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Milagro: la iban a desconectar del respirador y movió el dedo del pie

Una joven británica de 22 años pasó 19 días en coma con el cuello roto y muerte cerebral; cuando los médicos se habían resignado, mandó un mensaje y se salvó.

Milagro en Credenhill, Hereford, Reino Unido. Sam Hemming, de 22 años, quedó en estado grave tras sufrir el 20 de julio un grave accidente automovilísitco en la autopista M6. La joven salió volando por el parabrisas del auto de su novio y debido a los golpes pasó 19 días en coma con el cuello roto y muerte cerebral, hasta que los médicos decidieron desconectar su respirador artificial para dejarla ir. Pero ella tenía otras intenciones.

Toda la familia estaba reunida para el dramático momento y hubo palabras de despedida. Resignada, Carol, su madre, hasta sacó una foto del estado de su hija, pero justo en ese momento Sam logró reaccionar: movió el dedo gordo del pie, lo que incentivó a los médicos a no darse por vencidos, según el diario local Daily Mail.

“Sammy no debería estar viva. Sufrió las peores lesiones que pueden ocurrir en un accidente de auto”, explicó Carol. “Normalmente suelen darle tres intentos al paciente para ver si pueden respirar por sí mismos antes de decidir si es mejor dejar morir al paciente. Después de las dos primeras veces, cuando lo iban a apagar por tercera vez, uno de los especialistas dijo que su dedo gordo del pie se había movido.

¿Qué ocurrió? Sam, que con cuatro huesos rotos en el cuello y tres fracturas en el brazo debió pasar por tres operaciones, estaba respondiendo al calor, por lo que todavía había una cierta función cerebral. Ante esta situación, retomaron el tratamiento con una traqueotomía y un coma inducido y cinco días más tarde ya respiraba por su cuenta.

Ocho semanas después del accidente, la joven volvió a caminar y hasta hablar. Los médicos explicaron que, cuando una parte de su cerebro quedó lesionada por el golpe, otra zona que no se suele usar entró en funciones. “Debido a todo lo que ha tenido que pasar es un milagro andante. Es algo increíble, literalmente, es como si hubiera regresado de la muerte. Si no hubiera movido los pies, ella no estaría aquí hoy…”, dijo la madre.