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Llegó el segundo semestre: ¿el macrismo es solo kirchnerismo de buenos modales?

¿El cambio fue realmente un cambio? A la luz de los hechos no parece que esto sea así, la estructura de pensamiento y acción del gobierno kirchnerista y el del PRO es casi idéntica. Las cuestiones diarias tampoco se modificaron, atraso cambiario, gasto público en aumento, la inflación por las nubes y por cada equivocación hay una operación mediática para distraernos.

En ese mismo sentido ni siquiera cambió la idea de relaciones “carnales” internacionales, el gobierno de Mauricio Macri las tiene con los Estados Unidos, mientras que el kirchnerismo la tuvo con Venezuela y otros países, pero la idea es la misma, ceder soberanía a cambio de negocios y prebendas.

Una economía cartelizada, que fomenta los monopolios y perjudica a los que menos tienen, con atraso cambiario, inflación por las nubes, problemas tarifarios, energéticos y con un grave problema de distribución de riquezas. Podríamos estar hablando de kirchnerismo o del macrismo, porque nada “cambió”.

En la cuestión de la política diaria, a Mauricio Macri, al igual que a Néstor y Cristina Kirchner en su momento, le preocupa de sobre manera el peronismo por su vocación de poder y representación social.

Si el macrismo, al igual que el kirchnerismo, prioriza los negocios como la obra pública, beneficios a las grandes compañías y la entronización en el poder mediante la desactivación del peronismo nos deja en un dilema, ¿es el macrismo un kirchnerismo de buenos modales? o ¿es lisa y llanamente el tercer gobierno radical? como dice el escritor y periodista Jorge Asís.

El segundo semestre ya llegó y las expectativas no cambiaron, tampoco hay que tener una visión tan pesimista como la del economista José Luis Espert, porque todos deseamos que al gobierno le vaya bien así nos va bien a los argentinos, pero si a Macri y a los suyos les gusta gritar “¡Si se puede!”, nosotros le pedimos que lo demuestre.