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Marcos Peña, el “Sheriff” de los Medios de Comunicación

Tal como ocurrió con “el relato K”, desde el nuevo gobierno nacional también cuidan su propia retórica y es el Jefe de Gabinete de la Nación Marcos Peña, quien oficia de “Sheriff” para controlar lo que dice en las provincias y los ministerios.

La principal área intervenida por el jefe de gabinete es la provincia de Buenos Aires, en donde dispuso un coordinador por cada una de las ocho secciones electorales.

La orden es que los referentes políticos de cada sección pidan permiso antes de hablar de algunas temáticas con los medios de comunicación.

Peña designó un “controller mediático” por cada una de las ocho secciones electorales de la provincia, para unificar el discurso del oficialismo.

El jefe de ministros tiene como nexo con en el gobierno de María Eugenia Vidal a uno de sus amigos de mayor confianza, Federico Suárez, que trabaja en lo que llaman ‘la marca’: un paquete comunicacional que la dará identidad al gobierno bonaerense.

Pero la “gendarmería mediática” que armó el jefe de gabinete se extenderá a todos las provincias. La intención del operativo discursivo del PRO es evitar que los dirigentes del interior se salgan de la línea digitada en el primer piso de la Casa Rosada.

Por otra parte, Peña colocó a colaboradores en las áreas de comunicación de casi todos los ministerios, además del reto que había proferido a algunos ministros, a quienes les pidió un perfil más bajo en la relación con el mundo mediático y periodístico.

Los “controllers” son en su gran mayoría jóvenes de entre 25 y 35 años, los enviados del jefe de gabinete trabajan a la par de los voceros históricos de cada ministro y tienen un rol secundario en las tareas cotidianas de las áreas de prensa. Sin embargo, son vitales para que Peña sepa cómo se está planeando la comunicación en cada cartera.