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La doble alegría de Zeballos: Emma sonríe en la panza, su papá es feliz en la cancha

Con fecha para ser padre el 10 de abril y las maletas listas para viajar a México ayer mismo, ahora Cebolla se impuso a Verdasco y pasó a los octavos de final de Miami. Por Sebastián Torok | canchallena.com

“Tranquilo, Emma te espera”. Sofía Menconi, la cantante y mujer de Horacio Zeballos, respira hondo, se acaricia la panza y escribe unos pocos caracteres en Twitter. El 10 de abril nacerá la hija de ambos. Los nervios, en estos últimos días, fueron más de lo normal. Pero Sofía respira, respira profundo, se acomoda en un sillón. Las imágenes de la TV muestran a Zeballos arrojado sobre la violácea superficie del Miami Open, pidiendo por favor, por favor, que la pelota de Fernando Verdasco haya sido mala. El reloj marca dos horas y 34 minutos de batalla, bajo una temperatura sofocante en el Grandstand. Después de un peloteo de 24 tiros, el Ojo de Halcón le da la razón al marplatense. El tiro del verdugo de la Argentina en la final de la Copa Davis 2008, es malo. Zeballos sonríe. “Es una locura”, dice, mirando a su coach, Francisco Yunis, que tenía las valijas preparadas y vuelo de regreso a Buenos Aires a las 21. El zurdo se acerca, como puede, casi acalambrado, a saludar al español, que le devuelve un gesto frío. Mal perdedor, no le cree que esté en pobres condiciones. No importa. Zeballos, que hace unos días, tras perder en la qualy de Miami, pensaba viajar a León para disputar un Challenger, terminó entrando como lucky loser por Roger Federer, venció a Juan Martín del Potro y se clasificó por primera vez a los octavos de final de un Masters 1000, tras imponerse a Verdasco por 1-6, 6-4 y 7-6 (4).

“Me cambió el año”, reconoce Zeballos, que en apenas dos partidos en Key Biscayne embolsó 67.590 dólares (en todo 2015 ganó US$ 122.000 y, por conquistar Viña 2013 tras vencer a Rafael Nadal en la final, logró US$ 74.000). El cambio no es sólo económico: con la cantidad de puntos sumados se aseguró, prácticamente, ingresar directo en Roland Garros y Wimbledon. Es curioso, pero Cebolla, de 30 años, evaluaba probar un tiempo más en singles (es 112°) y, si no obtenía resultados positivos, continuar jugando sólo en dobles (en la actualidad es el 58°). “Ganar el partido con Verdasco me significó como siete challengers, a nivel de plata y puntos -ilustró-. Tengo una felicidad única. Gané dos partidos a jugadores que son mejores que yo y eso me da la pauta de que puedo estar en este nivel tenístico. Hablábamos con mi entrenador y me decía que me imaginara lo que hubiese sucedido si me pedía en el tie-break del tercer set más garra porque ganando iba a entrar en un montón de torneos importantes. Se me hubiera atrofiado todo (sonríe)”.

Yunis, que entrena a Zeballos desde hace un año y dos meses, pero hoy tenía planificado llegar a Buenos Aires para practicar con Carlos Berlocq, pues también trabaja con el chascomusense, celebró la victoria con emoción. Por el impacto de un avance semejante, pero sobre todo porque vio plasmado algo que viene machacando desde hace tiempo en el zurdo. “No me sorprende que le haya ganado a Verdasco, pero sí, y me pone feliz, que lo haya hecho en un torneo tan importante y en una instancia trascendente. Desde hace algunas semanas estamos trabajando mucho en la mente de él, en hablar profundamente para saber cómo encarar los partidos y la vida cotidiana. Estamos convencidos de que si alguna vez se sintió bien, ¿por qué no hacerlo ahora? Puede hacerlo. Ojalá que ahora se consolide, que no sea pasajero”, confesó Yunis.

Zeballos, que levantó un match point de Verdasco en el tercer set, tuvo un desgaste enorme. Terminó extenuado, rogando que terminara. Para pensar en recuperarse para el partido de mañana con el belga David Goffin ya habrá tiempo. Por ahora sigue en las nubes, celebrando, soñando. “Voy a tener que extender unos días el roaming del celular”, cuenta, genuino. “La mente empujó más que el físico. Tenía muchas ganas de ganar”, reconoció el jugador que acumula ocho series de Copa Davis disputadas.

“Juro que en el 5 iguales del tercer set, me puse a pensar en mi mujer; esperaba que no estuviera nerviosa, aunque era imposible. ‘Va a parir ahí, en casa’, pensaba. Porque el otro día cuando jugué con Delpo me dijo ‘¡Qué nervios!’. Y ahora que fue 7-6 en el tercero, decía ‘Cómo debe estar’. Quiero seguir acá, pero también que nazca ya. Si me avisan que se adelanta el parto, vuelvo. El nacimiento no se compara ni con 1000 finales de ATP. Tenemos fecha el 10 de abril, pero todos me dicen que los primerizos se suelen adelantar”, cuenta Zeballos, intranquilo. Sofía sigue respirando profundo. Emma sonríe dentro de la panza. Su papá está feliz.

 

 Foto: AP