Image default

Manzano busca quedarse con la cerealera Vicentín

El mendocino está detrás del armado de un complejo esquema que involucra a fondos de inversión que estuvo vinculado a Cargill, acopiadores y un importante bufete de abogados para hacerse de la cerealera concursada.

El empresario José Luis Manzano se metió de lleno en el proceso concursal de Vicentín; el holding que cuenta con más de 300 millones de dólares en activos diversificados en distintos rubros de la producción agroindustrial y alimenticia.

Tras su caída, dejando deudas por más de mil millones de dólares, se abrió uno de los concursos de acreedores más importantes de la historia de Santa Fe que se tramita en la ciudad de Reconquista y del cual está al frente el juez Fabián Lorenzini.

En ese marco, el ex ministro menemista José Luis Manzano, puso el ojo para quedarse con la principal agroexportadora de capital nacional que por su tamaño no encontraba ningún interesado local y hasta ahora, parecía depender de la llegada de fondos extranjeros.

Para ello, Manzano empezó a combinar una serie de intereses entre financistas y acopiadores para lograr el respaldo financiero para la compra. Y busca financiar la operación a través de CarVal, el grupo de inversión que perteneció al Grupo Cargill pero que luego se desligó de la cerealera. En su momento, le vendió su participación en el cable Supercanal, que le permitió hacerse de un efectivo importante com o para comprarse un avión privado y mudarse a Ginebra, donde vive actualmente.

En efecto en 2008 CarVal fue uno de los inversionistas en la venta de Supercanal del grupo Vila-Manzano a Wite Bridge, una operación de 100 millones de dólares. Previamente, la oficina de valores de Cargill le había otorgado un crédito a los mendocinos por 40 millones en moneda estadounidense para instalar fibra óptica, tal como lo adelantara LPO en aquellos años.

Por otro lado, Manzano monitorea la conformación de un pool de acopiadores que lleva adelante el empresario agrícola, Mariano Grassi que, según fuentes al tanto del negocio, podría aglutinar al 80% de los acopiadores del país.

El apellido Grassi tiene larga trayectoria en el mercado de cereales, con más de 130 años en el negocio, líder en el corretaje rosarino y una de las principales firmas del país. Junto a la familia Grimaldi construyeron un imperio pero la sociedad se fracturó años atrás cuando las nuevas generaciones tuvieron diferencias irreconciliables.

Sebastián Grimaldi terminó con una denuncia penal por fraude tras el defalco de la firma a principios de 2019 luego que la caída del valor de los bonos y la devaluación arrastrara a los corre-acopios más “audaces” del mercado como también le pasó a BLD.

Por el contrario, Mariano Grassi tuvo una posición más conservadora que al igual que sus ascendientes, dirigió las inversiones a puertos seguros aún resignando ganancias a corto y mediano plazo.

Ahora, Grassi es quien está detrás del enrolamiento de acopiadores interesados en participar del holding que nació en el norte santafesino.

A su vez, otro de los jugadores fuertes que se sumaría a la partida sería Juan Manuel Ondarcuhu, dueño de Servicios Portuarios S.A. quien habría mostrado interés en TPR Terminal Puerto Rosario, el puerto mixto que administraba el gobierno de Santa Fe junto a Vicentín.

Tampoco está ajeno al tablero el poderoso fondo de inversiones Blackrock, uno de los protagonistas de la mesa de negociación de la deuda argentina, que entre las diversificadas colocaciones, cuenta con acciones de Glencore, la multinacional suiza que se asoció a Vicentín para la construcción de Renova, la modernísima planta de biodiesel, glicerina y molienda en Timbúes.

Por Fabricio Navone – LPO