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La escuela siempre en debate

En un mundo incierto por la pandemia, los encargados de la educación en Argentina ayudan a sumar más dudas ¿Qué deberían enseñar las escuelas hoy en esta situación? ¿Por qué? Estas preguntas siempre resuenan en todas las sociedades. 

El virus no es solamente una cuestión sanitaria, si bien si es lo primario influye en todos los ámbitos de la vida, entre ellos la educación y desde el año pasado en que se desato la pandemia observamos que la situación educativa es por demás complicada y compleja en la mayoría de los países, Argentina está en este mundo a eso se suman las características propias del país. 

Una educación democrática tiene que estar relacionada necesariamente con unos contenidos educativos determinados.  La educación es un valor en sí mismo, si logramos valorar la educación tendremos sociedades de las cuales nadie se aprovechará. La educación muchas veces es una fina y equilibrada mezcla de utopía y realidad, pero a la larga triunfa esta última. La educación es el mejor plan contra la pobreza, pero para eso debe existir un contrato implícito y explícito de todos ¿Qué educación queremos?, de generar un compromiso educativo que se sostenga en el tiempo, no en un gobierno. Si se educa bien, tenemos buena salud y seguridad, pero está todo en crisis

Las primeras escuelas conocidas datan de 2.000 años A. de C., en Sumer, cuna de la civilización, actual Irak o más conocida como la Media Luna Fértil. El objetivo era enseñar la escritura cuneiforme a una clase social privilegiada, denominados: los escribas, necesitan ordenar el comercio. Los que tenía el monopolio de la escritura y la difusión del conocimiento. Pero ir a la escuela no es un fenómeno solo de la cultura occidental, lo han tenido desde antiguo todas las civilizaciones.

El origen y evolución de la escuela ha sucedido en paralelo al desarrollo y evolución de las distintas sociedades en los distintos momentos históricos. Sin embargo, las escuelas, que se empezaron a establecer hacen unos cinco mil años, tienen que ir modificándose en consonancia con los cambios sociales producidos, y desde esas lejanas épocas, en los albores de la historia, las sociedades han cambiado extraordinariamente.

La educación es un proceso de naturaleza social y como tal, todo su desarrollo y sus características, adquieren implicancias económicas, políticas, sociales, culturales y hasta pujas por el poder.

La construcción de políticas educativas del siglo XXI requiere de la capacidad de los gobernantes y de la ciudadanía de imaginar la sociedad del futuro y preparar a las futuras generaciones para la innovación permanente. 

La escuela debe educar para el fortalecimiento de la democracia; promoviendo ciudadanos críticos, activos, que sepan hacer valer sus derechos y garantizar la consolidación, mediante esta función política de la escuela, la consolidación del Estado de Derecho.

La escuela debe educar para desarrollar capacidades internas direccionadas a la búsqueda del conocimiento. En la actualidad, muchos autores creen que la creación del valor conocimiento muy pronto se va a considerar el pedal del acelerador principal del crecimiento de la economía social y de la acumulación de bienes de capital.

La escuela es un ambiente social privilegiado no para privilegiados, la educación es un Derecho Humano, pero enfrenta día a día nuevos desafíos, debemos establecer capital humano, formar talento para un mejor futuro y tratar de mantenerlo sabemos que todos los sectores sociales influyen en el mundo educativo, la escuela esta inmersa dentro de nuestra sociedad no es un compartimento estanco, a la vez que se dejan influir por él.

En la escuela es donde nos empezamos a sentirnos libres para tomar nuestras decisiones a través de la labor específica de construir lo público en una asociación necesaria entre lo democrático y lo ciudadano. En un mundo lleno de máquinas hay que educar en lo que nos diferencia de ellas y la educación es la que transmite humanidad. 

La función de una escuela democratizadora hacia los alumnos está fundada en la solidaridad, participación y respeto, puesto que la escuela se tiene que convertir en un círculo virtuoso democrático en donde la participación activa sea uno de los pilares de la primacía del bien común sobre el bien individual. 

Una sociedad del conocimiento será aquella que, a partir de alcanzar el nivel de una sociedad que se preocupa por la educación, pueda recuperar y transmitir información para enriquecer su conocimiento y tomar las decisiones pertinentes a su propio desarrollo personal y colectivo sin ejercer proteccionismo a la realidad más próxima. 

La docencia es un compromiso con el presente y futuro.  Valoremos al docente que todos los días apuesta por trabajar a conciencia.

Hay que tener claro que todo educa, que todo enseña, una educación que se reinventa es una educación que formará personas más comprometidas con el mundo que les toca vivir.  

Por Daniela Leiva Seisdedos- Profesora de Historia. Ganadora de Seis premios UBA. Manuales de
CDC Tinta Fresca-Alfaomega. Personalidad destacada de la Educación del HCD La Plata.