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Marcelo Feliú, el “randazzista” que puede facilitar el endeudamiento de Vidal

El endeudamiento que necesita aprobar la gobernadora María Eugenia Vidal tiene el pleno apoyo del Frente Renovador, que le asegura una cómoda mayoría de más de la mitad en las cámaras de senadores y diputados y en la cámara alta no tiene problemas. Un grupo de nueve senadores cercanos a los intendentes facilitarán la votación, en tanto que otros nueve, liderados por Sergio Berni y La Cámpora, no quieren saber nada; y en Diputados, José Ottavis parece oponerse en principio y lo mismo el Chino Navarro, del Movimiento Evita, quien pretendía la vicepresidencia segunda, que no pudo alcanzar.

Pero estamos en condiciones de afirmar que el pedido de endeudamiento -que sería de 75.000 millones de pesos y más de 1.000 millones de dólares para obras de infraestructura- será aprobado el martes 29 de diciembre, por sobre la voluntad de Ottavis y Navarro, que tampoco son tan duros como parecen sino que quieren obtener ventajas que se pueden negociar. Pero la clave está en la vicepresidencia segunda, ocupada por el diputado Marcelo Feliú, hombre de Florencio Randazzo, que empieza a pesar en la interna bonaerense. Alejado del cristinismo y, si bien no tiene muchos legisladores, su palabra es bastante escuchada por la eficiencia en la gestión.

En los grandes matutinos de ayer hablaban de dificultades insalvables con el Frente para la Victoria para aprobar el endeudamiento, por el agujero que dejó la gestión Scioli, mucho más grande que el que se preveía. Pero por un lado, los intendentes del FpV, que no pueden pagar los sueldos de diciembre y los del año que viene, y la templanza de Marcelo Feliú, ex candidato a intendente de Bahía Blanca por el FpV, quien ganó la pulseada para vice segundo de Diputados. Es un dirigente a mirar para una oposición constructiva, por si La Cámpora mantiene su actitud de resistencia. En cambio, el Movimiento Evita, que tiene a la vice tercera, Patricia Cubría, esposa de Pérsico, es también una carta negociadora con Cambiemos que se diferencia claramente de La Cámpora y el cristinismo.

Por Guillermo Cherashny