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Para dejarla en 25, habrá que acortar el año Por Raúl Dellatorre

El titular del Indec, Jorge Todesca, reveló la preocupación del Gobierno y que trabajan para acortar los tiempos del apagón estadístico. Pero insiste en responsabilizar al gobierno anterior. La suba del índice en febrero sería mayor al 5 por ciento.

El aumento en 4,1 por ciento del índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires (Ipcba), dos décimas por encima del resultado para el mismo indicador en diciembre (3,9), puso en alerta al gobierno nacional y complica los compromisos que esta misma semana buscó arrancarle al grueso de la dirigencia gremial (las tres CGT) para moderar los reclamos en las próximas paritarias. Ayer, el director del Indec, Jorge Todesca, admitió que “el Gobierno está preocupado” y dejó entrever que recibió sugerencias para que acorte la duración del apagón estadístico, ya que el organismo nacional no está dando mediciones de precios desde que sus nuevas autoridades cuestionaron globalmente todos los procedimientos de toma de datos del gobierno anterior. “Estamos revisando nuestro proceso de trabajo, tratando de acortarlo, todavía no tenemos un momento justo”, respondió Todesca al ser consultado al respecto. Inicialmente, el actual titular del Indec había estimado que el indicador de la inflación a nivel nacional recién podría estar operativo en el último trimestre del año.

Ante la falta de estadísticas nacionales, el Gobierno señaló que las que difunde el Gobierno de la Ciudad iban a ser tomadas como referencia. El Ipcba había reflejado, entre julio y noviembre de 2015, variaciones mensuales estables entre 1,7 y 2,0 por ciento, con una proyección anual del orden del 22 al 24 por ciento. Si bien este indicador resultaba sensiblemente más elevado que el número que arrojaba para ese período el Indec, la tendencia que reflejaba uno y otro era similar: la inflación de 2015 estaba resultando más baja que la de los años anteriores.

En diciembre, el indicador porteño tuvo un salto significativo, al 3,9 por ciento. Y en enero de este año arrojó una trepada aun superior: 4,1 por ciento. Con el aumento persistente del dólar (entre enero y lo que va de febrero ya acumula un alza del 12 por ciento), el brutal ajuste en las tarifas eléctricas a partir del 1º de febrero (del 550 al 700 por ciento), el aumento autorizado a las empresas de medicina prepaga y las remarcaciones de precios en el comercio, particularmente en alimentos y bebidas que se verificaron en las últimas semanas, se estima que el IPC de febrero ya corre con un piso del 5 por ciento de aumento. Si se confirmara esta proyección, en sólo tres meses de gobierno de Cambiemos la inflación acumulada será del 13,5 por ciento. La proyección oficial de un aumento de precios en todo 2016 del orden del 20 al 25 por ciento quedaría, así, tempranamente descartada.

Pese al doble impacto de una quita de retenciones a los productos primarios más la devaluación del 35 por ciento en diciembre –que ya superó el 50 por ciento a esta altura– que resultó el disparador de la escalada de precios, los voceros del Gobierno insisten en deslindar toda responsabilidad del fenómeno y adjudicarle la culpa al gobierno anterior. Ayer, en la charla que mantuvo con Radio Mitre, Todesca insistió en el mismo punto. “El 4,1 por ciento de enero es un dato importante, por supuesto que el Gobierno está preocupado por esto, y todos los argentinos también”, pero señaló que su origen debía encontrarse en la administración anterior, no en lo hecho por la actual.

“Cuando un proceso inflacionario dura tanto tiempo, como ocurrió en estos últimos años, es difícil de abatir; el año pasado hubo mediciones privadas que llegaron a reflejar un aumento del 38 por ciento anual”, dijo Todesca, contradiciendo incluso al indicador que el gobierno nacional puso de referencia. El Ipcba arrojaba, hasta noviembre de 2015, una inflación acumulada en el año del 22,1 por ciento, y una proyección interanual (12 meses) del 23,9 por ciento. Vale recordar que Todesca, a través de su propia consultora (Finsoport), era parte de las entidades privadas que difundían, junto a diputados de la oposición, el llamado IPC Congreso mes a mes para contradecir la información oficial.

“Además, la administración anterior alimentaba el proceso inflacionario con mucha emisión monetaria, un absoluto descontrol del gasto público, y del otro lado aplicaba una restricción administrativa de las tarifas de los servicios públicos; es un escenario muy difícil de desarmar cuando además hay que ordenar todos esos desequilibrios; estos procesos, según la experiencia internacional, llevan años”, justificó Todesca.

El informe de la Dirección General de Estadística y Censos del GCBA señala que, dentro de la clasificación de Bienes y Servicios, los primeros arrojaron un aumento mayor (4,8 por ciento) que los segundos (3,5 por ciento) en enero. “El comportamiento de los Bienes respondió fundamentalmente a los aumentos en los precios de los vehículos automotores y de los alimentos, en particular la carne vacuna, los lácteos, las frutas frescas y los panificados”, dice la información oficial. El rubro o división Alimentos y Bebidas no alcohólicas tuvo una variación del 4,7 por ciento, que en el detalle desagregado exhibe aumentos del 3,9 por ciento para Carnes y derivados (cortes vacunos, 4 por ciento); 5 por ciento para Leche, productos lácteos y huevos, 12,8 por ciento para frutas y 4,2 por ciento en Pan y Cereales. El incremento registrado en los valores de los vehículos automotores aparece reflejado en la división Transporte, que se elevó 4,2 por ciento en enero. En este rubro impactó también la suba de combustibles y otros incrementos de carácter estacional, como pasajes aéreos y ómnibus de larga distancia.

En tanto, dentro de la clasificación de Servicios se reflejaron principalmente las subas en los precios de comer afuera del hogar, el alojamiento en hoteles y los paquetes turísticos, que en conjunto reflejó un incremento mensual del 10 por ciento en el mes en el rubro Restaurantes y hoteles (como se observa en el cuadro adjunto a esta nota).

La división Bienes y Servicios Varios, que con una variación del 5,6 por ciento se constituyó en el segundo en importancia en el mes, refleja los aumentos de los artículos de tocador, belleza y descartables, y el costo de los servicios funerarios. El rubro Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles tuvo un alza del 2 por ciento, sintetizando las actualizaciones en los valores de los alquileres, ajustes en el precio de expensas y en materiales para reparaciones. Este rubro reflejará un impacto mucho mayor en febrero, seguramente, cuando se computen los nuevos valores para el servicio de electricidad, tras la eliminación parcial de los subsidios desde el inicio de este mes.

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