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La resurrección de Emilio Monzó

Luego de idas y venidas y de ser criticado y elogiado a la vez, Emilio Monzó logra resurgir dentro del esquema del nuevo gobierno luego de varios cortocircuitos internos, sobre todo con Marcos Peña y Jaime Durán Barba, quienes le enrostraban su “peronismo”.

El ex Ministro de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no es un “PRO puro”, habiendo comenzado su militancia en la década del ’80 en la UCeDé de Álvaro Alsogaray, aunque más tarde se vinculó tanto con el kirchnerismo como con el macrismo; a través de la figura de Florencio Randazzo en el primer caso, quien a comienzos de los 2000 lo llevó a entrevistarse con el entonces presidente Nestor Kirchner; pero para pasar más tarde, a finales de esa década, a unirse a las filas del PRO.

A pesar de que todos le reconocen su capacidad de “negociación”, Emilio Monzó venía en baja los últimos años ya que nunca logró expandir al PRO en el interior del país, sumado a sus diferencias con Marcos Peña y Jaime Durán Barba que lo “acusaban” de “peronista”, esto a pesar de que muchos “compañeros” no lo quieren y lo acusan de saltar de partido en partido.

Pero por su habilidad para “lograr acuerdos” logra resurgir dentro del esquema del nuevo gobierno, para encarar la mayor responsabilidad de su carrera política cuando asuma como presidente de la Cámara de Diputados.

Autodefinido como un “pragmático de la política”, lo señalan desde el PRO como el responsable de construir una confianza “que trascienda lo electoral”, por lo que se  hizo merecedor del apoyo de Mauricio Macri. No obstante a Monzó le espera la difícil tarea de generar consenso con el resto de los bloques para avanzar en leyes que envíe el Poder Ejecutivo.