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Matzkin, el asesino de “El Lauchón”, y “Los Candados”, la inteligencia del SPB, responsables de la fuga

Con la excusa de hacer el programa televisivo 6,7,8 en el Parque Saavedra para repudiar el “avasallamiento a la libertad de expresión” al no renovar el contrato con ese programa, armaron una charla similar a la de la semana pasada, que encabezó Axel Kicillof y que reunió a más de 5.000 personas en Parque Centenario, esta vez repitieron la convocatoria en el Parque Saavedra con la presencia estelar de Wado de Pedro y Martín Sabbatella, y los jóvenes venían entonados por la fuga de los hermanos Lanatta de la prisión de máxima seguridad de General Alvear y con la chicana repetida de que el presidente Macri estaba de vacaciones cuando se inundaban las provincias. Pero la visita presidencial apagó esas críticas por lo menos.

El entusiasmo de los jóvenes haciendo el saludo montonero con el brazo en alto y la V de la victoria mostró con este día de tremendo calor una concurrencia importante. Las órdenes de Cristina desde el sur tienen el mismo contenido de decir que no reconoce a Macri como Presidente legítimo; que no ganó, sino que medio país lo votó y la otra mitad, no. De ahí que imagine un curioso empate.

La alegría por el primer tropiezo de la administración Macri por la fuga de los asesinos narcos era exultante, porque hasta ahora el nuevo gobierno despertaba una gran esperanza y un solo error, como fue la designación de integrantes de la Corte por decreto. Pero el tropezón de María Eugenia Vidal, la estrella ascendente del PRO, es un golpe del cual se recuperará con la captura de los fugados, que salieron de la cárcel como panchos de su casa y el despido de la cúpula del servicio penitenciario es un paliativo menor, porque el episodio reviste características escandalosas ya que, si fue por la resistencia a la emergencia penitenciaria que le cortaba los curros al SPB, de por sí es muy grave.

La “operación huida” era atribuida a “Los Candados”, el servicio de inteligencia de esa fuerza de seguridad y demuestra el amateurismo con que se encaró el manejo en general de los servicios de inteligencia de las distintas fuerzas y la ex SIDE. Pero nada hay que decir de la inteligencia de la bonaerense, destruida años atrás por León Arslanián y sus seguidores al frente de la Policía, como el último, Hugo Matzkin, arslanianista fanático hasta el último día y que todavía debe rendir cuentas por el asesinato del Lauchón y la destrucción de la inteligencia de la Policía provincial.

Por Guillermo Cherashny

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