femenino se entrecruzan. Ella interpreta a una terapeuta “poco ortodoxa y muy fallada” que, sin embargo, logra el objetivo de que lo que estaba oculto salga a la luz para mejorar el vínculo de un grupo de amigas. “Es una obra delirante, con un estilo muy atrevido dentro de un marco creativo que me parece interesante”, describe Palmer.

Además, dirige Mujeres que cocinan con huevos, una comedia negra de su autoría que trata la violencia de género y que se estrenará el año próximo en su propio teatro, Taller del Ángel. “Me siento más cómoda en el under porque me gustan los procesos creativos largos”.

Por si fuera poco, escribe ensayos de psicología y, como psicóloga social, trabaja con familias y grupo de mujeres agredidas.

Por Jesica Mateu