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Katya Daura, la misionera que destruyó la Casa de Moneda

Acusada de enriquecimiento y malversación, la ex funcionaria kirchnerista también endeudó el organismo a su cargo en más de 1300 millones de pesos.

En la saga de la corrupción kirchnerista hay personajes de primero y de segundo nivel. Si bien los primeros suelen acaparar la atención del periodismo y la Justicia, y de una sociedad que asiste atónita a un festival de la corrupción nunca visto en la historia de la República, los de segundo nivel han cumplido papeles fundamentales en negociados, muchas veces al servicio de las figuras estelares y también en beneficio propio.

Por desgracia, esas figuras no parecen despertar la atención de la Justicia, el periodismo y la sociedad, como si la corrupción y su castigo estuvieran supeditados a la magnitud de los dineros sustraídos.

El caso de Katya Daura, amiga y protegida del ex vicepresidente Amado Boudou, es ilustrativo y muestra, además, cuán estrecha suele ser la relación entre la corrupción y la mala praxis de los funcionarios.

La ex titular de la Casa de Moneda desde 2011 hasta que Cristina Kirchner terminó su mandato es investigada por enriquecimiento ilícito y está acusada de malversación de fondos públicos por contratar custodios de una empresa de seguridad privada y de pagar con dinero de la Casa de Moneda un servicio de rastreo satelital para su automóvil particular.

También debe explicar ante la Justicia qué papel cumplió desde la Casa de Moneda en el caso de la ex imprenta Ciccone, por el cual está procesado Boudou. En 2012 y junto con el entonces ministro de Economía, Hernán Lorenzino, Daura fue una de las encargadas de explicar el inexplicable proyecto para expropiar la Compañía de Valores Sudamericana (ex Ciccone Calcográfica), proyecto que luego sancionó el Congreso. Cristina Kirchner había rechazado un plan de sus funcionarios para que la Casa de Moneda controlara a la ex Ciccone, y de esa manera la ex presidenta hizo posible el arribo de un grupo de inversores privados detrás de los cuales se sospecha que estaba el propio Boudou.

En la causa de enriquecimiento ilícito se investiga a Daura por la compra, en 2015, de una suntuosa casa en Pilar por 300.000 dólares. Ella explicó que ese precio, llamativamente bajo -una tasadora de la Corte Suprema lo fijó entre 700.000 y 900.000 dólares-, se debía a que la propiedad tenía problemas catastrales. Cuando se radicó la denuncia, Daura intentó defenderse: “Vivo en una casa grande porque tengo una familia grande”.

Pero también están los números que hablan de una pésima gestión al frente de la sociedad del Estado encargada, entre otras tareas, de la emisión de los billetes de curso legal. Daura la fundió. Un informe señaló que cuando ella abandonó la Casa de Moneda el patrimonio negativo ascendía a 320 millones de pesos y las deudas a más de 1300 millones.

Este historial no le impidió seguir viviendo a costa del Estado tras su paso por el gobierno. Perfil descubrió en mayo que era una de las encargadas de atender al público en la Unidad de Atención Integral (UDAI) en la Anses de Pilar, con un sueldo de unos 50.000 pesos debido a su antigüedad de casi dos décadas en el organismo.

Fue en la Anses donde, mucho antes, conoció a Boudou. El marido de Daura, Manuel Somoza, trabajó con el ex vicepresidente en el Ministerio de Economía y luego Boudou lo nombró en la planta permanente del Senado.

Como tantas otras áreas del Estado que dominó el kirchnerismo, Casa de Moneda también tuvo su relato de éxitos, propalado por la discípula de Boudou. La entonces presidenta Cristina Kirchner elogió su tarea por cadena nacional y festejó el “crecimiento muy importante” en sus ganancias. Nada de eso era cierto, pero a modo de monumento a su gestión, Daura había mandado editar un libro con los supuestos logros de sus casi cinco años al frente del organismo. Por supuesto, la edición, del volumen, que costó 850.000 pesos, la pagó el Estado.

Pese a las cifras en rojo, Daura no dudó en empeorarlas pagando el servicio de custodia de su hogar con dinero de Casa de Moneda, incluidos tres empleados del organismo dedicados a esa faena, a un costo de dos millones de pesos por año, según se reveló.

El caso de Katya Daura amalgama otra gestión destructiva en un organismo estatal realizada nada menos que por su titular, con la presunta malversación de fondos públicos y de enriquecimiento ilícito. Este caso tampoco debe quedar impune ni perderse en el tiempo.

Link: http://www.casademoneda.gob.ar/

Fuente: La Nación