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Marina Silva: “El impeachment no es golpe, los delitos de los que se la acusa ocurrieron”

Ex aliada de Dilma y Lula, la popular ecologista volvió a insistir en la necesidad de adelantar las elecciones para destrabar la crisis

El impeachment no es golpe”, afirma la popular ecologista Marina Silva cada vez que se le recuerdan los argumentos de defensa de la jaqueada presidenta Dilma Rousseff. “Los delitos de responsabilidad de los que se acusa a la presidenta ocurrieron y todo el proceso tiene legalidad”, aclara la ex ministra de Medio Ambiente de Luiz Inacio Lula da Silva, y hoy líder de Red Sustentabilidad.

Así y todo, para Silva, de 58 años, la solución a la compleja crisis que vive Brasil hoy no pasa simplemente por sacar a Dilma del Palacio del Planalto. Su apuesta es mayor: aboga por nuevas elecciones sobre la base de las acusaciones de corrupción por el esquema de sobornos en Petrobras.

“La fórmula Rousseff-Temer está comprometida; juntos tomaron las decisiones que nos llevaron a esta crisis. El PT y el PMDB cometieron los mismos delitos de corrupción juntos; tanto que las direcciones de Petrobras eran divididas entre los dos partidos y en las delaciones premiadas de la operación Lava Jato se señala que existía una coordinación conjunta para la distribución del dinero, y no sólo la presidenta sino también el vicepresidente practicaron las pedaleadas fiscales“, señala en referencia a las maniobras contables para ocultar el déficit, la base del pedido de impeachment contra Rousseff aprobado el domingo por la Cámara baja. Para ella, que fue rival de Dilma en las elecciones de 2014 (en las que quedó en tercer lugar), lo mejor para el país sería que el Tribunal Superior Electoral (TSE) anulara los mandatos de la presidenta y del vicepresidente. “Cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, aceptó el pedido de impeachment, sustrajo las denuncias de corrupción por razones obvias: él y otros líderes de su partido, como Temer; el presidente del Senado, Renan Calheiros, y su socio el senador Collor de Mello están igualmente implicados. Pero cuanto más se explicite el uso del dinero del petrolão para las elecciones, más imperativo ético para que se haga un juicio a través del TSE”, explica a LA NACION.

Según las encuestas, Silva sería una de las más beneficiadas si se convocaran hoy nuevos comicios. Un sondeo de Datafolha de dos semanas atrás la muestra segunda, con el 19% de las intenciones de voto, sólo detrás de Lula, que sorpresivamente volvió al tope, con el 21% de apoyos.

-¿No cree que las acusaciones de corrupción que pesan sobre Cunha le restan legitimidad al proceso de impeachment?

-El proceso fue tutelado por el Supremo Tribunal Federal (STF); el que dio legitimidad al impeachment fue el STF, que creó todo el rito. Obviamente que Cunha no tiene condiciones políticas, éticas y legales para estar al frente del proceso, pero el impeachment recibió el apoyo mayoritario de toda la Cámara y creemos que también lo tendrá en el Senado.

-¿Apoyaría un eventual gobierno de Temer?

-Trabajaremos con ahínco contra los delitos practicados en relación con el presupuesto público en el proceso que también tramita en el Congreso contra el vicepresidente Temer. Tenemos que ser coherentes: no podemos decir que somos favorables a la anulación de la fórmula Rousseff-Temer y dejar sin efecto el proceso contra el vicepresidente.

-¿Le preocupa que hasta que el Senado acepte el impeachment se genere más inestabilidad?

-Por eso mismo es que abogo por la realización de una nueva elección. Al principio yo era una voz casi solitaria; ahora ya tenemos varios líderes de partidos que defienden esa postura.

-Esa salida demoraría mucho.

-No podemos hacer lo más rápido sin que tenga efectividad. Tenemos que hacer lo que sea mejor para el país. Por la emergencia que vivimos, los siete ministros del TSE podrían juzgar con sentido de urgencia los procesos que están analizando y luego convocar a una nueva elección aun para este año, con la estructura ya establecida para las elecciones municipales (en octubre). Las encuestas demuestran que la presidenta perdió la capacidad de gobernar por la falta de apoyo de la población, y que el vicepresidente tiene aún menos respaldo.

-¿Aceptaría que una nueva elección fuera convocada por Rousseff con acuerdo del Congreso, por enmienda constitucional, como apuntan desde el PT?

-No se pueden cambiar las reglas del juego cuando ya se está jugando. Cualquier salida debe estar basada en el respeto a la Constitución. Y no se puede tener salidas que parezcan amnistías para quien cometió delitos de corrupción dentro del gobierno. Por eso creo que el camino del TSE es el mejor; juzgará los hechos y, si tiene la comprobación del uso de dinero ilícito en las elecciones, anulará el mandato y convocará a nuevos comicios.

-Si el TSE no tuviese esas pruebas, ¿no volveríamos al punto actual de la crisis?

-El TSE recibió ya documentación de la operación Lava Jato y todos sabemos de su contenido por las revelaciones de las delaciones premiadas. Tenemos que darle continuidad al trabajo de esas investigaciones, a la labor del Ministerio Público y de la Policía Federal. Necesitamos pasar en limpio al país. Cualquier discusión sobre nuevas elecciones para dar una salida económica, política y social debe tener en cuenta también una política para la prevención y el combate a la corrupción; hay que acabar con la expectativa de impunidad.

Por Alberto Armendáriz – La Nación