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María O’Donnell: “La corrupción es lo que más lastima la herencia política de Cristina”

“Había mucha más participación de Néstor Kirchner que de ella, pero la responsabilidad es muy compartida porque ella fue presidente durante ocho años”, dice la conductora de “Ronda de editores”, el nuevo periodístico de la Televisión Pública, en esta charla con Infobae en la que analiza la situación actual del país y el escándalo de José López.

— ¿Te sorprendió lo que pasó con José López?

— El grotesco nos sorprende a todos. Tenemos que tratar de que la corrupción no sólo nos indigne sino que nos lleve realmente a pensar cuáles son las consecuencias para la pobreza cuando el dinero no va donde tiene que ir. Si hubo plata para rutas y no se hizo nada, no se mejoró la infraestructura, no mejora la capacidad de exportar del país, no mejora la seguridad y pasan estas cosas… bueno, ahí está la plata de la cual después resultan un montón de muertes en rutas. No es exagerado plantearlo en esos términos. Me preocupa también, y es un poco el camino de Brasil, un camino que a muchos les da mucho más vértigo: si hay coima alguien pagó coima. Nunca llegamos al punto de tener leyes que nos permitan sancionar a quien paga la coima o a que por lo menos sienta el peligro de tener que responder ante la justicia.

— ¿Podía la ex Presidente no saber lo que pasaba?

— Creo que Néstor y Cristina Kirchner tenían una especie de división de tareas. Si uno se guía por el testimonio de Fariña en la causa Lázaro Báez, es Néstor Kirchner el que arma el esquema de negocios, se beneficiaba a determinados empleados, contratista de obra pública, sobreprecio, retorno. Fariña cuenta que ese esquema entra en cierta crisis a partir de la muerte de Néstor Kirchner. Obviamente es una familia que se enriqueció, entraron con algunos departamentos y se fueron con hoteles. Ella sabe que le fue bien en términos económicos a lo largo de esos años, pero me parece que es obvio que era un esquema que había montado Néstor Kirchner; con su muerte, un poco cruje y Cristina Fernández de Kirchner lo sigue consintiendo con Julio De Vido. En el armado, creo que había mucha más responsabilidad o participación de Néstor que de Cristina Kirchner. Obviamente creo que la responsabilidad es muy compartida porque ella fue presidente de la República durante ocho años.

— ¿Te imaginás que puede alguien ir preso?

— A veces uno habla con funcionarios judiciales que te dicen: “Para probar retorno necesito más”. No tenemos leyes ni un sistema judicial eficiente en la lucha contra la corrupción. Nos podemos indignar, nos podemos enojar, nos puede parecer a nosotros que es demasiado obvio, pero después hay un paso más que es la cuestión probatoria. Ahí es donde el Congreso cuando le toca votar la ley del arrepentido no la quiere votar, cuando hay que poner penas más altas para la corrupción no quieren… Hay una corporación política que se defiende y un empresariado que no necesariamente quiere caminar el camino de Brasil. Para que esto se siga expandiendo necesitamos una ley del arrepentido.

— ¿Cómo viste este primer semestre?

— Muy duro, muy difícil. Hubo un tarifazo con una planilla de Excel donde no tuvieron en cuenta situaciones realmente insólitas, porque pensar que los clubes de barrio o una Pyme pueden aguantar aumentos del 2000% en el gas… Me parece que hubo una enorme torpeza en la aplicación del aumento de tarifas, si bien era necesario, sobre todo era injusto que el resto del país financiara de manera privilegiada a todos los que vivimos en el área metropolitana con subsidios a los servicios. Creo que la salida del cepo fue mucho menos dolorosa o escandalosa de lo que muchos preveían, la devaluación empujó más sobre la inflación, después vinieron las tarifas. Hay un punto en el cual hay una falta de sensibilidad en la aplicación de ciertas medidas, que mucha gente entiende que tenían que ver con una herencia del kirchnerismo y por eso es que si uno ve las encuestas hoy la imagen de Mauricio Macri sigue siendo relativamente alta, sobre todo para las medidas que tomó. El gran desafío es que crezca la economía. A mí no me alcanza con que frene la inflación porque puede ser un frenazo en la inflación vía caída consumo que es lo que parece que vamos a estar viviendo en el segundo semestre.

— ¿Las contramarchas del gobierno en sus medidas qué te parecen?

— Hay un punto en el cual es una virtud. Venimos de 12 años de un gobierno que cuando metía la pata con tal de no dar el brazo a torcer doblaba la apuesta. Macri viene a decir: “Yo soy un tipo humilde, me equivoco, si me equivoco rectifico, etcétera”. Eso puede presentarse como una virtud, hasta que vos tenés un tropiezo atrás del otro, entonces pasas a ser un improvisado. En algunas cuestiones, el gobierno ha demostrado o improvisación o falta de experiencia y, en otras, capacidad de corregir.

— Hablaste recién del segundo semestre ¿Va a llegar ese alivio que se promete?

— Se va a frenar la inflación pero también se ha frenado el consumo muchísimo. Sobre todo los primeros meses fueron muy difíciles porque eran salarios viejos con precios nuevos disparadísimos. Ahora va a haber algo de recuperación del poder adquisitivo pero hay que parar la caída del consumo. El desafío está mucho más en el crecimiento de la economía que en frenar la inflación y este año parece que no va a ser un buen año para eso.

— Si pudieras hoy hacerle una pregunta a la ex presidenta  ¿Cuál sería?

— Ella nunca contestó preguntas a lo largo de 12 años. Dan ganas de confrontarla con las preguntas que nunca se le hicieron. Con todo lo que está pasando se impone realmente una pregunta sobre la corrupción, sobre Lázaro Báez, sobre su propio patrimonio, sobre sus funcionarios. Sería muy interesante, porque creo que evidentemente es lo que más está lastimando a su herencia política, a su proyecto político y lo que ha quedado de eso.

— ¿Cristina puede querer volver?

— Puede querer volver, pero me parece que cada vez más queda relegada a un rol más testimonial, a un Frente para la Victoria que claramente no abarca todo el peronismo y que un poco lo que está pasando en la Cámara de Diputados y en el Senado ha mostrado los límites del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner sobre el peronismo, que ya no es el Frente para la Victoria, es otra cosa en transformación.

— ¿Qué es lo mejor que te dio tu profesión?

— Es una profesión que amo, a mí me encanta. Me ha dado una vida que a mí en lo profesional me resulta súper interesante.

— ¿Es más difícil este oficio para las mujeres?

— Todos los lugares de poder son más difíciles para las mujeres. Tenemos por un lado el desafío de combinar más la casa con el trabajo. Trabajé mucho en redacciones y uno ve muchas mujeres antes de tener hijos en los lugares calientes y es frecuente que cuando llega el momento de la maternidad vayan a lo que nosotros llamamos secciones frías, las revistas, que tienen cierres más tempraneros. Está la dificultad de combinar casa y trabajo y adicionalmente también mucho machismo, las mujeres todavía ganamos menos y nos cuesta más llegar a lugares de poder; eso es así.  Me llama mucho la atención todo el tema de la violencia de género y la violencia machista. Como no hay estadísticas que uno pueda mirar a lo largo del tiempo, uno siente que esto no tiene que ver solamente con que ahora le prestamos más atención en los medios. Hay una cosa de una violencia mucho más desatada. No es casual que tenga que ver con el momento en que la mujer empieza a romper techos nuevos.

— ¿Existe la objetividad en el periodismo?

— No. Lo que tenemos que hacer es un periodismo ecuánime en el sentido de tratar con ecuanimidad a los distintos personajes. Estar obviamente más siempre sobre el poder, sobre lo oculto. Ser preciso, buscar bien el dato e intentar ser justo para dar un panorama completo que ponga las cosas en su contexto. Es algo que se perdió un poco, los periodismos de este tiempo son más desmesurados. También por cómo circula la noticia, las redes sociales hacen que las cosas circulen con intensidades más elevadas.

— ¿Cambió el ejercicio del periodismo a partir del cambio de gobierno?

— Cambió en el sentido de que no hay un Estado financiando medios paraestatales, lo cual tiene como contracara también un montón de colegas en la calle, con empresarios inescrupulosos que desde el día que se cortó el chorro de la pauta millonaria dejaron a la gente en la calle y se olvidaron.Cambió también con el no uso de medios públicos para propaganda o para persecución de periodistas independientes. A mí me preocupa de todas maneras, me parece que Macri limpió de un plumazo la Ley de Medios, que había sido declarada constitucional por la Corte. Nunca me gustó cómo la instrumentaron, me parece que se usó en función de una guerra contra un medio determinado pero sí estoy a favor de discutir reglas de juego que limiten el poder de determinado grupo de medios, límite de licencias. Hay toda una reconfiguración del sistema de comunicación donde creo que Macri eligió no poner ninguna regulación y cuando vos no ponés regulaciones estás actuando de una manera que favorece a los que tienen mayor presencia en el mercado.

— ¿Ronda de editores qué busca? ¿En qué se quiere diferenciar?

— Lo que busca es disparar a partir de los diarios del domingo una charla entre editores que es gente muy bien informada y con distintos puntos de vista acerca de la actualidad. Es como la charla que a uno le gustaría tener mientras lee el diario tomando un café.

— ¿El periodismo militante se termina con el kirchnerismo?

— No. Hay muchos desafíos y el periodismo tiene también mucha corrupción.Lo que se termina es todo un esquema solventado a través de plata del Estado, que era una cosa desmesurada. Pero nos quedan un montón de desafíos para hacer un periodismo más profesional francamente. No medido en el sentido de tibio sino más responsable de lo que hace. No me gusta mucho el periodista arriba de un pedestal dando cátedra, me gusta más el periodista que rinde cuentas también. No tiene que ver sólo con lo que empezó a pasar con la época del kirchnerismo, que era usado mal, que era para criticar o para desacreditar al periodismo crítico. Sí me gustó una cosa colateral que quedó de eso que es sacar más los trapitos al sol del periodismo. No en el sentido de la pelea barata o la chicana personal sino que los temas de interés en los medios, posibles conflictos de interés, y plantear un poco las cosas que están detrás de los medios, que eso se discuta en los medios para mí es algo positivo porque creo que la misma transparencia que nosotros exigimos tenemos que estar dispuestas a darla.