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¿Los analistas del mercado sobreestiman la inflación?

El ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que las “alocadas proyecciones” de los especialistas contribuyen a las remarcaciones. ¿Cómo fueron las proyecciones del mercado en relación a la inflación?

Los economistas generaron una irreal expectativa inflacionaria, con sus alocadas proyecciones“, disparó el ministro de Economía, Martín Guzmán, la semana última. “Esas proyecciones hacen que se remarquen los precios”, remató. La frase, que reprodujo el diario Clarin, provocó revuelo entre economistas y no fueron pocos los que salieron a expresar su descontento vía redes sociales.

Las “alocadas proyecciones”, sin embargo, no parecen tales. De hecho, los pronósticos de inflación mensual que surgen del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) solo sobreestimaron la inflación mensual en uno de los últimos seis meses.

La última vez que la inflación mediana estimada por el REM se ubicó por encima de la inflación luego informada por el Indec fue en noviembre del año pasado. En aquella oportunidad, el relevamiento correspondiente a ese mes había estimado una variación de precios de 3,6%, 0,4 puntos porcentuales (p.p.) por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de aquel mes.

Desde entonces, se encadenaron cuatro meses seguidos en los que el mercado subestimó -o quedó en línea- con la inflación mensual. Para diciembre de 2020, el REM proyectó una variación de precios del 4%, la misma que se terminó convalidando. Para enero y febrero, las estimaciones respectivas del mercado fueron de 3,9% y 3,5%, pero en esos mismos meses la inflación fue de 4,1% y 3,6%. Es decir, subestimaciones de 0,2 p.p. y 0,1 p.p. respectivamente.

Párrafo aparte merece lo ocurrido durante el mes de marzo, en el que la inflación del 4,8% sorprendió a propios y extraños. Los analistas que participan del Relevamiento que realiza el Banco Central (BCRA) habían estimado una variación de los precios del 3,9%, 0,9 puntos porcentuales por debajo del número final que reveló el Indec.

Si se amplía el período a analizar y se toman los 16 meses que pasaron desde que asumió el presidente Alberto Fernández, podrá verse que en ocho hubo una sobreestimación del REM y en los ocho restantes no.

La queja de Guzmán parece fuera de tiempo. Durante sus primeros meses de gestión el titular del Palacio de Hacienda sí tuvo motivos para arremeter contra las proyecciones. Entre diciembre de 2019 y febrero de 2020, el REM sobreestimó la inflación en 0,5 p.p., 1,2 p.p. y 0,5 p.p. respectivamente. No obstante, la inflación en esos meses decreció de niveles de 3,7% a 2%.

Sí hubo una mayor sobreestimación en la inflación interanual de 2020. A principios de enero del año pasado, los analistas que participan del REM estimaron la inflación nivel general en 41,7% interanual. Pero la inflación para 2020 terminó siendo de 36,1%, por lo que aquel pronóstico pre-pandémico fue 5,6 puntos porcentuales más alto que la inflación anual.

Nada se sabía, en ese momento, de restricciones, confinamientos ni parálisis de la actividad económica. Tampoco del programa monetario ultra expansivo que llevaría adelante el Banco Central (BCRA) para paliar sus efectos.

¿Qué significa esto? Que si efectivamente los que remarcan precios siguieran a la inflación proyectada por el REM, la variación de los precios debería haber sido más alta en los primeros meses del nuevo Gobierno, y más baja en los últimos.

“Los economista no decimos que la inflación va a ser del 50% porque queremos que los formadores de precios remarquen a un 50%. A nadie le gustaría más que a nosotros que la inflación sea de un dígito, estable y sostenible en el tiempo. El problema es que eso no sucede. Menos aún si vas a emitir el 8% del PBI para financiar el déficit fiscal de la pandemia, y planeas emitir otros dos o tres puntos del producto este año”, protestó un analista del mercado. “No es culpa de los consultores que haya inflación. Sino que es culpa de las políticas erráticas del Gobierno, que fuerzan que los precios terminen subiendo”, agregó.

Por Tomás Carrio – Cronista