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La dolorosa dedocracia peronista

La semana que comenzó con un nuevo gobierno peronista consagrado a nivel nacional, cierra con una puja interna sin precedentes en la provincia. Increíblemente el peronismo logró la unidad en muchas partes del país, sin embargo en Chubut, no hay acuerdo de fondo. Más allá de los mandatos nacionales, y una vez pasados los comicios del domingo pasado, las diferencias volvieron a ensancharse. Para el núcleo ortodoxo de Chubut es muy difícil ´tragarse el sapo´ de haber perdido en el territorio contra un Frente variopinto como el que labraron Arcioni, Sastre y Maderna, y encima que le soplen la pertenencia nacional a “Todos” que ahora se quedó con la presidencia, licuándoles de esa manera hasta la posibilidad de ser oposición.

Porque tanta pero tanta es la ´rosca´ populista que al final terminaron siendo lo mismo, pero desplazados del poder y tal como pretende la mesa nacional, hasta de la oposición. Así las cosas, el grueso de ese PJ chubutano terminaría cayendo de todos los mapas políticos.
No es de extrañar entonces que los ´históricos´ se replegaran rápidamente luego de las Generales tratando de retener aunque sea el sello. Sobre todo a sabiendas que ahora más que nunca los ´electos´ buscarán afianzar poder con vistas a futuro.
Con ese escenario de terror instalado, fue que esta semana el tema dominante en la Provincia fue la primera interna efectiva dentro del PJ entre ´ganadores´ y ´perdedores´, más allá que se intente vender de otro modo. A punto tal que el actual presidente del partido, Ricardo Mutio presentó en el Juzgado Federal de Rawson una lista de unas 141 personas, con el fin de desafiliarlos. De esa ´lista negra´ por supuesto la clave radicaba en deshacerse de los ´buenos electores´ que además ya tienen donde recalar a partir de 2020, para que no avancen también sobre la estructura partidaria que es la única ´cueva´ que les quedará a quienes terminaron en el llano.
Entre los mencionados en esa lista, aparece Ricardo Sastre, actual intendente y vicegobernador electo; su hermano Gustavo Sastre, Intendente electo de Puerto Madryn; Rossana Artero, exintendenta de Rawson y diputada provincial electa; Adrián Maderna, intendente de Trelew; Leila Lloyd Jones, presidenta del Concejo Deliberante de esa ciudad; el ex candidato a intendente de Comodoro Rivadavia, Marcial Paz y el exgobernador, Martín Buzzi.
La cantinela terminó como se preveía, aunque en una definición que se dio en tiempo récord. Fue cuando en menos de cuatro horas, el juez federal de Rawson, Hugo Sastre, rechazó por “ilegal” ese pedido que el Partido Justicialista había realizado para desafiliar a aquellos dirigentes que participaron de otras listas en los últimos comicios electorales.

Sin resignación

La movida, dejó en evidencia el desagrado con el que los ´compañeros´ provinciales habrían tomado la intromisión nacional en los destinos chubutanos, sobre todo cuando se negoció el dejar sin efecto un presunto juicio político al gobernador Mariano Arcioni a cambio de la baja de sus candidatos, pero definiendo candidaturas sin considerar a los territoriales. “Hace unos meses Wado de Pedro llamó a dirigentes pesados y les comunicó que Alberto Fernández quería que no jodan. Pero parece que Linares (intendente de Comodoro Rivadavia) no entendió y lo puso a mover a Mutio, que responde a él. Quedó muy enojado (Linares) por perder la elección a gobernador y porque le pusieron a Igón desde Buenos Aires al frente de la lista de diputados”, aseguró un diputado provincial según explica LN.
Agregando que “varios concejos de localidades salieron a expresarse en contra de Mutio (presidente del PJ Chubut) por querer echar a peronistas del PJ. El apoderado del PJ, Jorge Landau, debería intervenir el partido o pedirle la renuncia”, sostuvieron.
Esto se da en un marco próximo de elecciones partidarias para la que, se sabe, habría varios interesados en hacerse cargo como Ricardo Sastre y Santiago Igón, dos con aspiraciones a proyectarse en breve a la gobernación, dicen.

Massa, el ´reempoderado´

Mientras en Chubut los nuevos cuadros populares que pueden mostrar triunfos electorales reclaman que los ´perdedores´ hace dieciséis años que no pueden levantar cabeza en elecciones provinciales con el sello de PJ, a nivel nacional el justicialismo demostró que podía recuperar el poder exclusivamente con la unidad. Incluso de sectores que se consideraban casi ´sin retorno´ como el massismo después de su fuerte ruptura con el kirchnerismo.
Luego del triunfo de Alberto fernandez y Crsitina Kirchner merced al grueso aporte del sector ´Federal´ de Massa, lejos de relativizar su protagonismo, ambos líderes volvieron a revalorizar el aporte y el rol del tigrense que será uno de los grandes protagonistas legislativos.
Ayer mismo, el diputado nacional electo por el Frente de Todos, Sergio Massa desestimó diferencias en el peronismo a raíz de la ausencia de gobernadores del PJ en el escenario del festejo electoral y sostuvo que si bien «entiende que la política tenga algo de show», el momento del país requiere «ser absolutamente serios».
El legislador, que prácticamente apadrina al arcionismo chubutense sostuvo que «Tenemos un reglamento de convivencia para que, más allá de estos dimes y diretes, tengamos la tranquilidad de poder avanzar en un gobierno sin que haya tensiones entre nosotros», aclaró Massa consultado por supuestos cortocircuitos entre el kirchnerismo y los gobernadores del PJ, quienes estuvieron ausentes de los discursos de festejo del último domingo por la victoria del presidente electo Alberto Fernández. Para el dirigente del Frente Renovador, «no hay lugar para vanidades y tensiones internas frente a un fracaso tan estrepitoso» como el de la gestión de Macri y el liberalismo.

La pelea por el sello

Más allá de los mandatos nacionales, los referentes de la mesa chica del PJ Chubut seguirían buscando visibilizarse a partir de las evidentes resistencias a la unidad. El mensaje lo fueron haciendo llegar de a poco. Antes del 17 de octubre, día de la Lealtad Peronista, hubo manifestaciones en medios regionales que fueron dejando clara la posición y anticipando lo que se venía.
“Ahora, a través de una orden de Fernández -quien realmente no entiende de la historia peronista chubutense- varias figuras que desde hace un año no pueden compartir un café; se pretenden corregir y dejar en el olvido las diferencias profundas con un acto de campaña. ´Realmente es una vergüenza. Que Fernández se preocupe por ganar en otras provincias y que no se meta más en Chubut. Nosotros no nos metemos con él, hay que cortar con la dedocracia que ya nos hizo mal con la cara de (Santiago) Igón, soportamos una. Dos ni en pedo´”, dijeron desde Nova que dijo un histórico operador justicialista del Valle.

La experiencia de los noventa

Para quienes rezongaban amargamente por ese sitio renegando de cualquier organicidad, “La decisión de Alberto Fernández de entrometerse en los territorios peronistas provinciales no ha causado una buena reacción”. Y advertían que “Muchos aseguran que a partir de ahora, una parte de la militancia jugará al disimulo en tiempo electoral y moverá las piezas de otra manera. Si en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias las diferencias se iban potenciando, ahora ya se acrecentaron con el último mensaje mandado desde ´arriba´ para intentar acomodar a un justicialismo chubutense complejo”.
Los ortodoxos y sobre todo en ese marco los ultra cristinistas como el propio Linares, considerarían que “El dedo ´ordenador´ de Alberto Fernández no ha hecho más que hacer retroceder al peronismo provincial a la época del ‘90 cuando todo se hizo cuesta arriba en las relaciones entre los principales popes y el resultado fue quiebres que provocaron continuas derrotas por años”.

La ´película´ que viene

En Chubut, donde no falta nada, además de crisis de gestión ahora también se suma la crisis partidaria del propio peronismo. Por un lado está dicho que es poco probable que la fórmula gobernante a partir de 2020 de Arcioni-Sastre no tenga su propia interna a partir de la fuerte diferenciación ideológica entre el gobernador y el vice. Por otro, el gobernador buscará erigirse como el máximo referente ´oficial´ chubutense del Frente de Todos de la mano de un Massa reposicionado en el presidencialismo de Fernández-Kirchner. Pero a la par Ricardo Sastre buscará aceitar los vínculos partidarios para enfilar como candidato a gobernador en 2023, y para ello intentará presidir el sello en alianza con Adrián Maderna y otros dirigentes jóvenes que se postulan como ´el recambio´ peronista. Frente a esto, el núcleo duro justicialista territorial siente con absoluta razón que por estas cosas de las alianzas y de los caprichos de las urnas, otra vez se terminaron convirtiendo en meros ´acompañantes´. Un intríngulis que amaga con dominar los próximos años de convivencia política provincial. Habrá que ver…

Por Trivia Demir – El Diario de Madryn