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Marchi, como Turco en la neblina

La pandemia lo dejó parado entre el fuego de sus representados y la AFA. La negativa a los jugadores de River, sus nexos con el poder, sus problemas en la justicia y 25 años de sindicalismo en juego.

Esta semana la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) decidió terminar los torneos, suspendió los descensos, pero avisó que los ascensos deberán ser definidos en la cancha. No hay fecha tentativa y casi ningún dirigente habló públicamente de una, salvo Nicolás Russo, presidente de Lanús, quien dijo que “siendo optimistas, podemos arrancar en septiembre sin público”.

La realidad laboral de los futbolistas peligra y solo en Primera registran 958 contratos profesionales de acuerdo a Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA). Su secretario general, Sergio Marchi, planteó que los jugadores están en contra de la suspensión de descensos, por “inconsulta” e “irrazonable”, reclamó que la mayoría de los clubes deben dinero y que solo Boca, Vélez y Patronato están al día. Y también recibió el contraatque de la AFA.

¿Pero quién es Marchi, el hombre que hace casi 20 años ejerce de secretario general y ha atravesado huelgas, procesamientos, escuchas telefónicas y complacencia con Julio Grondona?

BIO. Nació en La Plata en 1960. Jugó en Argentina y México. Debutó en Gimnasia y se retiró en Unión. Fue semifinalista de la Copa Libertadores con San Lorenzo. Desde 2001, es el secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados. En 2018, la jueza María Servini elevó a juicio oral la causa Fútbol para Todos, en la que está procesado junto a otros dirigentes. Apodado “Turco” por su capacidad de negociación, necesita hacerle honor a eso como pocas veces.

Marchi fue un recio marcador central que jugó durante 17 años en Argentina y México. Oriundo de La Plata, a finales de los años setenta debutó como profesional en Gimnasia, con el que ascendió a Primera en 1984. Le ganaron las dos finales a Racing, 3-1 en el Cilindro y 4-2 en el Bosque. El arquero del equipo era Carlos Castagneto, exdiputado y actual director de AFIP. Marchi fue suplente en los dos partidos, pero tenía un cuaderno donde llevaba “todos los números”. Si ascendían, los dirigentes les habían prometido la recaudación. Cuando les fueron a pagar, se dio cuenta que faltaban dos mil plateas. “Le habíamos ganado a Racing y terminamos discutiendo muy fuerte, pero la plata apareció”, contó tiempo después.

Tras jugar en Sarmiento de Junin y Almirante Brown, en 1986 llegó a San Lorenzo, donde integró un equipo mítico al que llamaban Los Camboyanos, por las condiciones precarias en las que entrenaban. Ahí vivió su punto más alto como futbolista, en 1988, cuando llegaron a las semifinales de la Copa Libertadores, donde perdieron con Newell´s. Fue titular en los 13 partidos y anotó un gol.

Jugó tres años en México, volvió a Platense y se retiró en Unión en 1996. Un año después fue protagonista en la última huelga del siglo XX. Seis jugadores de Deportivo Español pedían la libertad de acción ante la falta de pago del club. Durante 15 días el fútbol estuvo parado y Marchi, que era secretario gremial, fue la cara de la resistencia que terminó exitosamente. Grondona solicitó la mediación del entonces presidente Carlos Menem, que convocó a Marchi a Casa de Gobierno y pidió que volviera el fútbol. Carlos Pandolfi era el secretario general y Marchi, con Jorge “Potro” Dominguez, sus laderos. En 2001, estos dos asumieron el liderazgo en tándem hasta 2006, cuando Dominguez renunció.

Había sido un año convulsionado que incluyó cinco muertos, 33 partidos suspendidos y barras apretando jugadores. El 17 de noviembre, los jugadores resolvieron no jugar aunque Domínguez luego aclaró que sí lo harían. Racing y San Lorenzo debían enfrentarse en La Plata a puertas cerradas, pero sus hinchas impidieron la salida de los micros. El sindicato ahora sostenía que no se jugaba, pero apareció Grondona. “El equipo que no se presente perderá los puntos”. Los partidos que faltaban se jugaron y Dominguez renunció el 19 de noviembre en condiciones poco claras. “Lo único que voy a decir ahora es que yo siempre me manejé bien, yo dejé parte de mi vida en esto. Cada uno sabe si actuó bien, mal o regular…”. El comentario tenía un destinatario implícito: Marchi.

La relación con Grondona fue al punto que, en 2015, La Cornisa publicó unas escuchas de 2013 donde el gremialista hablaba con Don Julio sobre el contrato con las empresas EA Sports y Konami, que querían tener las licencias para sus videojuegos FIFA y PES. “Yo les dije: ‘Los derechos los tiene la Conmebol y los maneja el presidente de la AFA Julio Grondona’. Si quieren hablar con él, me dan la tarjeta, me llaman, vienen a Buenos Aires y yo les hago la reunión”, decía Marchi.

En 2017, en el marco de la causa Fútbol para Todos, se descubrió que un porcentaje del dinero que el Estado pagaba a la AFA desde 2009 por la televisación iba a la Fundación El Futbolista de FAA, cosa prohibida por ley. La jueza María Servini descubrió plazos fijos por 57 millones de pesos, otros tres millones en cuenta corriente y 2,2 millones de dólares en dos cajas de seguridad. Las divisas además databan de mayo de 2012, cuando ya había cepo cambiario. La magistrada procesó a Marchi y a otros tres directivos y les trabó embargo por diez millones de pesos a cada uno y la retención de los dólares. La causa fue elevada a juicio oral un año después.

En la semana previa a la cuarentena obligatoria, fue noticia cuando los jugadores de River no quisieron jugar la primera fecha de la Copa de la Superliga por el temor al coronavirus. El sindicalista sostuvo que se jugaba porque había aval del Ministerio de Salud, a contramano de lo que pedían sus representados. Días después se decretó el aislamiento pleno. Muchos recordaron el episodio de 2013, cuando les recomendó a los jugadores de Colón no presentarse contra Rafaela y eso les costó el descenso un año después.

También salieron a cruzarlo desde la AFA. Pablo Toviggino, secretario ejecutivo y mano derecha de Claudio “Chiqui” Tapia, habló en TNT Sports y fue durísimo. “Es mentira lo que dice Marchi. La prioridad pasa por que los jugadores conserven la fuente laboral y que escuchen a una persona que no fomente la industria del juicio. Porque después hay un grupo de abogados que se termina quedando con el dinero de los clubes y de los jugadores”. Tapia no habló pero decidió retuitear las críticas de Toviggino.

El malestar de los jugadores con el sindicato es grande, porque sienten que otra vez no los defienden y que los clubes quieren aprovechar la situación para bajarles los salarios. Incluso el periodista Leonardo Zárate sugirió que en el ascenso el descontento es total, que no descartan hablar directamente con Tapia y hasta la posibilidad de la creación de un nuevo gremio. Sin dudas una mala semana para el secretario general que sin fútbol, con la AFA en contra y los jugadores enojados, va a tener que moverse para que la crisis no lo supere a él también.

Por Federico Yañez – Letra P