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La prueba que vincula a Lázaro Báez y Cristóbal López en lavado de dinero

El juez federal Sebastián Ramos determinó que la operación inmobiliaria que vincula a los dos empresarios “se trata de una maniobra de lavado de activos”.

Luego de investigar una gran cantidad de documentación enviada desde Comodoro Rivadavia, el juez Sebastián Ramos determinó que una operación inmobiliaria entre Lázaro Báez y Cristóbal López configura una maniobra de lavado de activos. La denuncia inicial había sido realizada por la diputada Margarita Stolbizer.

La compra en cuestión tuvo lugar en el 2014 e involucró a un terreno de 3.200 metros cuadrados en aquella ciudad patagónica, donde se efectuaron varias compraventas con pocos meses de diferencia y una gran sobrevaloración.

De acuerdo con lo publicado por Clarín, la tierra es un espacio ganado al mar que inicialmente era propiedad de Servicio Integral Alem SRL, una empresa de Lázaro Báez dedicada a la venta de combustible, cubiertas y accesorios para autos.

Báez y su socio Jorge Bringas firmaron un acuerdo con la Municipalidad de Comodoro Rivadavia para que el Municipio cediera el lote a cambio de que el contratista “K” realizara la obra de pavimentación de dos cuadras de una calle de la ciudad chubutense, obra que se cotizó en 875.454 pesos.

Vale remarcar que, según corroboró Ramos, Servicio Integral Alem no se dedicaba a la obra pública ni poseía recursos materiales o humanos adecuados.

EL ROL DE LÓPEZ

Un mes después de la firma de este acuerdo, mientras tanto, Báez yBringas cedieron los derechos sobre el inmueble argumentando que necesitaban fondos. Fue allí cuando la empresa Inversora M&S SA, propiedad de López, lo compró.

El precio pagado por el empresario fue de un millón de dólares y en el boleto de compraventa se expresa que fue el Municipio de Comodoro Rivadavia el que vendió el terreno y que Báez como forma de pago “ofreció la ejecución de una obra pública y que la misma había sido completamente ejecutada”.

El próximo paso sería, ahora, el llamado a indagatoria de los dos empresarios que mientras tanto comparten el mismo lugar de alojamiento: el Penal de Ezeiza.