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Michael Phelps: “Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes”

Luce recién levantado de una siesta y hasta se permite bostezar mientras lo presentan al grupo de periodistas que estará a centímetros de la historia del deporte olímpico.

En su remera blanca hay una leyenda sobre su gira por Latinoamérica y debajo del pantalón turquesa aparece una calza blanca tres cuartos. Se sienta sobre una butaca, apenas toca el asfalto en el Rosedal con la punta de sus zapatillas negras y se echa a andar. Michael Phelps, 32 años, 28 medallas olímpicas, 39 récord mundiales y un jopo bien peinadito.

-¿Es posible disfrutar el proceso de entrenamiento como un atleta de alto rendimiento o siempre se piensa en el resultado y eso presiona y no deja disfrutar?

-Yo siempre me focalicé en el final del camino. En esa meta final que trataba de lograr. Todos los días no se disfrutan ni siempre es divertido, pero si quiero lograr lo que me propongo pasaré por altibajos afuera y adentro de la pileta. Y tendré que hacer cosas cuando no tengo ganas. Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes. Yo les haría la pregunta a ustedes: “¿Quieren levantarse de la cama y hacer su trabajo todos los días?” Si uno levanta la mano, le diría que es un mentiroso, porque todos tenemos malos días o días en que no queremos hacer nada. Mi carrera no fue perfecta, pero siempre traté de estar preparado lo mejor posible.

-Cada uno, probablemente, quiere ser el mejor en algo. Vos lo fuiste. ¿Cómo manejaste el hecho de ser el mejor?

-Escalar la montaña es mucho más fácil que permanecer en la montaña. El viaje de los últimos dos años para volver a subir la montaña fue fácil. Y tuve momentos rocosos de mi carrera en los que no estaba rindiendo como debía. Así es la vida. Cada día era una oportunidad para mejorar y para sentirme más fuerte. Todo ayudó a lograrlo: lo mental, lo físico y lo emocional.

Michael Phelps: "Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes"

Michael Phelps, rodeado de periodistas en el Rosedal de Palermo. (Foto: Mario Quinteros)

Con un inglés bien estadounidense, contesta como Roger Federer: cierra el concepto pedido en la pregunta y deja frases interesantes en cada intervención, sin importar que desconozca a su interlocutor. No elude respuestas. En el aire sobrevuela aquella suspensión de seis meses que le impuso la federación de natación de su país por haber sido detenido bajo los efectos del alcohol, lo que le hizo perder el Mundial de Kazan 2015. Y aparece la decisión de regresar con gloria en Río de Janeiro 2016. “¿Por qué volví? Porque no había terminado el trabajo. Después de un retiro parcial, decidí volver en Río porque quería terminar mi carrera a mi manera –relata-. Sentía que tenía un par de cosas que hacer que me dejaban satisfecho y me permitían seguir. Hoy, a un año y medio de Río, puedo decir honestamente que fue la mejor manera de retirarme. Estoy agradecido”.

Subir al podio fue una de sus ejercicios predilectos en su carrera. “Ganar es lo número uno –confiesa-, pero el éxito es diferente para cada uno. Lo mejor de mi carrera es mirar hacia atrás y decir que hice lo que quise. Si lo logro decir, eso es éxito para mí. No me importa lo que otros digan. Fue mi carrera. Y cuando volví en Río y logré lo que logré, puedo decir que mi carrera es un éxito”.

Michael Phelps: "Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes"

Michael Phelps durante su presentación en el Rosedal de Palermo. (Foto: Mario Quinteros)

Como todo atleta de elite, su pico se produjo luego de un proceso de entrenamiento desde muy joven, cuando la mayoría piensa en otras metas. ¿Se perdió demasiado Phelps de una “vida normal”? “No cambiaría nada de lo que hice en mi carrera. No hubiera hecho algo diferente. Hice el sacrificio que hice de joven porque quería ser el mejor -reconoce-. Aún me veo como un ser humano normal. Si sos un trabajador duro, dedicado y sacrificado, el resultado se ve. Realmente depende de cuán duro quieras hacer algo. Si lo querés hacer de verdad, nada se interpondrá en tu camino”.

El mundo analizó cada paso de la técnica de Phelps en el agua. El tiempo de reacción, sus brazadas, su vuelta subacuática y su arrollador final de carrera. Pero se olvidaron de una veta implacable que distingue a los mejores. Y “El Tiburón de Baltimore” se lo cuenta a todos: “Lo mejor que tuve en mi carrera fue lo que hay entre mis orejas (la mente, claro).Estuve siempre enfocado, sabiendo lo que tenía que hacer. Eso es lo que me encantaba al encarar cada competencia en cualquier nivel. Tomé cada meta de igual manera, fueran o no unos Juegos Olímpicos. Siempre traté de ser lo más perfecto que pude. Eso es lo que realmente me hizo lo exitoso que fui en las competencias internacionales”.

Michael Phelps: "Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes"

Michael Phelps durante su presentación en el Rosedal de Palermo. (Foto: Mario Quinteros)

Hoy su motivación la tiene en su trabajo con su Fundación para que los niños tengan una vida sana, tras haber reconocido su batalla contra la depresión en más de una oportunidad. Y es la cara visible de Under Armour, la empresa que lo trajo a la Argentina. Pero su auténtico foco es la familia. “Estamos a punto de ser cuatro. Con mi esposa Nicole miramos a Boomer cada día y disfrutamos –admite-. Él sabrá manejarse en el agua, pero decidirá si quiere ser nadador o no. Es duro que se tire a la pileta después de lo que hice yo, que a los 15 años decidí que quería cambiar la natación y si me preguntan si se logró en estos 17 años, diría que sí”.

Es inevitable hablar de dóping en el deporte. Y si bien no hará hincapié en la reciente suspensión del COI a Rusia, Phelps tiene algo que decir: “Competí en miles de carreras internacionales y no sé si puedo decir si alguna vez competí contra todos rivales limpios. Yo testifiqué en el Congreso sobre lo infeliz que es el dóping. No es justo que gente que se rompe haciendo lo correcto a diario compita contra quienes no lo hacen. Me pone triste. Tengo que explicarle a mi hijo cuál es la manera correcta de hacer las cosas, especialmente en el deporte. Si quieren cambiarlo, las cosas cambiarán. Si no, seguirán como hasta ahora”.

Michael Phelps: "Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes"

Michael Phelps durante su presentación en el Rosedal de Palermo. (Foto: Mario Quinteros)

De pibe quería ganar un oro olímpico y hoy acumula 23. “Ahora que puedo revivir las partes de mi carrera, puedo decir que mi sueño se hizo realidad –dice-. Eso era imposible decirlo cuando nadaba, porque todo era “¡Vamos, vamos, vamos!”. Esa constancia, esas repeticiones de gestos técnicos y esa mentalidad inoxidable construyeron al mayor medallista olímpico de la historia.

¿Habrá otro Michael Phelps? “Cualquier cosa es posible –avisa-. Yo era un chico que no le tenía miedo a soñar, a esforzarme y a ver qué pasaba. Yo quería ser el primer Michael Phelps. Si hay un chico que lo quiere ahí afuera, será divertido de ver”.

Michael Phelps: "Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes"