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Los próximos pasos del crecimiento chino

China será la única gran economía que crecerá en el año de la pandemia. Con la mira puesta en sus dos centenarios (el del Partido Comunista el año próximo y el de la República Popular en 2049), Beijing diagramó el 14° Plan Quinquenal y la Visión 2035. Las cinco estrellas en la bandera son la innovación, la revolución verde, la estabilidad interna, la proyección internacional y el liderazgo de Xi Jinping.

China fue el primer epicentro de la pandemia del COVID19 a principios de 2020. No obstante, al terminar el año, la economía del gigante asiático habrá sido la única del G20 con rendimiento positivo. En el tercer trimestre de 2020, China creció un 5% interanual y su reactivación ya auspicia un 8% para 2021, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En ese contexto, el presidente Xi Jinping presentó a la Cumbre de Líderes del G20 una visión del mundo post-pandémico en la que China estará en condiciones de ocupar un rol proactivo como “jugador responsable”. En el año de la pandemia, Beijing remarcó sus contrastes retóricos y sustantivos con Washington, a la vez que aprovechó para dar nuevo impulso a sus proyectos del corto y mediano plazo.

Propuso la introducción de un mecanismo de reconocimiento de la salud mundial, una especie de pasaporte sanitario, basado en códigos QR. También reiteró su llamado a una “globalización económica inclusiva”, sin políticas proteccionistas o unilaterales, y la lucha contra el cambio climático.

Enseguida, Xi aprovechó para reconocer los avances chinos en materia de Inteligencia Artificial (IA) y 5G y para exhortar a una aceptación global de las monedas digitales emitidas por los bancos centrales. La moneda digital china, el yuan digital, experimental desde 2014 y emitida por el Banco Popular de China, no es una criptodivisa, como Bitcoin, sino una moneda controlada por el Estado.

Más allá de los anuncios para el exterior, los grandes lineamientos estratégicos chinos se trazaron puertas adentro, en la Quinta sesión Plenaria del XIX Partido Comunista de China (PCCh). ¿Qué discutieron los 400 delegados del PCCh? Las claves: el próximo Plan Quinquenal y la Visión 2035.

EL NUEVO PLAN QUINQUENAL

El Partido Comunista Chino celebró en octubre de 2020 su sesión plenaria en la que se revisó el estado del país luego del impacto del COVID-19 y se aprobó el esbozo del 14° Plan Quinquenal para 2021-2025. Desde 1953, los Planes Quinquenales de China han sido el documento rector más importante que ha señalado la dirección de la política estatal para el futuro desarrollo económico y social del país.
 

Lo primero que se discutió fue el balance general del 13° Plan Quinquenal (2016-2020). Según los números oficiales del gobierno central, se produjeron importantes mejoras en la calidad de vida, con una esperanza de vida (2019) superior a los 77 años y prácticamente la totalidad de la población con asistencia sanitaria básica.

En términos económicos, sólo en el último lustro más de 75 millones de ciudadanos rurales salieron de la pobreza y se generaron más de 60 millones de empleos urbanos. Además, para un país donde a mediados del siglo XX el analfabetismo superaba el 80%, hoy se exhibe como un gran logro tener más del 50% de la población con educación universitaria.

Con los logros en mano, la dirigencia China actualizó el diagnóstico de la década anterior. ¿Cuáles son los nuevos datos básicos de la actualidad que Beijing destacó como inexistentes cinco años atrás?

Por un lado, se exaltó la recuperación de China tras el impacto del COVID-19, incluso con la pandemia en curso, condición indispensable para una mínima actitud proactiva en la “nueva normalidad”. Después, el protagonismo de la revolución científica y tecnológica y la reforma en el sector industrial con correlato de las crecientes tensiones geopolíticas. Por último, un auto-reconocimiento del creciente perfil de China en el sistema internacional y su papel esencial en las cadenas de suministro globales.

Tal como se anticipaba, esta vez no hubo metas numéricas de crecimiento. En la última década China viene reconvirtiendo su matriz productiva hacia el consumo e inversión domésticos.

Si bien el texto detallado será público en marzo de 2021, este próximo 14° Plan Quinquenal se ordenará en torno a una serie de objetivos generales:

  1. El reemplazo del crecimiento de alta velocidad por un crecimiento de alta calidad;

  2. La maduración del sistema financiero y la inversión doméstica;

  3. La ampliación de la demanda local, sin dejar de apoyar sus mercados de exportación;

  4. El impulso a la economía del conocimiento mediante la innovación y los avances tecnológicos;

  5. La promoción de sectores de última generación, las industrias inteligentes y la ecología.

El objetivo a largo plazo de China para 2035 es duplicar su PIB para alcanzar a los países desarrollados en términos per cápita. Esto demandará que en los próximos 15 años China sostenga un crecimiento anual promedio del 4,7%.

Este 14° Plan Quinquenal tiene un valor simbólico notable, puesto que en su transcurso se cumplirá el centenario del Partido Comunista Chino (2021).

NUEVOS CONCEPTOS

China ha cumplido exitosamente los objetivos previstos para sus anteriores etapas de desarrollo. En términos generales, y en los propios términos del Partido Comunista Chino, los chinos son hoy una “sociedad modestamente acomodada”.
 

Sobre la base del 13º Plan Quinquenal y el plan Made in China 2025, hoy Beijing continúa la transición de la producción de bienes de baja tecnología barata a la producción de bienes de alta gama y especializados, y fomenta la transición a la autosuficiencia tecnológica.

En lo que respecta a los objetivos económicos, el Partido hizo hincapié en el paso de un desarrollo de alta velocidad a otro de alta calidad, con el objetivo a mediano plazo de optimizar la estructura económica para un desarrollo integral y eficiente.

El concepto nodal que actualmente motoriza todas las estrategias chinas es la innovación, como el propio Xi Jinping remarcó en el discurso por el 40° aniversario de la Zona Económica Especial de Shenzhen. Pieza indispensable de su modernización en las últimas tres décadas, hoy es el término más aclamado por su asociación con la independencia tecnológica (“China Digital”) y la autosuficiencia como pilares de apoyo del “capitalismo con características chinas”.

Como expresó el propio Xi, esto será clave para “prevenir y disolver los riesgos ocultos y responder activamente a los efectos y los desafíos que plantean los cambios en el entorno externo“.

Pero el cambio discursivo chino también tiene color verde. Se espera que China ponga en práctica una serie de planes ambiciosos y agresivos de desarrollo ecológico y con baja huella de carbono para alcanzar un máximo de emisiones de CO2 en 2030 y llegar a la neutralidad en 2060, objetivo que Xi Jinping explicitó en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2020.

La innovación, la ecología y otros conceptos centrales de la nueva fase de desarrollo chino están condensados en la Visión 2035 (2021-2035). El lema de esta nueva hoja de ruta a mediano plazo es la “modernización socialista“.

Es el segundo plan de este tipo que se ha publicado, y está notablemente cargado de significado político. El plan nacional proyectado señala la antesala del centenario de la República Popular China (2049) y es un marcador clave del proyecto de rejuvenecimiento nacional del Partido Comunista Chino para construir un país “fuerte, próspero y armonioso”.

China ya da por descontado superar para 2035 a Estados Unidos como primera economía global en todas las métricas (ya lo hace en algunas desde 2014, como la de paridad de poder adquisitivo o PPP).

Para todo ello, el modelo de “doble circulación” es la nueva estrategia de las autoridades chinas. En pocas palabras, los flujos del modelo implican el fortalecimiento mutuo de los mercados nacionales e internacionales para estimular pautas de consumo sostenibles y a largo plazo. Objetivo: protegerse contra las conmociones externas y la inestabilidad del medio ambiente mundial.

Además ahora, para poder seguir avanzando, China se ve en la necesidad de proyectarse hacia el afuera como un jugador preeminente intentando no generar demasiadas reservas por parte del resto de los jugadores. En 2020 la opinión pública mundial registró, por fin, el creciente perfil de China en los asuntos internacionales y su papel fundamental en la cadena de suministro mundial.

En este marco, el progreso de la Iniciativa de la Franja y de la Ruta (BRI) ha avanzado este año a pesar de los vientos en contra por el COVID-19. China ha firmado más de 200 instrumentos de cooperación con 138 países y 31 organizaciones internacionales. En total, el Belt and Road cubre casi 3.000 proyectos por un total de 3,9 Billones de USD que ya están en marcha con la participación de unas 2.700 empresas.

Dicho esto, tanto el 14° Plan Quinquenal como la Visión 2035 también sirven para cementar el plan político de Xi Jinping, cuyo segundo mandato terminaba en 2022 pero gracias a la eliminación de las restricciones que había impuesto Deng Xiapoing (1982) podría continuar gobernando más allá de entonces.

Así, los lineamientos de Beijing se organizan en función de una estabilidad interna y prestigio externo que le permitan a Xi sostener su posición como figura política más poderosa del país desde Mao Zedong.