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Maximiliano Almonacid: “Me violó la Policía”

Me violaron mamá, me violaron. ¿Cómo que te violaron? ¿Quién fue? La Policía, mamá”. El testimonio de Estela Alvarado, la madre del joven Maximiliano Almonacid, que denunció haber sido golpeado y abusado en un calabozo de la Seccional Segunda de Trelew, fue desgarrador en el 6to. piso de tribunales.

Declaró como testigo en el segundo juicio que se lleva a cabo por el hecho acontecido en enero de 2012. La mujer se quebró varias veces pero relató frente al Tribunal lo vivido por su hijo. Aseguró: “Le bajaron los pantalones, lo esposaron. Le introdujeron algo en el ano. Le dijeron: Ahora vas a gritar mamá con razón, putito”. Pidió justicia mirando a los jueces. “Lo que le hicieron a mi hijo quiero que lo paguen”.

La declaración de Alvarado frente a los doctores Ana Servent, Marcelo Nieto Di Biase y Fabio Monti dio inicio a las 11 y fue maratónica. Superó las 3 horas.

Comenzó informando a las partes sobre la conformación de su familia. Dijo que es mamá de 4 hijos. Tres varones y una mujer. Maximiliano es el más chico. Dijo que hasta el día del hecho, con 16 años, era un adolescente normal. Apasionado por el fútbol y el boxeo. Soñaba en llegar lejos en este último deporte y hasta aventuraba con ganar dinero y poder comprar una casa mediante su carrera arriba del ring. “Quería llegar a ser campeón”. Aseguró además que “era un chico muy apegado a mí. Siempre fue muy mío”, reveló.

Agregó Estela que su hijo jamás había tenido inconvenientes con la Policía. Que nunca había estado detenido. “Es más, yo siempre les decía a mis hijos que confiaran en la Policía. Que si les pasaba algo en la calle, que busquen un policía y le pidan ayuda”, advirtió.

Esa noche

Acto seguido, relató todo cuanto pasó aquella noche. Desde que su hijo salió de su casa para ir a trabajar a un maxikiosco hasta la madrugada en que le avisaron que su hijo había sido detenido y golpeado previamente por la Policía en la cuadra de su vivienda.

Sostuvo que “en casa me contó que había ido al boliche con un amigo y su novia. Jugaron pool y salieron a bailar. Había terminado el boliche y venían caminando un grupo por la calle Mitre, pasaron por un kiosco y venían para la casa. Las amigas, a la altura de la Escuela 712 se separaron. La novia se quería ir con las amigas y él le insistió que fuera para la casa. Empezaron a discutir. Las chicas se fueron”, aseveró.

Continuó: “A la altura del gimnasio Nº 1 vieron una Traffic y notaron que venía muy despacio. Le llamó la atención eso. Caminaban e iba andando. Fueron por calle Colombia hasta pasaje San Luis, ahí se metió la Traffic también siguiéndolos. No conocía a quien manejaba. Se bajó el conductor. Entró en contramano. Era un hombre grande. La manoteó a Ivana (la novia) y la quiere tirar adentro. Mi hijo venía con ella de la mano. Le tiró una piña al hombre. La agrede a ella. En el forcejeo el hombre la suelta y al querer encararlo, se mete adentro y la pone en marcha muy rápido para querer pisarlos. Ivana sale corriendo para un lado, su amigo para el otro. Venía un patrullero y se asustaron. Mi pibe quiere salir corriendo y lo sigue para pisarlo. El no sabe por qué, que no tuvo problema. Eso lo vio mi vecino. No lo pisa pero lo alcanza a tocar”, subrayó.

“Me sacaron de las patas”

Aseveró Estela, de acuerdo a lo que su vecino le relató, que en medio de lo que se estaba suscitando llegó un patrullero. “Para y se bajan los efectivos. Se quedaron con el hombre de la Trafic. Mi pibe sale corriendo y lo alcanza el otro patrullero. El policía lo corrió. Dijo mi hijo: “Me sacaron de las patas del patio de la casa”. Ellos no escuchaban, lo golpeaban y le decían callate callate. En la Comisaría vio que cerraron un portón y que lo empezaron a golpear sin dejar que explique qué pasó. Le decían que había robado. El quería explicar pero no lo dejaban”.

Un médico

La mujer manifestó además que una vez que salió de la Comisaría viendo los golpes que tenía y el dolor que sentía, decidió ir hacia el Hospital, en tanto que el joven había dicho que no fue atendido por el médico policial. “Nos fuimos al Hospital. Nos bajamos. Me dirigí a la ventanilla. Pedimos un médico de guardia. Pochi se tiró boca arriba en los bancos del Hospital. Se quejaba de dolor. Golpeé fuerte. No me atendía nadie. Salió el enfermero y le dije que le habían pegado mucho. Que lo atendiera el médico”, sostuvo.

Agregó: “Lo ayudamos a parar con Ivana. Entré yo, caminando despacio. La enfermera le pidió que se siente pero él no quiso, se acostó. El médico preguntó qué había pasado. Dijo que lo llevaron preso. Le dijo: `Sentate y sacate la remera´. Lo ayudé a inclinarse. Se paró al lado de la camilla. Cuando le saqué la remera pude ver los golpes. Se le estaban haciendo hematomas. Le recetaron una radiografía pero no quiso hacerla”, afirmó.

El momento más duro del relato fue cuando Estela Alvarado se refirió al hecho puntual denunciado: el abuso en el calabozo. Dio detalles respecto al momento en que su hijo confesó lo que le había pasado. El recuerdo la llevó al quiebre y el llanto. “Él fue a acompañar a su novia a la casa. Me llamó la hermana de la novia (Carla). Me dijo que vaya a su casa, que me estaba esperando. Me dijo Carla que tenía que hablar con Pochi. Llegué y él estaba llorando junto a Ivana. Vi que algo grave estaba pasando”, sostuvo.

“Mamá, me violaron”

Aseveró: “Les pregunto qué había pasado. Tenía la cara tapada con una almohada. El decía que no quería contarme. Yo como madre ya me imaginaba”.

“Además de los golpes sabía que algo más había. Le saqué la almohada y él lloraba mucho. Me abrazó fuerte. Le pregunté si le pasó algo malo. Lloraba más. Me dice: `Me violaron, mamá´. ¿Cómo que te violaron?. Fue la Policía. ¿Cómo fue?”, le pregunto. Todo en medio de un ambiente tenso.

Alvarado detalló que “me contó que cuando lo llevaron a la comisaría y en el patio lo golpearon dos policías lo levantaron los brazos. Uno le tapó los ojos. Lo llevaron caminando con los ojos tapados. Sentía el ruido de la puerta. Lo pusieron en un lugar. Le bajaron los pantalones, lo esposaron. Le introdujeron algo en el ano y le dijeron: ahora vas a gritar mamá con razón, putito. Dice que sintió mucho dolor. Se shockeó”, aseguró llorando.

Apuntó que luego de la confesión, Maximiliano no quiso denunciar enseguida. “Fue por vergüenza, porque es varón. Yo empecé a gritar. Mi hija también se metió. Decidimos hacer la denuncia. Él era menor y nosotros como padres, con mi marido, lo decidimos. Respondimos por él”.

Intentos de suicidio

Hizo hincapié en la vida de su hijo luego de lo que vivió. Confirmó que tuvo varios intentos de suicidio y que tuvo muchos altibajos. “Había noches que no dormía. Había dejado de ir a trabajar. A veces se venía a la casa porque se sentía mal. Se había querido matar en el baño de su lugar de trabajo. Su jefe lo encontró justo. Dios no quiso que haga nada”, resaltó.

Aseveró también que “en las noches de bronca se quedaba despierto hasta tarde, se cortaba. Pasamos muchas cosas feas para poder sacarlo adelante. Decía que no quería vivir más. Cómo voy a salir a la calle que me conocen todos. Me van a señalar. Dejó la escuela. No quiso seguir. Dejó de boxear. De vez en cuando le salían peleas y no las quería hacer. Hasta que llegó su hijita de 3 años que le da un motivo para vivir. Fue muy feo todo”, recordó.

Sobre su vida actual, la mujer aseguró: “Ahora le cuesta retornar en boxeo. Los entrenadores le buscan peleas, pero le cuesta mucho integrarse de nuevo. Con quienes se juntaba a comer asados no lo hace más. La mamá de su hija es Ivana, se quedó embarazada después del hecho. Habrá sido 3 o 4 meses después”.

Agresiones

Alvarado denunció ante el Tribunal que en la actualidad sigue siendo la familia agredida verbalmente por familiares de los imputados. Dijo que se escudan en cuentas anónimas en las redes sociales. “Más allá de que el entorno lo trató bien, recibimos cosas feas por parte de familiares de policías que se tomaron el tiempo para escrachar a mi hijo diciendo que es gay, que ya llevaba esa tendencia, que se entregó por droga. Aún hoy nos difaman por Facebook. Se esconden en cuentas truchas. Era para reafirmar su identidad. Mi nietita le dio sentido a su vida. Su hija lo motiva para seguir luchando”, reiteró.

Para finalizar, Estela apuntó: “Nunca quise perjudicar a la policía. Jamás tuve problemas. Tengo familiares policías. Lo que le hicieron a mi hijo quiero que lo paguen. Que se haga justicia”, concluyó.

El juicio continuará con la rueda de testigos y una vez culminada esa instancia, pasarán al ofrecimiento de otras pruebas y de esa forma, el juicio llegará a su fin. Cabe señalar que es el segundo juicio por el mismo caso.

Fuente: Diario Jornada