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La ola antiminera de Chubut se expande a Río Negro y llega a la Legislatura

Asambleístas preparan una iniciativa popular para frenar la extracción metalífera. Los antecedentes de Calcatreu y Valcheta. Carreras y los límites del pasado.

El año 2020 termina como empezó en Río Negro: con manifestaciones antimineras. Al igual que en 2011 cuando asumió Carlos Soria, o cuando Alberto Weretilneck intentó instalar una central nuclear de capitales chinos en Sierra Grande, las asambleas por el agua y la tierra retomaron la actividad que incluye la presentación de una iniciativa popular en la Legislatura para que se prohíba la megaminería a cielo abierto y la extracción de minerales nucleares. El principal objetivo es crear un cerco contra los grandes proyectos extranjeros como Calcatreu o en Valcheta, donde se encontró uranio. Con esa impronta, el efecto expansivo de las manifestaciones en Chubut llegaron hasta la vecina provincia y algunos actores demuestran que la licencia social tampoco existe.

En Chubut, la semana pasada tomó estado parlamentario el proyecto del oficialismo que busca establecer las bases “para la ampliación sustentable de la matriz productiva” provincial, habilitando la explotación minera en la meseta. Los asambleístas, representados en la Unión de Asambleas Ciudadanas del Chubut, aspiran a frenar esta jugada del gobierno. Con ese objetivo, reunieron 30.000 adhesiones en apoyo de una Iniciativa Popular en favor de la sustentabilidad ambiental que también ingresó a la Legislatura.

PRESIÓN. En Río Negro, los papeles se invirtieron, si se toma como ejemplo el anterior conflicto ambiental. Cuando el exgobernador Weretilneck, por entonces aliado de Mauricio Macri, anunció la instalación de una central nuclear cerca del mar, las expresiones nacieron de la zona atlántica, pasaron por los valles, la cordillera y llegaron a Chubut. En ese tiempo vivía Mario Das Neves, un férreo opositor a la megaminería. Hasta Carlos Verna, de La Pampa, se sumó a las críticas aprovechando para pegarle a Macri, enemigo acérrimo del PJ. Ambos jefes provinciales, vecinos de Río Negro, hicieron saber su descontento. Pero fue la presión de los rionegrinos lo que hizo que se diera por tierra el proyecto y generara ribetes negativos para Weretilneck: uno de los factores del fracaso electoral de medio término, en 2017.

Por estos días, Arabela Carreras evita opinar de la actividad, aunque la respalda. Cercana a la Casa Rosada, atiende otras urgencias mientras en General Roca o San Carlos de Bariloche se llevan adelante manifestaciones. Al igual que cuando aumentaba el rechazo al proyecto atómico, la opinión pública vuelve a debatir sobre el futuro de la meseta, conocida como Línea Sur, la región más postergada de Río Negro por la historia y la crudeza del clima.

Por eso los asambleístas ya piensan en la iniciativa popular. Según adelantaron, el objetivo principal es “la preservación de los bienes comunes naturales con especial énfasis en el suelo, el aire y el agua” garantizando en la actividad minera “el cumplimiento de los principios ambientales”. En limpio, buscan que el extractivismo a cielo abierto no se disemine entre los poblados más necesitados. Tampoco habilita la actividad minera en todas sus etapas de minerales nucleares como uranio.

Según marca la Ley provincial 3654, la iniciativa tiene como requisitos fundamentales el acompañamiento de las firmas del 3% de los ciudadanos que se encuentren inscriptos en el Padrón Electoral de la última elección, aproximadamente unas 17.000 adhesiones.

Para la legislación, tendrá tratamiento obligatorio en Cámara dentro de los doce meses contados desde que adquirió estado parlamentario. Deberá atravesar la Comisión de Asuntos Constitucionales y Legislación General, que tendrá que “admitir la iniciativa e informar a los promotores sobre el estado del proyecto”. Si existiesen defectos o errores, “debe intimar a los promotores a corregirlos o subsanarlos”.

PANDEMIA. La cuarentena no frenó el reclamo, lo aplacó. Desde febrero, cuando se replicaron las manifestaciones por lo sucedido en Ingeniero Jacobacci, mantuvieron una serie de encuentros que desembocaron en la creación de una “comisión de legales” para redactar esta iniciativa popular. Eso explicó Pedro Pérez Pertino, integrante de la Asamblea por el Agua y la Tierra de Fiske Menuco, en el Alto Valle. “Todas las asambleas de la provincia hicieron su aporte, por eso es unánime este proyecto. Ahora sólo resta avanzar con la recolección de firmas”, adelantó Pérez Pertino.

El martes, en el monumento a la Manzana de General Roca, se concentraron para llevar el mensaje que tiene como objetivo finalizar en el parlamento. Lo mismo sucederá el viernes, en la rotonda camino a El Bolsón, en Bariloche, con el lema “ni en Chubut ni en Río Negro tienen licencia social”.

“No hay consenso de los rionegrinos para una actividad así”, reconoció el ex intendente de Sierra Colorada y legislador Alejandro Marinao (Frente de Todos). Este diputado, que supo ser jefe de bloque cuando existía el Frente para la Victoria (FpV), advirtió que ni en su zona de influencia, ni en el resto de las ciudades, hay respaldo de los rionegrinos para la extracción metalífera a gran escala. “La pandemia frenó las manifestaciones, todavía está muy latente lo de la planta nuclear”, razonó ante el llamado de este medio.

En el parlamento quedó en el recuerdo el rol de Carreras, quien se reconoce desarrollista, como miembro informante del proyecto de Soria para derogar la ley anticianuro. Circunstancialmente, en su primer mandato como gobernadora, volverá a debatirse si la provincia debe apostar a la minería o darle importancia a otras actividades en la meseta como la ganadería ovina.

Por Ariel Boffelli- Letra P