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La Unidad de Información Financiera en manos del banco HSBC

La nueva conducción de la Unidad de Información Financiera concentrará su tarea en la lucha contra el narcotráfico. Pierde autonomía la UIF y deja de lado la persecución del lavado vinculado con delitos económicos y financieros.

El HSBC tiene varios frentes abiertos, investigado incluso por lavar presuntamente dinero del cartel de Sinaloa. Hasta le hicieron un documental llamado  ‘Evasión fiscal global HSBC’, dirigido por el ex secretario de Cultura Jorge Coscia. El otro banco en el ojo de la tormenta es el desprestigiado Deutsche calificado pro el diario español El país como un “banco fétido”, investigado por posible lavado de mafias rusas y chinas y en medio de un proceso de ajuste fenomenal y caída brutal de su cotización.

Llamativamente (o no tanto), el gobierno nacional eligió a María Eugenia Talerico como vicepresidenta de la Unidad de Información Financiera (UIF), un organismo encargado de luchar contra el lavado de activos y financiamiento del terrorismo. Talerico es abogada del HSBC en al menos tres causas ante la Corte Suprema iniciadas por la UIF. En tanto, la Justicia local le devolvió esta semana el cargo de CEO de la filial argentina a Gabriel Martino, acusado de ocultar información en la investigación por las 4040 cuentas sin declarar radicadas en la sucursal suiza. Como si todo esto fuera poco, el gobierno implementó cambios en el organigrama y funciones de la UIF que reducen al mínimo su capacidad de supervisión.

La UIF fue creada en mayo de 2000 por la Ley 25.246, que incorporó al Código Penal el delito de encubrimiento y lavado de activos de origen delictivo. Depende del Ministerio de Justicia que dirige Germán Garavano, aunque es autárquica en su funcionamiento y por eso el mandato de su titular está desacoplado con el del Presidente de la Nación.

Tras la salida de Sbatella y la llegada de Federici, Talerico y Marteau, el Gobierno avanzó hoy sobre las áreas operativas de la UIF.

“Con la excusa del ajuste, van a desguazar todas las áreas operativas y dejarán a la UIF con una función meramente administrativa. No van a hacer más fiscalizaciones ni querellas penales. Esto beneficia a los ‘sujetos obligados’ más peligrosos”, denunció Sbatella.

“El argumento es que el tamaño de la UIF es el doble del promedio de sus similares latinoamericanas. Esto es porque hacía inspecciones in situ y querellas penales en las causas importantes de narcotráfico y trata, o de delitos económicos. Tuvimos que hacerlo porque no estaba operativa la Procelac. En 90 causas, nosotros fuimos auxiliares de la Justicia”, detalló el ex funcionario, que enfrenta un procesamiento por divulgar secretos del organismo que presidía.

Sin embargo, pese a su militante alineamiento con el kirchnerismo, la tarea de Sbatella en la  UIF fue reconocida por parte de la oposición y por los actores internacionales del sector. El propio Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), sacó en 2014 al país de la lista gris del lavado de dinero, en la que estaba desde 2010 por no cumplir los estándares requeridos en materia de lucha contra el blanqueo y el financiamiento al terrorismo.

Fuentes del sector financiero advierten que este nuevo rol pasivo de la UIF es nada menos que una devolución de favores a los bancos del exterior, con los que el gobierno empieza a generar alianzas para tomar deuda.