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Mario Negri no quiere que haya PASO en Cambiemos

En plena campaña como candidato a gobernador de Córdoba, el jefe del interbloque de diputados oficialistas afirma que hay que dejar de ser una circunstancia electoral y actuar como una verdadera coalición.

Mario Negri enfrenta uno de los mayores desafíos de su carrera política -competir por la gobernación de Córdoba- convencido de que Cambiemos dará el batacazo, después de 20 años de gobierno peronista. Asevera que si este triunfo se replica en Santa Fe -hoy en manos socialistas- y se revalidan los títulos en Buenos Aires, Capital y Mendoza, el gobierno de Mauricio Macri, al tener en su puño a los distritos más importantes del país, gozará de tal legitimidad y fortaleza política que podrá encarar las reformas estructurales pendientes en un eventual segundo mandato.

El jefe del interbloque de diputados de Cambiemos y precandidato a la gobernación cordobesa -su rival interno es Ramón Mestre (UCR)- se muestra escéptico frente a aquellos dirigentes oficialistas que sugieren un acuerdo con el peronismo para garantizar la gobernabilidad y la sanción de leyes claves si Macri resulta reelegido.

Negri apuesta, más bien, a fortalecer Cambiemos y mejorar su dinámica interna. “En un segundo mandato de Macri, Cambiemos debe dar un salto de calidad”, insiste.

-¿Hay posibilidades de llegar a un acuerdo con Mestre y evitar la elección interna en Cambiemos (prevista para marzo)?

-Debemos agotar la búsqueda de consensos y evitar un desgaste de energía que solo beneficia al peronismo, que además puede meter la cola. Hay que responder con inteligencia a las picardías del gobernador [Juan] Schiaretti, quien no solo adelantó las elecciones en Córdoba, sino que también modificó el Código Electoral para permitir candidaturas dobles, es decir, para que un mismo candidato pueda aspirar a dos cargos a la vez. Como en el kirchnerismo. Pretende sorprender al adversario cambiando las reglas de juego cuando, en realidad, muestra debilidad y retraso.

-Se lo ve muy cerca de Héctor Baldassi y de Luis Juez (también precandidatos a gobernador). ¿Están cerca de un acuerdo para enfrentar juntos a Mestre?

-Como dicen los chicos, con Baldassi pegamos onda (risas). Es verdad, estamos caminando juntos la calle, él es conocido por su actividad y yo conozco la provincia hasta el último rincón. Con Juez también tengo buena relación, hemos asistido a actos comunes. Veremos cómo sigue, pero lo cierto es que la política de hoy ya no la manejan los “aparatos”, como era antes, ni los aparatos del Estado ni los aparatos de los partidos, porque cuando la gente tiene deseos de cambio, va para adelante. Y es lo que sucede en Córdoba.

-Schiaretti tiene una buena imagen pública según las encuestas. ¿Qué lo lleva a pensar que los cordobeses van a votar a Cambiemos?

-El gobernador tiene buena imagen, pero las encuestas también señalan que no se traduce en intención de voto. Y esto se explica porque hay una gran fatiga en la gente. Desde hace un tiempo, Córdoba está paralizada, perdió centralidad y ganó en mediocridad. Está sumergida en la abulia y el peronismo cree que dejando pasar el tiempo y cortando dos cintas seguirán en el gobierno. Hay un deseo de cambio en Córdoba; el radicalismo gobernó 16 años esta provincia y un buen día la gente dijo basta y pidió un cambio. En los últimos 20 años solo hubo dos gobernadores en Córdoba, por eso insisto: si a mí me toca gobernar, lo voy a hacer por un solo período. Voy a proponer modificar la Constitución para el que sea reelegido una vez no pueda ser nuevamente gobernador.

-Es sabida la buena relación entre Macri y Schiaretti; de hecho, la Coalición Cívica de Córdoba advirtió sobre un posible pacto para que Schiaretti siga como gobernador. ¿Qué opina?

-No tengo dudas del compromiso del gobierno nacional con Cambiemos en Córdoba. El presidente Macri es un hombre inteligente: no acompañar al candidato de Cambiemos es perjudicarse a sí mismo. Además, hay que pensar lo siguiente: el Presidente tiene como gran desafío ampliar su base de legitimidad política; si gobierna Córdoba, si gana en Santa Fe, mantiene Buenos Aires, la Capital y un par de provincias más, la fortaleza política y la legitimidad que va a lograr le permitirá avanzar en los cambios y en las transformaciones pendientes.

-Hay dirigentes del oficialismo, como Emilio Monzó y Nicolás Massot, también Rogelio Frigerio, que se inclinan más hacia un acuerdo de gobernabilidad con el PJ.

-Los acuerdos de gobernabilidad hay que lograrlos con aquellos que quieran la gobernabilidad. ¿Y qué es el peronismo hoy? ¿Quién lo representa? ¿Cristina Kirchner? Yo creo en los acuerdos de largo plazo, pero no con aquellos que especulan con “la chiquita” para sacar rédito inmediato. La mayoría de los proyectos que presentó la oposición son extractivos de los recursos del Estado; ninguno propone generar recursos. Los acuerdos deben celebrarse con quienes entiendan que los problemas estructurales no solo los debe resolver el que gobierna, sino que debe haber también una responsabilidad de la oposición, porque alguna vez le puede tocar ser gobierno.

-¿La UCR debe presentar un candidato propio en las PASO frente a la candidatura presidencial de Macri?

-En el partido no escuché nada serio sobre eso. Lo que sí creo es que, si hay un segundo mandato de Macri, Cambiemos debe dar un salto de calidad. En esta primera etapa hemos hecho la mitad de los kilómetros, entramos en boxes y es hora de poner a la coalición en condiciones ante lo que se viene, que va ser complejo. Cambiemos debe dejar de ser una circunstancia electoral para ser una coalición, donde la discusión sea entre iguales sobre el rumbo que se quiere seguir y qué instrumentos se deben adoptar. Debemos mejorar la dinámica interna: solo así podremos evitar los errores que son evitables y dar un salto de calidad hacia el futuro.

-Córdoba fue clave para el triunfo de Macri en 2015. Ahora, el Presidente perdió imagen en la provincia. ¿Esto podría perjudicarlo en la campaña?

-En cualquier encuesta realizada en Córdoba, Mauricio Macri continúa arriba de Cristina Kirchner por 20 puntos. Es cierto, hay sectores que económicamente no la están pasando bien, pero esa misma gente es la que, cuando estoy en campaña, me toma del brazo y, además del reclamo, me pide que por favor hagamos algo para que el kirchnerismo no vuelva. El deseo de cambio está intacto en la gente y yo lo veo en Córdoba: el peronismo prometió bajar los impuestos y deja una provincia con los impuestos más altos y una deuda tremenda. A mí me entusiasma la idea de provocar ese cambio que demanda la gente, recuperar lo que Córdoba siempre fue: el corazón industrial y agroindustrial del país, impulsar su espíritu emprendedor y reivindicar su calidad universitaria, su ciencia y su técnica: Córdoba “la Docta” debe ser el laboratorio del pensamiento del país.