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Natalie Weber reveló intimidades de su relación con Mauro Zárate

La modelo confesó cuál es la táctica que implementa junto a su marido para ponerle fin a cualquier pelea. 

No es la primera vez que Natalie Weber abre las puertas de la intimidad de su relación con Mauro Zárate, con quien tuvo a sus dos hijos, Mía y Rocco.

La modelo, que ya dejó en claro en anteriores ocasiones que mantiene la llama de la pasión encendida con el futbolista, reveló cuál es la técnica que implementan para ponerle punto final a las peleas cotidianas, sobre todo en la cuarentena, donde la convivencia se torna más complicada.

Sin tapujos para hablar del día a día en pleno aislamiento obligatorio, Weber reveló lo mejor y peor de estar todo el tiempo juntos en su casa. “Me molestan dos cosas. Una de ellas es la play. La odio, la detesto, ¡la odio bien desde acá adentro! Creo que a todas las mujeres les debe pasar lo mismo. No sé qué genera en la mente del hombre y el ser humano se vuelve estúpido. ¡Lo juro por Dios!”, hizo su descargo la famosa.

Me angustia no poder ver a mis papás, que son personas de riesgo, y a veces tengo pesadillas. Hace tres meses y medio que no puedo abrazar a mi mamá y solo le llevo la comida, se la doy de lejos por medio de un vidrio y nada más. Eso me angustia: la incertidumbre de no saber qué va a pasar y hasta cuándo vamos a estar acá. Soy bastante mamera y me pone bastante triste. Es más: volví a hacer terapia, una vez por semana por FaceTime.

En mi caso, soy una bendecida y tengo que agradecer muchísimo. Me quejo por el encierro, pero tengo la tranquilidad de que, gracias a Dios, llego a fin de mes”, aseguró, reflexiva, sobre los tiempos que corren.

Otra cosa que me pone de muy mal humor es que no me levanta ni un plato ni un vaso de la mesa. Si se lo digo, me dice: ‘Sí, dale, ahora voy’, pero tengo que esperar tres horas para que termine su partidito de la play y levante su vaso. No le nace hacerlo y yo me pongo loca“, relató.

“Otra que hace: ​termino de limpiar la cocina, pasar el trapo y a él se le ocurre darles galletitas a los nenes, van dejando migas por todo el piso, cuando recién acabo de aspirar y de limpiar todo”, reveló.

“Esas dos cosas me ponen de muy mal humor. Pero en todo lo demás me tengo que sacar el sombrero, porque Mauro nunca tiene la oportunidad de estar tanto tiempo en casa con los chicosSe afianzó muchísimo más el vínculo con ellos”, destacó.

También, Weber elogió a su esposo a la hora de hablar de la intimidad en la pareja: “En eso es intachable. Hemos utilizado esa parte muchas veces para reconciliaciones… la cama. Está el mañanero y el nochero. Nosotros metemos el merendero. La siesta. Ninguno de los chicos que tenemos en casa duerme la siesta pero yo digo: ‘Mamá se va a bañar, acaba de terminar de entrenar’. Y papá en ese momento sube a cambiarse también”.

Sin ayuda y estando 24/7 con sus hijos u otros miembros de la familia, a muchas parejas la cuarentena les “mató” la pasión. “Estoy con el rodetito, el pijama y las pantuflas todo el día, que las tengo a mano siempre. No es que Mauro se levanta, me ve cambiada y dice: “Uy, qué buena que está mi mujer”, señaló. ¡No es el caso! ¡Pero mantienen viva la llama de la pasión!