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La España invertebrada entre dos transiciones – Historias cruzadas con la Argentina en transición Por Gustavo Druetta

Con su velamen plegado la fragata “Juan Sebastián de Elcano” buque insignia de la Escuela Naval Militar de España se aproxima al puerto de Bs. As. Es febrero de 1964. Entre los jóvenes guardiamarinas que hacen su navegación final previa a graduarse, el gallego Carlos Bruquetas Galán ha pedido permiso para escalar a la cofa del palo mayor y filmar la entrada al Río de la Plata y la “Paris” sudamericana. Gobierna el Dr. Arturo Illía quien será derrocado en 1966 por el partido cívico-militar. Usurpa el sitial de la República un émulo del generalísimo Francisco Franco, el general de caballería Juan C. Onganía. Vástago de la inmigración vasca, consagra el país a la Virgen de Luján, persigue a jóvenes pelilargos y prohíbe óperas pop. Faltan 11 años para la muerte del “Caudillo por la Gracia de Dios” hito inicial de la Transición a la democracia. Sucede en 1975 y la Argentina desangrada está en vísperas de una nueva y terrible dictadura. Han pasado 40 años. En ambas naciones emerge un cambio de liderazgos y estilos políticos. En España por indignación y en Argentina por hartazgo. Designado por el nuevo gobierno de Cambiemos, un político peronista será embajador en Madrid ante una eventual coalición social-populista, mientras la Argentina realiza el control de daños del modelo nacional y popular.

Retomemos la trayectoria de quien será nuestro entrevistado español. Ya teniente de navío y avanzados sus estudios de sociología y ciencia política, Bruquetas se opondrá a fines de los ’70 a los recalcitrantes cuadros del “búnker militar” nostálgicos del franquismo. Pretenden impugnar la nueva Constitución democrática que será sancionada en 1978 aferrados a una mentalidad despótica cimentada en 35 años de dictadura (1939-1975). Ya iniciado en 1982 el gobierno del socialista Felipe González, el capitán de corbeta y sociólogo Bruquetas inaugura en 1984 un simposio sobre “Libertades Públicas y FF.AA.”-¡vaya asunto sensible en aquellas democracias española y argentina recién recuperadas!-. Tendremos la suerte de conocerlo en Madrid en 1985 como coorganizador del“1er. Congreso de Sociología Militar Iberoamericana”. Allí se debatirán las relaciones cívico-militares en las transiciones española, portuguesa y sudamericanas, intercambio muy útil de cara a nuestro accidentado y bélico proceso de subordinación de las FF.AA. y de los restos de la guerrilla izquierdista a la democracia. Es que desde el segundo lustro de los ´80 a principios de los ´90 varias rebeliones castrenses y un ataque guerrillero dejarán un centenar de víctimas fatales y heridos. El Bloque Renovador del PJ en la Cámara de Diputados que asesorábamos, apoyará el fortalecimiento democrático atacado por derecha e izquierda durante el gobierno de Raúl Alfonsín, antes de que el último levantamiento militar fuera derrotado al costo de 14 muertos al inicio del gobierno de Carlos Menem. Postrer manifestación de una “guerra civil larvada” iniciada con el golpe militar el año 1930 y exacerbada por los bombardeos y fusilamientos de 1955/56.

Luego de pasar a la reserva como capitán de fragata en 1988, Bruquetas coordinará el “Comité Español para el 40 Aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos” y en los ´90 será profesor en la Universidad Complutense donde se doctora en Sociología. Alerta a futuras tempestades fundará en 1992 “Carta Mediterránea” junto con representantes europeos, árabes y sudamericanos –entre ellos el senador argentino Vaca, el presidente colombiano Betancour y quién suscribe- realizando una serie de eventos que serán esenciales en el diseño de los objetivos de la “Conferencia Euro-Mediterránea de Barcelona” en 1995. En ella la Unión Europea, Marruecos, Túnez, Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano y Siria, firman un compromiso para el diálogo intercultural y la construcción de la paz en el Mare Nostrum,común al Magreb africano, al Oriente Medio y al sur de Europa. Cuando aún las migraciones sur-norte no habían adquirido la magnitud de “invasión” de cientos de miles de refugiados por guerras y destrucción, Guy Sorman (“Esperando a los bárbaros”) criticaba la inactividad europea frente al desafío migratorio y apelaba a la metáfora de viejas barbaries prefigurando el actual pánico terrorista en Europa.

La fundante “Transición” a la democracia parida por los Pactos de la Moncloa el 25/10/1977 entre los principales partidos políticos, el sindicalismo socialista y las comisiones obreras comunistas junto al gobierno posfranquista de Adolfo Suárez, que se cerró simbólicamente en 1996 con el triunfo del Partido Popular luego de 14 años de gobiernos del Partido Socialista Obrero Español, se ha reseteado luego de 20 años de hegemonía de la alternancia bipartidista entre el PSOE y el PP ante el ascenso de nuevas generaciones “indignadas” y “anti-políticas”. A la izquierda del PSOE el neo-populista partido PODEMOS a la caza exitosa de parte de su electorado, y como opción electoral para un sector más centrista del PP el moderado y liberal CIUDADANOS (ver El fin el bipartidismo en España y el rol de la embajada…, en Bs. As. para Todos). Escenario inédito unido a reclamos de mayor autonomía por los movimientos independentistas en Valencia, Galicia y el irredento nacionalismo Vasco. Dispersión política agravada por la asunción al poder ejecutivo de la Generalitá de una coalición separatista “Junts pel sí” con apoyo de Podemos. Su líder Carles Puigdemont promete declarar la independencia de Cataluña en 2017, sin consultar la opinión del resto de España y a pesar del fallo adverso del Tribunal Supremo Constitucional sobre la legalidad de tal secesión.

Si durante el intento golpista de febrero de 1981 (el “Tejerazo”) al Rey Juan Carlos I le cupo ser actor decisivo de su fracaso junto al Presidente Suárez (1975-1982) y al Vicepresidente y Ministro de Defensa Gral. Manuel Gutiérrez Mellado, contrarrestando poderes reaccionarios a la apertura democrática, a su hijo, Felipe VI, parece tocarle un papel central en la coyuntura actual. Esta “segunda transición” parte de una situación de jaque electoral a la polarización entre las viejas derechas e izquierdas de los últimos 40 años, enervada por agresivos desafíos secesionistas. Queda por ver si el joven rey borbón calza los quilates de verdadero jefe de Estado que demostró su padre, también joven al inicio de la Transición, y posee la firmeza para resolver de acuerdo a la Constitución y como árbitro supremo del poder si la crisis de gobernabilidad se prolonga. Más aún si con una coalición de centro izquierda con el PSOE en la presidencia y PODEMOS en la vicepresidencia –planteada en audaz jugada táctica de Pablo Iglesias días atrás- corriese un riesgo creíble la unidad de España.

La bravata separatista catalana retrotrae la memoria a conflictos autonómicos que en medio de la Guerra Civil (1936/1939) atravesaron la lucha entre “republicanos” y “nacionales”. En particular los protagonizados por los anarquistas catalanes y nacionalistas vascos, combatientes por “cuenta propia” del Ejército Popular Republicano y acérrimos anti españoles. Bruquetas es hijo de un militar franquista herido en el cerco de Madrid y sobrino por el lado materno (Galán) de cuatro hermanos militares profesionales: dos héroes de la guerra colonial en el norte de África, un teniente coronel, leal a la República, que se destacó en la defensa de Madrid dónde fue herido y terminó su vida exiliado en México, y un oficial de la marina plegado al levantamiento franquista y fusilado por los republicanos en Cartagena. Muchas familias españolas fueron afectadas en su propio seno por esa profunda “grieta” ideológica y fratricida que los argentinos conocemos. Amordazada bajo 40 años de dominio franquista fue suturada en los subsiguientes 40 años de democracia a partir de una condición sine qua non: la tácita aceptación por las antiguas izquierdas, principalmente el PSOE y Partido Comunista Español, de no revolver el pasado ni irritar a la cultura épica del bando nacional vencedor del ’39. Moderna “Cruzada” de la espada y la cruz aplastó a una república parlamentaria legítima y al sector leal de las FF.AA. reforzado por milicias y voluntarios internacionales, armado por Stalin. Y suprimió las autonomías regionales bajo la consigna falangista “España Una, Libre y Grande”venciendo con la ayuda decisiva del cuerpo colonial moro, la aviación de la Alemania nazi y los regimientos de la Italia fascista.

Hoy las fuerzas opuestas del PP y el PSOE, más CIUDADANOS en el “centro” de ambos, reúnen más de un 65% del electorado y sostienen a rajatabla un destino común para los españoles en el seno de un sólo Estado-Nación monárquico y constitucional, reconociendo las diversas nacionalidades culturales regionales pero negándoles legitimidad para decidir por sí solas su escisión del país. ¿Triunfo póstumo del franquismo? Sus fantasmas lo reclamarían desde la tumba. Asimismo, la amplia ley de amnistía dictada en 1977 alcanzó a todos los crímenes de guerra de ambos bandos y los de postguerra, incluyendo torturas carcelarias, ejecuciones sumarias y judiciales, asesinatos parapoliciales y de los etarras. Pero dejó afuera la reivindicación de un centenar de oficiales de la “Unión Militar Democrática” organización clandestina descubierta y reprimida en 1974, fundada por el comandante (mayor) de infantería Julio Busquets, luego catedrático de sociología e historia y diputado catalán a las Cortes de Madrid. Reclamaba elecciones libres, una constitución democrática, y un ejército profesional desideologizado sujeto al Estado de derecho. Entre los documentales que produjo Bruquetas guionó el film “UMD – Romper el silencio”. En él se hace patente el tardío y casi oculto reconocimiento del gobierno español, muy avanzado el siglo XXI, a los sobrevivientes de ese grupo de oficiales constitucionalistas dejados a la buena de Dios por una clase política condescendiente o temerosa de los mandos militares tradicionales, con olvido y menosprecio de la luchas y sufrimientos de los “úmedos” en favor de la democracia. Desagradecimiento que, en parte, no sufrieran unos 40 tenientes, capitanes y mayores retirados por razones políticas del Ejército Argentino entre 1969 y 1980 (una centena más vigilados y marginados hacia destinos sin mando de tropa) a los que el poder democrático ascenderá uno o dos grados en retiro. Dos serán embajadores entre 1973 y 1976. Pero en los tres períodos gubernamentales kirchneristas (2003-2015) a 33 de ellos que habían sido echados entre 1979/1980 se les negará un segundo ascenso ordenado por ley del gobierno anterior, salvo en un único caso que pasó la prueba del comisariato ideológico respecto de su rol en la lucha anti-subversiva de los ’70 y el terrorismo de Estado que de ella derivó. Sin embargo, tres de ellos ocuparán altos cargos en la seguridad interior y en la inteligencia.

La transición española del autoritarismo a la democracia iniciada en 1975 después de 3 años de guerra civil y 35 años de franquismo, levantó vuelo a partir de 1982 con las trasformaciones progresistas de la socialdemocracia y se consolidó en 1996 con la llegada al gobierno del otro gran partido transicional, pero conservador y neoliberal, con sucesivas alternancias hasta ayer. Cuatro décadas después, el 20 de diciembre de 2015, se inicia una segunda etapa con el cambio electoral hacia una configuración política pluripartidaria. Por su parte, la primera transición que la Argentina pudo completar con éxito partió el 10 diciembre de 1983 producto de la derrota de Malvinas de junio del 1982 que sepultó 7 años de feroz dictadura. Hasta fin de 2015 ha durado 31 años en los que se alternaron dos gobiernos, uno socialdemócrata y el otro neoliberal, de la Unión Cívica Radical y sus aliados (7,5 años), con tres gobiernos peronistas (23,5 años) protagonistas de sucesivos modelos teóricamente antagónicos: neoliberal, desarrollista y populista. Gobiernos del PJ y del Frente para la Victoria, progresivamente inficionados -sobre todo en los últimos 12 años- por un centralismo antirrepublicano y antifederal, y degradados por la corrupción y el clientelismo bajo un relato falso al servicio de una dirigencia facciosa y mafiosa enclavada en el Estado.

Ése corsi e recorsi podría haber llegado a su fin en diciembre de 2015 si la nueva transición argentina se asienta en consensos republicanos, federales y de justicia social compartidos por el gobierno de Mauricio Macri y una oposición peronista moderada y aggiornada. Las estrategias transicionales de España y Argentina semejan un espejo invertido. En el caso español ha predominado un gradualismo consensuado bajo el poder monitor y estabilizante de pertenencia a la Comunidad Europea. En el caso argentino, una exigua cultura de consensos ha provocado y provoca marchas forzadas –vgr. abuso de decretos de necesidad y urgencia, Congreso cerrado o inoperante, lógica de amigo-enemigo, etc..- faltando además el “paraguas” supranacional que ni la OEA, ni el Mercosur, ni el Unasur, ni el Cela, pueden proveer, y para colmo la alianza Brasil-Argentina debilitada por asimetrías económicas, comerciales y monetarias, y la gobernabilidad brasilera herida por escándalos de corrupción.

Suspendamos aquí la comparación para formular preguntas a un inclaudicable investigador.

Conociendo las indagaciones que el Dr. Bruquetas está haciendo sobre la estadía en el Buenos Aires colonial del Alférez de la marina real Diego de Alvear y sus relevamientos topográficos y limítrofes en la Cuenca del Plata, y las que ha escrito sobre las defensas marítimas que, ya Brigadier Gral., construyera en el puerto gaditano para derrotar la flota napoleónica quien fuera padre de Carlos María (hipotéticamente también de San Martín) y tatarabuelo del Presidente Marcelo T. de Alvear –restos que Carlos relevó para su maestría en Arqueología en la Universidad de Cádiz-, pedimos ayuda a su memoria sobre la Transición que protagonizó y su visión sobre esta segunda transición. Los argentinos cultores de la épica quijotesca del Manco de Lepanto y la poesía romántica de García Lorca, escuchamos atentos.

¿Cuál es el recuerdo más fuerte entre los episodios que habéis vivido como oficial de la armada durante la transición a la democracia?

Sin duda fue la noche del 23 de febrero de 1981 en que el Tte. Cnel. Antonio Tejero con la complicidad de algunos generales irrumpe en el hemiciclo del Congreso de los Diputados haciendo disparos al aire. En aquélla época yo estaba destinado en la Comandancia de Marina de Bilbao teniendo entre mis competencias las de jefe de seguridad de la Provincia Marítima de Vizcaya. Avanzada la madrugada Juan Carlos de Borbón puso en práctica sus   dotes de jefe de un estado democrático y frente a la amenaza de algunos golpistas que habían ordenado salir a sus tanques a la calle, emitió su mensaje por TV dando una orden clara y firme a los capitanes generales de concurrir en defensa de la legalidad, mientras era detenido Tejero. Un momento histórico anterior lo viví en Cartagena el 18 de noviembre de 1978, cuando el general G. Mellado, ministro de defensa de Suárez, tras presentar el proyecto de Constitución democrática en  una sala  con  800 militares, fue provocado e insultado gravemente por un general de la Guardia Civil a quién secundaban algunos otros. Yo había tomado la palabra previamente para felicitar al general en mi nombre y el de varios más por la iniciativa constituyente celebrada por una mayoría ciudadana. G. Mellado arrestó a los provocadores y controló la situación dejando en claro su don de mando y en ridículo a los miembros del “búnker militar” que cobardemente se sometieron. Una situación de gran tensión que podría haber desembocado en tragedia.

Nota: a partir de esa intervención Bruquetas no pudo impedir que su carrera naval fuera arbitrariamente hostigada por superiores que repudiaban la apertura democrática y controlaban las instituciones militares, apoyados por políticos de derechas y tolerados por otros de izquierdas para evitar con esa auto minusvalía el boicot del franquismo trasnochado, lo que motivó su pase a retiro.

¿Cuáles son los aciertos y/o errores que la clase política española protagonizó en el período inicial de la transición –gobierno de A. Suárez 1975-1982- y cuál fue la verdadera incidencia del rey Juan Carlos, teniendo en cuenta que su educación había sido celosamente tutelada por Franco quien creyó que había dejado “bien atada” su sucesión en una monarquía autoritaria?

Los aciertos son incontables. Todos temíamos que la Transición fracasase como consecuencia del activismo franquista residual y del terrorismo etarra. Sobresalió la decisión y capacidad de Juan Carlos de construir un verdadero Estado de derecho, aunque tuviera que acudir a recursos como el encuentro con el líder comunista, Santiago Carrillo, y la legalización del PCE. Del presidente Suárez destacan los Pactos de la Moncloa y la creación del Estado de las Autonomías, así como la unificación de los tres ministerios militares franquistas en uno solo, al ejecutar el ministro G. Mellado el plan ideado años antes por el Gral. Díez Alegría. Se logró con ello ir arrinconando progresivamente a los núcleos franquistas más recalcitrantes. Además, debo destacar la grandeza de dos políticos: el comunista Carrillo y el conservador Manuel Fraga –fundador del PP- de opiniones políticas contrapuestas, que supieron renunciar a cuestiones importantes para sus partidos y caminar unidos para construir un nuevo régimen constitucional. Como errores, me pregunto humildemente si puede ser considerado así el llamado “café para todos” al igualarse las competencias de las diversas autonomías regionales con las de aquellas históricas (Cataluña, País Vasco y Galicia). Incluso el tratamiento dado a la UMD. En lugar de recibir el aplauso unánime, el agradecimiento debido a unos héroes por la clase política y la sociedad, fue marginada por temor a la reacción del búnker militar. Ésos y otros renuncios e injusticias que no tuvieron mayor eco en las Cortes Constituyentes, sólo pueden interpretarse como fruto de una visión estratégica que concebía el establecimiento y fortalecimiento del régimen monárquico constitucional como un logro a conquistar gradualmente para evitar la vuelta de un poder antidemocrático. Y ello en un momento en el que el terrorismo etarra estaba castigando duramente a las instituciones militares y judiciales para hacer brotar la reacción. De esta estrategia gradual se beneficiarían ciertas tramas y corruptelas heredadas del franquismo, pero ya sentenciadas a muerte ante la dinámica general que se imprimió a las instituciones y por la propia lógica de un verdadero proceso democrático. La presión insoslayable de los medios de comunicación y el creciente dinamismo de la sociedad española nos han conducido a la llamada segunda transición.

¿Cómo impactó en la vida política de los españoles la entrada de España en la Unión Europea el 1 de enero de 1986 (presencié el entusiasmo en Madrid) u otras decisiones internacionales?

Al tiempo que la sociedad española temía la vuelta del franquismo que amenazaba retornar a cada paso aprovechando las controversias propias de la joven democracia, se fueron perfilando en el horizonte dos herramientas como puertos seguros de arribo: la integración de España en la Comunidad Europea y en la Alianza Atlántica (OTAN). Esta segunda, tenía además la virtud de acabar de cortar las alas al búnker militar y, apartando a los ejércitos españoles de un modelo corporativo caduco, impulsar su plena profesionalización. La autoimagen del español (y la del militar en particular) experimentó una transformación de un valor incalculable: en vez de percibirse como súbdito del antiguo régimen, de la dictadura franquista, el español se percibió de golpe como un ciudadano (o un ciudadano de uniforme) con sus plenos derechos y libertades. Y no sólo eso, sino que en tanto ciudadano español pasó a sentirse también ciudadano europeo, miembro de una comunidad desarrollada. El atraso y subdesarrollo de épocas pasadas, la falta de derechos, serían olvidadas para siempre, de golpe. No era ya la vieja percepción de ser un imperio decadente, sino la de una nación joven, rejuvenecida, implicada en la construcción de la Europa común.

¿Cómo calificáis el desempeño de los   gobiernos de Felipe González de 1982 a 1996 respecto de los gobiernos posteriores del PP y del propio PSOE cruzados por el impacto de la crisis económica y social de 1988?

Mi calificativo de este período solo puede ser óptimo al margen de errores humanos de todos los períodos. Pero nadie puede ignorar el avance que se produjo en la construcción de infraestructuras, en las reformas militares, en la incorporación a la Unión Europea, en los éxitos en la lucha antiterrorista y en todos los órdenes. A comienzos de los ‘90 el gobierno español aceptó la propuesta del Presidente G. Bush de organizar la “Conferencia de Oriente Medio en Madrid”. Y en 1995 el propio gobierno español convocó la “Conferencia Euro-Mediterránea de Barcelona”, que se alimentaría de nuestra “Carta Mediterránea”. Aquellas fueron dos herramientas internacionales privilegiadas para impulsar la construcción de la paz en el mundo, hoy desgraciadamente marginadas y abandonados sus idearios.

¿Qué papel tuvo en el desarrollo político español la actividad terrorista de la ETA? Ahora ya desarticulada ¿aún tiene alguna influencia?

La actividad terrorista buscaba obstaculizar la transición a la democracia, pero en lugar de impedir su desarrollo tuvo la “virtud” de fortalecerla, de hacer crecer en la adversidad a la sociedad española y a sus dirigentes democráticos. Se sumaron prácticamente todas las fuerzas en el marco de la construcción del Estado de derecho y de forma gradual, como en toda la Transición, no sin errores – vgr. las acciones represivas paraestatales- se logró acabar con el problema heredado del franquismo. Los restos de ETA carecen de influencia y se espera el anuncio de su disolución definitiva.

¿Cuál es la opinión prevaleciente en España respecto de los juicios y condenas a militares argentinos que en los ´70 aniquilaron a las organizaciones guerrilleras y terroristas con métodos que han sido y están siendo juzgados como delitos de lesa humanidad? ¿Podría compararse con la España que amnistió todos los crímenes de la guerra civil y postguerra?

No conozco el desarrollo de estas causas en la judicatura argentina, ni por igual motivo puedo comparar ambos casos, si bien percibo diferencias sustanciales. Pero de una forma general la opinión española hacia ella aparece positiva en los medios de comunicación.  Esta percepción se relaciona quizás con el impopular castigo aplicado al Juez Baltasar Garzón y con la continuación de alguna de sus causas por la magistrada argentina María Servini de Cubría que viajó a Europa este otoño en el ejercicio de sus funciones.

¿El atentado terrorista islamita de Atocha en 2004, prematura e imprudentemente adjudicado por el presidente José M. Aznar a la ETA, produjo algún cambio importante en la vida política y social y/o en la seguridad española? ¿Alentó la intervención de militares en la prevención, disuasión y/o represión del terrorismo?

El cambio más importante que se produjo fue quizás el afianzamiento del principio de que los ejércitos eran completamente ajenos a la persecución del enemigo interior que había caracterizado las siete primeras décadas del siglo XX. Este principio fue resuelto en los cambios legislativos de los años 80 (Nota: ídem en la Argentina). Hasta el atentado de Atocha, como durante toda la Transición que cierra su período fundante con el cambio de gobierno del PSOE al PP en 1996, fue evidente la exclusiva competencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad en esta materia. No hubo más atentados en España. Los militares desplegados hoy en Francia, Italia y otros países europeos con alertas rojas terroristas, sin duda coadyuvan a la disuasión en una situación de extrema amenaza. No es el caso de España que además no está participando en la coalición internacional que bombardea al ISIS en territorios de Siria e Irak.

¿Cuál es la posición y/o eventual intervención de España respecto de la lucha internacional contra el terrorismo islamista y el involucramiento bélico de grandes potencias de Occidente y Oriente en Siria e Irak?

España está especialmente interesada en la región africana del Sahel al atravesar por ésta vasta zona corrientes de inmigración subsahariana hacia Europa, siendo España e Italia sus puertas de entrada a Europa. Por otro lado, al haber compartido con Francia la amenaza etarra sufrida durante décadas, ambas naciones han llevado adelante una importante actividad de cooperación antiterrorista. La colaboración se ha ido extendiendo a otras potencias occidentales y del Magreb, destacándose siempre la mantenida con Francia y Marruecos.

Nota: El Sahel es la zona eco climática y biogeográfica de transición entre el desierto del Sáhara en el norte y la sabana sudanesa en el sur. Se extiende a través del norte del continente africano entre el Océano Atlántico y el Mar Rojo, en 3.053.200 km² (poco más que la Argentina continental).

¿De qué manera creéis se podría resolver la formación del próximo gobierno a la vista de las dificultades ideológicas para un acuerdo entre los dos primeros, PP y PSOE? ¿O de éste último con PODEMOS frente a la pretensión de los “indignados” de legitimar un referéndum unilateral de los catalanes sobre su integración o separación de España? El premio nobel Vargas Llosa había propuesto una coalición entre el PP, el PSOE y CIUDADANOS para estabilizar el país y garantizar la unidad de España: ¿es ello posible o imposible?

Los analistas no parecen ver muy factible una coalición PP-PSOE-CIUDADANOS que tendría un coste muy elevado para el PSOE, tanto por no aceptarlo sus cuadros como por ser opuesto a los deseos de sus  electores,  a la vista  sobre  todo  de la degradación que  sufrió el  Estado de bienestar y de los incontables casos  de corrupción que  han salpicado al  PP y que rechaza fuertemente el votante socialista. La coalición PSOE-CIUDADANOS parece posible, como se ha comprobado en Andalucía, pero a nivel general no proporciona suficientes escaños. La coalición del PSOE con partidos nacionalistas regionales se ve dudosa o improbable. La coalición del PSOE con PODEMOS no parece fácil por tres motivos: este partido pugna por arrebatar su espacio electoral al PSOE, apoya la celebración de un referéndum en Cataluña y se ha dicho que a PODEMOS le beneficiaría ir a unas nuevas elecciones pues está creciendo. Sin embargo, luego de la abstención de M. Rajoy a usar su turno parlamentario para intentar una imposible investidura del PP, PODEMOS no sólo ha manifestado su interés en abrir conversaciones con el PSOE sino que ha avanzado en la idea de una entente “socialista-populista-plurinacionalista”, incluyendo IZQUIERDA UNIDA y los catalanes de JUNTS PEL SÍ y exigiendo una distribución de ministerios entre todos los coaligados. Si el PSOE aceptase la reciente propuesta de PODEMOS de formar un gobierno bicéfalo con P. Sánchez en la presidencia y P. Iglesias en la vicepresidencia, con el concurso de partidos regionales soberanistas cuyos votos podrían facilitarlo, o impedirlo, daría lugar a un gobierno poco estable. Alternativamente ¿cabría especular con la posibilidad de una coalición de tres fuerzas, PODEMOS, PSOE y CIUDADANOS, sobre la base de consensuar una reforma amplia de la Constitución que trascienda y resuelva la cuestión del referéndum catalán acercando a España a modelos federales? Esta es a mí entender la opción más cercana para evitar nuevas elecciones, ya que daría satisfacción a los cuadros de éste amplio espectro partidario de “izquierda, centro-izquierda y centro”, evidenciando una actitud dialogante con los partidos nacionalistas que pujan por mayor autonomía. Aunque ésta fórmula requería líderes flexibles y un mayor acercamiento dialoguista al PP que evitase un enfrentamiento de desgaste.

Los partidos Esquerra Republicana de Cataluña y el minoritario vasco Euskal Herria Bildú se han negado a ir a la ronda de consulta con el Rey para analizar fórmulas factibles de gobierno en una actitud de desafiante soberanía. ¿Buscan mayor autonomía o total independencia para sus regiones?

A mi juicio la agitación independentista en Cataluña es una táctica para provocar al PP a que endurezca su discurso y pierda votantes de centro, presionar al resto de los partidos opositores a aceptar una profunda reforma constitucional que agigante las autonomías, y victimizarse como una “colonia” oprimida para lograr cambiar una opinión internacional que les es desfavorable. Si el PSOE cediese a presiones de la Unión Europea y sectores financieros y aceptara la eventual oferta del PP para formar un gobierno de “coalición amplia” de derechas e izquierdas, sería el fin del PSOE frente a la explosión de PODEMOS. Su opción más clara es formar un gobierno progresista. Si no lo logra y se hacen nuevas elecciones en mayo de éste año –en el caso de no poder formarse ningún gobierno por no llegar al 50% de los votos de apoyo en el parlamento- aumentaría el riesgo de que PODEMOS desplazase al PSOE al segundo lugar en la preferencia de los electores y podría llegar a ser el partido de gobierno.

¿Cuál es la visión de la clase política, empresarios y/o intelectuales españoles respecto del recientemente concluido ciclo populista en la Argentina, y sobre el futuro del recién iniciado gobierno de la coalición “Cambiemos” liderada por el PRO?

En general, la percepción que detecto en la opinión española es positiva hacia el Presidente Mauricio Macri, interpretando su éxito como fruto de su personalidad, del rechazo de la ciudadanía argentina a los errores del anterior período gubernamental y de su legítima aspiración a que la Republica Argentina ocupe la posición que le corresponde en el concierto occidental.

¿Qué opinión suscita en España la designación como embajador argentino del  Ing. Ramón Puerta, ex gobernador de la Pcia. de Misiones fronteriza con Brasil y Paraguay? Breve Presidente de la Nación interino en la crisis del 2001, es uno de los principales dirigentes de la nueva “renovación” peronista, principal oposición pero comprometida con la recuperación republicana, democrática y federal de la Argentina.

Se   puede   esperar   un   recibimiento   expectante   y   positivo, al   mostrarse   la   importancia   que concede el nuevo gobierno a la reconstrucción de unas óptimas relaciones con España, como demuestra el haberse designado para el puesto a una persona que ha desempeñado la primera magistratura de la Argentina, aún sin ser miembro del partido gobernante.

*Sociólogo y periodista, especialista en temas de Defensa

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*Carlos Bruquetas Galán

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