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Padres en Facebook e hijos en Snapchat, ¿por qué?

¿Hace falta ser amigos de nuestros hijos en Facebook para cuidarlos? ¿Es necesario buscar información en redes sociales, mirar fotos y hacer deducciones sobre lo que vemos o encontramos? El desafío de ser padres 2.0 de adolescentes.

Hace tiempo nacían las redes sociales, muchas de ellas de la mano de los jóvenes de la época: tal es el caso de Facebook. Las redes se impusieron como nuevos modos de relacionarse y estar con los otros. Primero en Facebook y Twitter, luego en Instagram y Sanpchat, más usadas en nuestro país.

Jóvenes y no tan jóvenes habitamos cotidianamente las redes a través de nuestros dispositivos, esos objetos “deseados”.

Algunos adultos de hoy están en Facebook, sus hijos adolescentes también. Algunos padres les piden a sus hijos que los acepten como amigos en la aparente necesidad de cuidarlos y protegerlos y algunos jóvenes, no todos, los  aceptan. Claro que muchos usan su ingenio y los recursos que provee la tecnología para poder regular a qué contenidos acceden los padres, por ejemplo, con el uso de las pautas de privacidad.

Gracias a que la tecnología avanza, hoy los jóvenes tienen recursos para pujar por su independencia. Hace poco tiempo comenzó a usarse en nuestro país Snapchat, red que hoy habitan muchos adolescentes y jóvenes adultos. Las ventajas son muchas, una es que sus padres “aún” no están allí. Sumado a que ofrece otros recursos más tentadores para esa etapa de la vida, por ejemplo subir videos de 10” que durarán en su historial 24 hs.

Como padres sabemos la importancia que tiene el cuidado para el crecimiento de nuestros hijos. Pero ¿qué es cuidar? Si atendemos a los sentidos que nos aporta el diccionario cuidar es poner interés en algo, dedicarse a una persona, asistir a alguien que lo necesita. Cuidar aparece, además, como sinónimo de proteger y conservar. Si pensamos en algún sentido popular, se le dice “cuida” al que se excede un poco en su rol de cuidar.

Cuidar es aportarles a nuestros hijos nuestra presencia para posibilitar su crecimiento. Pero ¿cómo se da esto hoy? ¿Cómo regular qué vemos de nuestros hijos en las redes y qué no? ¿Cómo cuidamos a sin ser invasivos?

Como psicoanalistas no podemos dejar de reflexionar y analizar los efectos en la subjetividad que la época imprime. Y es en esta época que vivimos, atravesados por la tecnología, que nos toca ejercer la paternidad y la maternidad.

¿Cómo se ejerce hoy la función paterna? Se piensa mucho sobre esto hoy día, hasta se teoriza sobre la caída de la función paterna en tanto prevalece la eternización de la adolescencia, la juventud como valor y la dificultad de asumirse adulto y como padre encarnar las funciones parentales, poniendo límites posibilitadores del crecimiento. Se habla de la declinación de los valores al debilitarse la red simbólica que sustenta la figura de autoridad. Así, observamos que se cuestiona la prohibición, la puesta de límites y nos encontramos con padres que se hacen adolescentes y, en un intento fallido de cuidar a sus hijos, pierden la asimetría y su lugar.

Pero podemos pensar que dependiendo del modo en cómo se posicione cada adulto con sus hijos, el uso de las redes puede ser un espacio más o menos adecuado de ejercicio de las funciones parentales.

Es importante reflexionar sobre cómo nos ubicamos como padres en ese contexto. ¿Cómo hacemos esto hoy? Es importante pensarlo para no pasar un umbral, esa delgada línea entre protección e intromisión, apareciendo muchas veces como un adolescente más, “stalkeando”.

Quizás el camino sea hablar con nuestros hijos, informarse e informar, trasmitir nuestros valores, preguntar y escuchar, tolerando los tiempos del proceso  adolescente para que éste crezca y advenga su independencia posibilitando la exogamia, que como nos enseñó Freud, resulta necesaria para el progreso de la cultura.

Por la licenciada Viviana Veloso. Socia Activa Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados. Psicoanalista de Adolescentes y Adultos -EntreMujeres