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¿Macri creerá que el suicidio K le va a hacer olvidar a la gente la realidad?

El futuro sigue muy dificil para el macrismo, si bien la escandalosa situación del ex funcionario kirchnerista José López le dio oxigeno mediático por una horas al gobierno. Pero el suicidio K no significa que la gente se va a olvidar de los tarifazos, de la insensibilidad, el desempleo, la soberbia de los gerentes macristas y la promesa del ya arribado segundo semestre.

Seguramente José López se haya convertido, casi como en una novela, en el verdugo de su propio esquema político y mató el relato de un sector K, el más fanático. Por el lado del peronismo, autocritico y con vocación de poder, más allá de que se una o no, parece ser la única fuerza política que puede contrarrestar el atropello de las corporaciones y de ciertos intereses siempre presentes en la política que parecen haber hecho mella en esta nueva versión de la Alianza, llamada Cambiemos y todos sus componentes, el PRO, la Coalición Cívica y también, en el ala más conservadora de la UCR.

Más allá de que usufructúen las desprolijidades y obsenidades kirchneristas, nadie omite que la obra pública es también la esencia del macrismo y por lo tanto, a pesar de la protección mediática, el color amarillo no es ajeno a los negocios de Julio De Vido y José López ya que en la Ciudad de Buenos Aires fueron socios en muchas obras. Era de manual que tarde o temprano, negociar con Cristina Kirchner y plantear la pelea de dos modelos iba a traerles problemas porque no los une ni el amor ni el espanto sino la obra pública.

Así que con este final abierto y bailando al ritmo Gilda, Macri tiene que gobernar, dejar de pensar que ellos son iluminados y los demás somos giles que nos dejamos llevar por el populismo y por los sentimientos banales. El gobierno tiene nuevamente oxígeno para ponerse a gobernar, la pregunta es si lo aprovechará. Aunque esto será si Cristina y el kirchnerismo no queman las naves y dejan al descubierto que fueron en algunos temas, como la obra pública, mucho más que socios.

En estos tiempos romper acuerdos es moneda corriente, después de todo, alguna vez alguien dijo “el que avisa no es traidor” y Cristina hace tiempo que le está enviando señales a Macri.