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La fórmula de Lanús para el éxito: una fortaleza que se construye más allá de los nombres

Un nuevo título, conseguido en La Plata, confirma el poderío del proyecto del club granate y la solidez que alcanza para codearse con protagonismo entre los grandes: las últimas tres finales se las ganó a San Lorenzo, Racing y River.

Las razones del orgullo no caen del cielo, brotan del esfuerzo. Si lo sabrá Lanús , todo Lanús. Su gente y sus jugadores, sus formadores y sus dirigentes, los de ayer y los de hoy. Vaya si hubo y hay trabajo en las entrañas de esta nueva estrella, la sexta en el firmamento granate. Por eso no extrañó el desahogo en el estadio Ciudad de La Plata y nada menos que ante un rival como River . En la frontera entre el sábado y el domingo no hubo muro posible que frenara tanta felicidad. Se festeja el presente, pero sabiendo que todo nació en el pasado. Porque si Lanús se transformó en un club modelo no fue fruto del azar.

Ahí en las vitrinas del club, ellas ya convivían, enhiestas y para siempre, la Copa Conmebol 1996, la del Apertura 2007, la Sudamericana 2013, la del torneo Transición 2016 y la Copa Bicentenario 2016. En los 250 días que pasaron desde el 29 de mayo del año pasado, el equipo conducido por Jorge Almirón se adjudicó la mitad de todas las celebraciones del club en 102 años de historia.

Es cierto que la Copa Bicentenario y esta Supercopa Argentina se dirimieron en un solo encuentro, pero también es verdad que Lanús llegó a los dos compromisos luego de un campeonato de primera división cerrado con una auténtica lección de fútbol y goles ante San Lorenzo (4-0). Y las dos finales siguientes fueron contra otros grandes, como Racing (que se quedó con las ganas en su propia cancha de atrapar una Copa nacional que le resulta esquiva desde hace 72 años) y ahora River, este River de Marcelo Gallardo que, si tiene algún sello que lo distingue, es su perfil copero

“Hace treinta años el sueño era subir a Primera y hoy es sostenernos en la elite. Y ya no es un momento fugaz; el mejor momento de la historia del club lleva 20 años de crecimiento sostenido, desde que ganamos nuestro primer título en el 96”, le cuenta, a la hora de resumir el regocijo, el presidente de la institución Nicolás Russo al diario La Nación..

El premio de 4 millones de pesos, destinado íntegramente al plantel, no le cambia la ecuación a un club que debiera ser tomado como espejo por la gran mayoría de las instituciones, las mismas que han llevado a esta enorme crisis que envuelve hoy al fútbol vernáculo.

Después de aquel contundente 4-0 en el Monumental sobre San Lorenzo con el que Lanús fue campeón el año pasado, emigraron Gustavo Gómez al Milan, Miguel Almirón a Estados Unidos y Júnior Benítez (ahora en Boca) a Portugal. Además, se venció el préstamo de Pablo Mouche (hoy en Olimpia) con Palmeiras y Fernando Monetti sufrió una insólita lesión al romperse los ligamentos cruzados de la rodilla derecha jugando al fútbol-tenis en sus vacaciones. “Ese día en la cancha de River -indicó Jorge Almirón en la antesala de esta Superfinal-, durante el festejo, yo pensaba que varios jugadores se iban a ir y eso generaba un poco de tristeza porque uno tiene que empezar de nuevo, sabía que se venía un cambio”.

Y ese cambio se sintió en la estructura general. Lanús tardó en enderezar el rumbo luego de aquel brillo conseguido. Sin embargo, con cinco victorias en los últimos seis partidos llegó al receso parado a sólo cinco puntos de la cima. Y si el torneo local no tiene fecha de reanudación, igual Lanús sabe que el 9 de marzo será local ante Nacional de Montevideo, por la Copa Libertadores y en este sentido es casi un hecho que llegará algún refuerzo. Y ya se está preparando la billetera, además, para pagar en junio los 2 millones de dólares y hacer uso de la opción por José Luis Gómez.

“Cuando le ganamos la final a San Lorenzo, y por la forma en que ganamos, yo dije ‘nos recibimos de grandes’. Ahora, para mí, se enfrentaron los dos mejores equipos del fútbol argentino y los dos mejores entrenadores. Eso le da más mérito al título”, sostiene Russo. Y agrega: “El secreto de Lanús es la unidad. Fuimos cambiando las funciones, pero este proyecto, que arrancó en el 78, estuvo siempre por encima del presidente de turno. Acá somos entre 200 y 300 dirigentes que trabajamos codo a codo desde siempre, más allá del cargo circunstancial”.

Los duendes de los Albañiles (siempre habrá, parece, un Acosta y un Silva vestidos de granate) y las enseñanzas de Ramón Cabrero se han entremezclado con el proceso de los Barros Schelotto y con esos otros motivos de satisfacción, tan silenciosos y tan imprescindibles a la vez, como el jardín de infantes, el colegio primario y el secundario. O ese nivel terciario que arranca este año con el profesorado de Educación Física. Eso sí, antes del inicio del ciclo lectivo, el 5 de marzo Lanús inaugurará el predio de Valentín Alsina, esas 3,5 hectáreas adquiridas en 2011. ‘Lanús, siempre Lanús.’ dice su himno. Y en ese ‘siempre’ hubo demasiado tiempo de siembra. Por eso, ya van dos décadas de buena cosecha.

Por Gustavo Ronzano para La Nación

Lanús, campeón de la Supercopa Argentina foto: LA NACION Daniel Jayo
Lanús, campeón de la Supercopa Argentina foto: LA NACION Daniel Jayo